La cobarde autocomplacencia

Permafrost

En un par de días comienzan las sesiones del juicio por los terribles atentados del 11-M. Lo que debería haber sido un proceso de instrucción acompañado del comprensible interés generado por la magnitud de la tragedia, pero dentro de los cauces habituales de la actuación judicial y policial, lleva años convertido en un vergonzoso circo político-mediático. No voy a distraer a nadie con pretensiones de equidistancia. Creo que los responsables de este envenenamiento medioambiental son los que (con justicia) reciben la denominación de “conspiracionistas��?. La COPE, Libertad Digital, El Mundo y otros medios allegados, junto con la inestimable aportación de unas cuantas figuras del PP (Jaime Ignacio del Burgo, en particular), han contribuido decisivamente a tejer un proceloso mar de mentiras, medias verdades, tergiversaciones, manipulaciones, insinuaciones e insidias calumniosas que suponen un insulto a la inteligencia y un flaco favor al bienestar de la convivencia democrática. Pero los aludidos, lógicamente, no lo ven así.

Los colaboradores de los medios mencionados se prodigan en protestas de inocencia que se resumen en: “nosotros sólo queremos saber la verdad��? y “sólo aportamos hechos y datos, sin aventurar hipótesis��?. ¿Hay algo más bello que la búsqueda de “la verdad��??

El problema concreto en el que hoy quiero incidir es que esto no es lo que ellos hacen. Quizá sea lo que quieren creer. Pero no es cierto. Hacen algo más, algo mucho peor. Quien tenga la paciencia de bucear en la multitud de datos que contienen las excelentes páginas de desiertoslejanos.com se hará una idea de las mentiras cotidianas de nuestros vendedores de crecepelo mediáticos. Hoy me limitaré a aportar aquí alguna información básica para que nadie se halle desprevenido ante estos insólitos buscadores de la verdad.

Porque, para empezar, ¿qué implica necesariamente la insistencia belicosa en que uno quiere saber “la verdad��? sobre el 11-M? Pues, como Alcaraz ha dicho claramente, que “la verdad no está en el sumario, sino fuera��? (si se parece a una frase de Expediente-X, no es mera coincidencia). O sea, que las instituciones del Estado no han hecho bien su trabajo. Esto podría no ser escandaloso. Las instituciones pueden equivocarse y está bien que se les eche una mano, sin que ello signifique desacreditarlas. Oyendo a los interesados, parece que eso es lo único que pretenden. El mismo editorial de ayer de El Mundo lo expone: “Como hemos dicho en numerosas ocasiones, este periódico se ha limitado a investigar los hechos, aportando datos y poniendo en evidencia la escasa consistencia de la versión oficial, pero sin formular jamás una teoría alternativa��?. ¿Será cierto? Bueno, quizá teorías no, pero hipótesis, unas cuantas.

Veamos los supuestos hechos y datos aportados por Pedrojota en su homilía dominical de 5 de marzo de 2006: “lo que a estas alturas sí me atrevo a afirmar es: 1) Que tengo el convencimiento de que la realidad ha sido manipulada mediante la introducción de pruebas falsas destinadas a engañar tanto a la opinión pública como al juez instructor. […] 3) Que ello implica la participación de miembros de los aparatos policiales y servicios del Estado si no en la comisión del atentado, sí desde luego en su distorsión al servicio de objetivos políticos��?.Suena fuerte, ¿verdad? A partir de ahí, El Mundo ha acusado más o menos veladamente de negligencia (como mínimo), de falsedad o de abiertas irregularidades delictivas a decenas de funcionarios públicos: al denostado ex-jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, a una inspectora del mismo cuerpo, a los altos mandos de la policía científica, al propio juez instructor (��?un juez físicamente incapacitado además de profesionalmente incompetente��?, de “escasa capacidad profesional��?, etc.), a la fiscal del caso, a Garzón (supuestamente prevaricador)… Y todo ello, dando siempre, sistemáticamente, más credibilidad a los propios imputados que a las instancias oficiales.

¿Hay algo más infame que aquella portada del 3 de septiembre pasado: “Soy una víctima de un golpe de Estado encubierto tras un grupo de musulmanes��?? El Mundo se convertía así en tribuna para Trashorras, acusado de haber facilitado los explosivos a los terroristas del 11-M y recientemente condenado por tráfico de explosivos en el caso Pipol. “No soy el monstruo que habéis pintado��?, aducía Antonio Toro (otro de los condenados en el caso Pipol e imputado en el 11-M), en octubre de 2004. Ayer mismo, El Mundo publicaba sendos artículos donde se hacía semblanzas amables, casi hagiográficas, de otros dos acusados, Saed el Harrak y Zougam, incluyendo referencias a los maltratos sufridos por uno de ellos en manos de la policía. Éste es el mismo periódico que el 13.7.06 escribía: “En los más de dos años que lleva investigando el 11-M, EL MUNDO no ha hecho imputación alguna contra el PSOE o el actual Gobierno��?. Y eso, un mes después de haber denunciado “la falta de voluntad política de esclarecer lo sucedido el 11-M��? y la “falta de interés [del Gobierno] en impulsar la investigación policial��?, con lo que “están dadas todas las condiciones para que el juicio del 11-M sea un simulacro��?. Para no ser una imputación, no está nada mal.

¿Y el Sr. Del Burgo? Este diputado, que titulaba en su día una columna de El Mundo “sólo la verdad nos hará libres��? para desacreditar la “versión oficial��?, declaraba recientemente en una entrevista para Periodista Digital: “Yo jamás he dicho nada relativo a la autoría. Yo simplemente lo que quiero es que se esclarezcan una serie de incógnitas, y que mientras no se esclarezcan cualquiera puede echar la imaginación a volar […]. Pero yo de ahí no he pasado nunca. Yo nunca he dicho que ETA estuviera��?. Tan lícito es echar la imaginación a volar, que a veces se le va a uno la cabeza. Así, la memoria le juega una mala pasada a Del Burgo, que el 9.9.2006 escribía en El Mundo un artículo titulado, precisamente, “ETA también estuvo allí��?. Pero él no ha dicho nada, claro.

¿Y qué decir de Luis del Pino, ese gurú de los pintorescos “peones negros��?? Él también ha asegurado en diversas ocasiones no basarse más que en hechos, puros hechos. Sin ir más lejos, en una entrevista con Jiménez Losantos en la COPE, de 10.11.2006, donde éste decía algo tan suave como que “hay que recordar que prácticamente todos los de uniforme que acudieron a la comisión del 11-M cometieron perjurio��?. El afamado investigador, por su parte, afirmaba que “he huido de hacer hipótesis porque las hipótesis son discutibles, y he tratado de ceñirme a lo que son los hechos puros y duros, demostrando que nos mintieron desde el principio y nos siguen mintiendo hasta la fecha��?. Pero sólo unos minutos después soltaba la siguiente no-hipótesis: “¿qué es lo que están intentando tapar con todas esas chapuzas en que se ha basado la versión oficial? ¿Están intentando tapar que ETA puso 200 muertos encima de la mesa el día 11 de marzo para forzar un proceso de negociación? Pues si uno lo piensa y ve cómo ha evolucionado la situación política desde el 11 de marzo, la verdad es que encaja todo bastante��?. Hechos, sólo hechos.

Se podrían aducir millares de ejemplos más, pero creo que la idea está clara. La diferencia entre lo que dice que hacen y lo que realmente hacen es tan flagrante, que su actitud me parece propia de una cobarde autocomplacencia. Son autocomplacientes porque se describen a sí mismos como unos ecuánimes analistas de hechos puros y duros, algo que no son. Y son cobardes porque no hacen lo que alguien que de verdad tiene pruebas debería hacer: ir a los tribunales y denunciar a todos aquellos a los que embarran con sus insinuaciones.Y es que ése es el problema: lanzan lodo a diestro y siniestro sin algo remotamente parecido a una prueba, basándose en todo tipo de falacias lógicas, tergiversaciones argumentativas y delirios que harían un Sherlock Holmes del inspector Gadget, pero no se atreven a extraer sus últimas consecuencias. Tal vez porque, si lo hicieran, podría ocurrirles lo que a los del sindicato Manos Limpias: no sólo se ha archivado, entre otras, su querella contra Garzón (y pese a ello, Losantos sigue llamándole delincuente), sino que, tras el archivo también de la querella contra el Juez del Olmo, el sindicato está siendo investigado por un presunto delito de acusación y denuncia falsa. Es más cómodo jugar a las insinuaciones injuriosas y luego poner cara de no haber roto un plato. Tirar la piedra y esconder la mano se llama eso. Esperemos que el juicio ponga a cada uno en su lugar.