La certeza de lo inesperado

Senyor_J

El mundo se ha convertido en un espacio donde lo improbable se ha vuelto probable, donde lo completamente inimaginable hace unas décadas se hace posible. Hoy hablamos de la reconstrucción del patrimonio arqueológico porque joyas como las ruinas de Palmira son arrasadas de un plumazo por fuerzas hostiles a aquello que nos recuerda la diversidad cultural de nuestro pasado. También vemos como Europa se puede convertir en cualquier momento en un charco de sangre, con la mera irrupción de un grupo de personas armadas hasta los dientes que no tienen ningún reparo en matar indiscriminadamente en lugares que consideramos seguros, como nuestro trabajo o espacios de ocio. Ninguna de estas cosas son realmente nuevas, ya que tenemos precedentes de ello no demasiado alejados en el tiempo, como por ejemplo en Afganistán, donde fueron destruidos hace 14 años los budas de Bamiyán, en el Madrid del 11 de marzo y en tantos otros lugares donde escenas como estas vienen sucediendo. Masacres y destrucción de patrimonio son dos elementos que sin duda servirán para caracterizar el inicio del siglo XXI durante la próxima centuria desde una perspectiva histórica, si es que llegamos a alcanzarla.

Situaciones como esta nos recuerdan que el devenir histórico no es un camino lineal en el que progresivamente nos volvemos mejores y donde la experiencia adquirida y el conocimiento acumulado nos protegerán de los males del pasado. Nos creímos que nuestra vida estaba asegurada y que nuestro patrimonio histórico quedaría para siempre para el disfrute de los turistas, pero no es así, como tantas otras cosas que han demostrado no ser ciertas. Al iniciarse el último tercio del siglo XX, coqueteábamos con la exploración espacial. La Luna se había puesto a nuestro alcance y muchos pensaban que la llegada al planeta más cercano se produciría más pronto que tarde. La televisión o el cine nos vendían utopías más allá de nuestro planeta donde las sociedades terrestres se volvían más cohesionadas y menos recelosas unas de otras (Star Trek o incluso 2001: Una odisea del espacio), pero de las mismas estaba ausente que evolucionaríamos hacia un mundo multipolar que encontraría nuevos argumentos para la confrontación. Quizás fue también eso lo que propició que el sueño espacial basado en el envío de naves tripuladas pasase a dormir el sueño de los justos y que tengamos que conformarnos con contemplar desde muy lejos como sondas con tecnología punta, como la New Horizons, se adentren en los confines del Sistema Solar.

Menos benigno que lo anterior y en la órbita de lo señalado en primera instancia se encuentra también otra inseguridad vital, ese no saber de individuos y familias de si van a disponer de ingresos durante toda su vida para llevar una vida digna y acorde con sus capacidades y necesidades. Desaparecida la convicción de que los hijos siempre vivirán mejor que los padres, hoy son padres y abuelos los que soportan en buena medida las carencias en los ingresos de sus descendientes. A una sociedad en la que muy a menudo los individuos alcanzan las plenitud de su vida sin disponer de las mejores condiciones para realizarse y liderar un nuevo salto adelante, mientras la madurez a menudo se convierte en la puerta de la exclusión laboral, no le queda otra que contemplar cómo sus miembros extienden sus miedos desde la inseguridad física hasta la inseguridad económica, con todas las consecuencias que eso pueda suponer, no solo para el bienestar, sino para el desarrollo de una estructura social y unas relaciones sociales medianamente sanas.  Ante la incertidumbre de cómo evolucionará nuestra vida, la certeza de que nada está asegurado para nosotros.

Quizás el hilo conductor de nuestro presente sea que ya nada puede darse por seguro. Durante mucho tiempo el discurso nacionalista se ha utilizado en nuestro país para transferir poder a los territorios, pero veinte años atrás nadie contemplaba como una posibilidad política real el que el Estado español pudiera llegar a fragmentarse. Hoy, en cambio, ese horizonte se ha incorporado al conjunto de cosas que se conciben como posibles, del mismo modo que ha sucedido por ejemplo en Escocia. Es importante remarcar que para un amplio número de ciudadanos, en este caso catalanes, existe el total convencimiento de que, más que una posibilidad, es una certeza el que donde antes había un estado, ahora habrán al menos dos, como si hoy en día estuviéramos en condiciones de asegurar algo que no fuera que seguimos tendiendo a recurrir al autoengaño. La revitalización de las utopías nacionales como algo más que un sueño será sin duda otro de los elementos por lo que será recordado este tramo de nuestra historia.

Estos y otros cambios profundos que afectan a nuestro mundo suscitan grandes retos ante los cuales cuesta hallar respuestas acordes. Los manuales utilizados para solucionar problemas siguen siendo los mismos, aunque las situaciones sean nuevas. En buena medida es el recurso a las reglas de siempre lo que agrava los problemas existentes. En el caso de París y Siria, ya se comentó recientemente en este espacio que ciertos posicionamientos no estaban a la altura de unas circunstancias que tenemos la tentación de denominar extraordinarias pero que se han vuelto del todo ordinarias. En el caso catalán, la cerrazón como alternativa a las pulsiones soberanistas de un sector muy amplio de la sociedad se convierte en el mecanismo de respuesta, pase lo que pase, aunque la realidad de fondo mute aceleradamente. Y todo es aun más terrible en el ámbito de lo económico, donde ante la falta de equidad se alzan caducos enfoques individualistas que esconden tanto el egoísmo como la impotencia. En todos los casos, frente a las nuevas dinámicas, las viejas estructuras son como viejos paquidermos a los que les cuesta un horror caminar en direcciones distintas a las de siempre. Aunque el cazador, quien sabe si con corona, les aceche.

Así pues, mientras nos llegue la obra definitiva del pensamiento que nos explique el mundo actual y permita conectarnos profundamente con lo que sucede, actualizando nuestras lecturas de la realidad y dándonos una perspectiva amplia, será difícil sentirse cómodo. Por el momento solo nos queda contemplar cómo mientras lo inesperado se vuelve cierto, lo esperado se vuelve incierto y comprobar que carecemos de capacidad de reacción. Y entretanto otros se van moviendo y el mundo se vuelve más a su imagen y semejanza, haciéndose al mismo tiempo cada vez más inhabitable.

5 pensamientos en “La certeza de lo inesperado

  1. Muy bella oración fúnebre por un mundo que desaparece ; este post, por sí mismo , sería digno de figurar como una coda actualizada del Eclesiastés .
    Después de leerlo me han entrado unas ganas enormes de coger la bicicleta y partir por esos campos que rodean la ciudad pero en sintonía con su artículo hace muy mal tiempo y no tengo calavera que sostener en mi mano para dar vueltas alrededor de mi apartamento. Ahora bien , me consuelo con la idea de que , en realidad , al ver a un tal Baños paseando por las escaleras de la Generalitat con su vis cómica , estoy asistiendo a un rodaje del sin par Groucho Marx y me animo.

  2. Senyor_j hace un excelente artículo por abarcar casi todas las esferas de la situación de la humanidad en el momento actual. Es difícil decir que peca de pesimismo. Quizas uno de los pcos temas que no toca es la actual pasión por el deporte, me atrevería a decir que el chiste de si nos independizamos ya no podremos humillar más al Real Madrid, no es un chiste sino que refleja bastante bien la sustitución en amplias capas de la sociedad de lo político por lo deportivo. Incluso es un antídoto para no ver una realidad deprimente. Cuando hay un partido entre colosos mundiales de futbol, baloncesto, tenis, etc. hay grandes masas en todo el mundo que se vuelca para ver dicho partido disfrutando o llorando si su idolo gana o pierde. otros ámbitos de la vida pasan a un segundo plano.

  3. Lo inesperado….la verdad de la politica.
    Todo lo que se planifica es el futuro.
    Lo inesperado es el presente.
    La DUI del Parlament de Catalunya es el futuro imperfecto.
    Montoro estirandole de la orejas a Arthur More & More es lo inesperado ,osea,el presente impositivo.

    Lo inesperado….la verdad de la politica.
    ¿Quien de ustedes pensaban que en estas elecciones ibamos a ver a una mujer poniendo a raya a tres hombres?….o lo que es lo mismo…:
    ¿Alguno de ustedes,duda de que Soraya S. SantaMaria Fontaneda ,se coma con patatas a los lideres de la oposición al gobierno PoPPular?.
    Si duda ,hagaselo mirar…ejem….jiji.
    En fin ,sin ser pesimista,lo inesperado es una oportunidad para rectificar o seguir siendo un idiota….pero:
    ¿Un idiota puede rectificar?.
    ¿Y si al rectificar se equivoca?.

    Lo inesperado….la verdad de la politica.

  4. Que conste en acta que mi voto será para el PSOE..
    …pero es que la tentación esta a la vuelta de la esquina.

    En las proximas elecciones se presenta Muerte al Sistema (+MAS+), fundado en Murcia con la idea de acabar con el capitalismo y cuyo fundador y cabeza de lista, Alberto Saura Garre, alias El lobo de la Alberca, sostiene que los diputados discutirían mejor fumando hierba…..

    ejem…cof cof….JAJAJA..cof.cof…que nervios…cofcof…jiji.

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