La búsqueda de la distracción

Señor_J 

Si algo va quedando claro en estos primeros compases de la nueva contienda electoral, es que en el caso que acabásemos yendo a unas terceras elecciones, solo acudirían a votar los candidatos, mientras que el resto del país se volvería hacia sus programas de entretenimiento, sus carreras de Fórmula 1, su Liga española y sus series favoritas. Los signos de cansancio y pérdida de interés ante el escenario político y electoral son palpables, si bien no hemos llegado a un punto en que eso vaya a traducirse en una abultada abstención el 26 de junio. Sin embargo, si algunos tuvieran la ocurrencia de intentar un tercer ensayo, la falta de respuesta del electorado sería mucho más clara.

Nada es lo mismo en esta segunda vuelta electoral, donde compiten candidatos viejos con candidatos de segunda mano. La novedad que suponía la aparición de Pablo y Albert como presidenciables en el 20D no puede reproducirse, porque ya no es una novedad, y además ambos acusan el desgaste de los primeros kilómetros de rodaje: bien pudieron constatarlo las televisiones el otro día, al comparar los índices de audiencia del último cara a cara de Salvados entre los dos presidenciables con el celebrado el año anterior. Y no tanto por falta de interés en los dos personajes, como por decaimiento de una audiencia un tanto aburrida ante la nueva campaña que sobreviene y la repetición de acusaciones, tópicos y falsas promesas que volverá a caracterizarla. Se comprende, pues, el cansancio, pero el enroque de la política española no deja otra alternativa.

Lo mejor de todo es que los riesgos de que sobrevengan nuevos procesos electorales no son en absoluto inexistentes. Algunos son obligatorios porque toca este mismo 2016, como en el País Vasco, pero en el caso de Cataluña, donde le han cogido el gusto a ir a votar casi cada día, resuenan tambores de guerra tras la nueva negativa de las CUP a dar apoyo a los presupuestos presentados por Junts pel Sí. Las ganas de quitarse de encima a CDC son grandes entre los anticapitalistas y su voluntad de congeniar con la vieja guardia de la Generalitat, escasa. Su rectitud apasiona a alguno de los opinadores demócratacristianos más famosos de las tribuna catalana, mientras el resto nos ponemos a temblar ante la amenaza de una nueva campaña en el país de las elecciones bianuales.

Sea como fuere, esta noche empezará la campaña y veremos si las tendencias a marcar distancia van a más o van a menos. Lo normal sería empezar con una campaña sin brío que gane algo de ritmo en los debates electorales, particularmente en el ansiado debate a cuatro del próximo lunes día 11, donde esperamos ver una alianza de todos contra Pablo Iglesias como primer objetivo, y una consigna de cargar también contra Rajoy como segundo gran enfrentamiento. En la medida que los debates consigan calentar la campaña y situar disputas programáticas, se ganará o se perderá más aun el interés ciudadano.

Otras amenazas para la campaña se sitúan fuera de la política. El buen tiempo ha llegado para quedarse y las playas se empiezan a llenar. La temperatura del agua empieza a ser agradable en el Mediterráneo y la gente de la zona empieza a tener más ganas de baños que de votos. Si a ello sumamos el hecho de que la campaña coincide con el puente de San Juan en aquellos lugares donde el viernes 24 es festivo, los riesgos de una bajada de participación el domingo día 26 de junio se acrecientan.

Además también tenemos la Eurocopa. Aunque las expectativas de la selección española se han visto algo desmejoradas tras la derrota en su último amistoso ante la poderosa Georgia, para buena parte de los ciudadanos la cita más ansiada no va a ser la electoral sino la que les espera con la selección. Y como en otros momentos veremos mucha gente metida en los bares, entre la cual se encontrarán aquellos que se han escaqueado un par de horas del trabajo si coincide su horario laboral con el partido. No dejen de fijarse en el nivel de ocupación de los bares el próximo lunes 13 de  junio a las 15:00 horas, que quizás alimentar a los hijos sea lo primero pero España también es España.

Por lo tanto, aunque junio sea un mes carente de blockbusters cinematográficos (la llegada a la cartelera a mediados de mes de la segunda parte de las Totugas Ninja en modo alguno debería considerarse como tal),  quien busque una distracción para escapar del monotema electoral seguro que la encontrará en este mes de junio largo y caluroso. Pero confiaremos en que no se producirán deserciones en masa, que al fin y al cabo lo que está en juego es muy importante.