La Comunidad del anillo: Cataluña y sus circunstancias parlamentarias, sociales electorales y plurales

Señor_J

Tal y como pronosticábamos en el artículo del 9 de noviembre, las elecciones catalanas no defraudaron. En los aspectos que destacaba en su día como interesantes sucedió lo siguiente: amplia representación de fuerzas políticas en el Parlament, imposibilidad manifiesta de conseguir mayorías absolutas aun sacudiendo el señuelo de la autodeterminación, fracaso del voto útil y crisis total del bipartidismo. Menos previsible resultó el relativamente modesto número de escaños obtenidos por el partido del gobierno saliente y del todo insospechado el acto de fustigamiento al que se han sometido opinadores y expertillos de los medios de comunicación al grito de “¡Cómo no pudimos prever que pasaría esto!”, en referencia al retroceso de Artur Mas. En cualquier caso, si les sirve para darse cuenta de que viven demasiado lejos de la realidad, bienvenido sea. Por mi parte, les propongo como respuesta lo que ya señalaba en su día: la desconfianza política en tiempos crisis y la eclosión de las nuevas tecnologías de la información, que hacen mucho más difícil la tarea tradicional de los medios de secuestrar mediante un par de ideas básicas el voto del ciudadano.

Todo ello, son grandes noticias, pero no son las únicas, hay más:

1) Es tremendamente agradable esa derrota política de Artur Mas y su partido, que de manera tan vergonzosa se envolvió de la bandera para ganar cuatro años más de recortes. Con 12 escaños menos, caídas de diez puntos de votos en la provincia de Barcelona y retroceso de escaños, el gran líder consiguió cerrar vías de entendimiento con el PP, que ahora le vendrían muy bien, y verse forzado a entenderse con una oposición de centro-izquierda que no se lo pondrá fácil. Con el PSC diciendo que no y ERC poniéndose seria, vamos a ver qué clase de entendimiento se consigue.

2) El soberanismo consiguió su victoria, se mire como se mire, máxime considerando que esta vez se ha producido una participación a la altura de unas generales. Lo relevantes es que las fuerzas del “dret a decidir” (CiU, ERC, ICV, CUP) pasaron de 86 a 87 escaños, mientras que las de estricta observancia independentista (CiU, ERC, CUP) descendieron de 76 a 74, aunque en el caso de CiU, más que estricta observancia nacionalista hay estricto faroleo, con lo que sólo deberíamos contar a ERC y a las CUP y también habría subida de escaños.

3) Se redujo visiblemente, en cambio, el espacio catalanista, el gran olvidado en la revisión de resultados, como consecuencia de la caída del PSC y la subida del PP y Ciudadanos. Los efectos colaterales del planteamiento de las elecciones en clave nacionalista se manifestaron así y redujeron lo que debería de ser un punto de encuentro muy amplio de todos o casi todos los partidos. Y si se diluye el punto de encuentro, las reacciones tenderán a ser más extremas.

4) ¡Qué decir del PSC! Es evidente que la segunda gran derrota de la noche se la llevan los socialistas, completamente a la deriva en toda España pero con peculiaridades propias en Cataluña. Fuera del debate nacional y poco creíble en el debate social, la pasokización del PSC avanza. Y el PSOE intenta no quedarse atrás: “performances” como el homenaje a Felipe del pasado domingo dan también una imagen muy tétrica y decadente de un partido que parece controlado por una gerontocracia y que todavía mira de reojo a ciertas caras jóvenes que piden perdón.

5) Y otra gran noticia es que Cataluña contará con una fuerza de izquierda radical, las CUP, de carácter independentista, asamblearia, socialista y anticapitalista. Por fin esta sensibilidad también va a tener una representación con escaños y esperemos que contribuya a hacer una oposición más combativa, en un momento en que está en juego el estado del bienestar.

Y nos encontramos ya en el día después o en los días después. Momentos en que vuelve la cruda realidad de la política difícilmente ocultable mediante señuelos y bombas nació-lingüísticas, por mucho que los Wert de turno se esmeren en ello. Ni 24 horas tardó Quico Homs, portavoz del Govern, en advertir que deberían hacerse recortes en Cataluña durante 2013 del nivel de los dos últimos años y no mucho más tardó el gobierno español en maltratar a los pensionistas con pérdidas en su poder adquisitivo, mientras la OCDE nos presentaba esos análisis económicos llenos de propuestas anticrisis nada interesadas y el crecimiento del paro se hacía evidente una vez más. Todo esto al grito de que el año 2013 será durísimo. ¡Qué duda cabe que el hecho de que todas estas cuestiones estén ausentes del debate electoral o de las informaciones que se ofrecen en el periodo preelectoral, demuestra una vez más la ruina moral en que viven inmersos los partidos políticos en este país! Afortunadamente la respuesta social va en aumento, siendo la capital de España en buena medida el centro del malestar y el ejemplo a seguir en cuanto a movilizaciones del sector público.

Ahora lo fundamental y necesario es que las fuerzas emergentes que van surgiendo en diferentes puntos de la península y obteniendo representación parlamentaria, se centren verdaderamente en llevar la calle a los parlamentos e intenten construir una alternativa de fondo que además de aportar respuestas desde la izquierda, permita sustituir el bipartidismo tradicional español por un sistema mucho más multipartidista. En no pocos parlamentos autonómicos eso ya es una realidad. El gran objetivo es que también suceda en el Congreso.