La buena educación

Guridi 

Patxi López se ha descolgado esta semana con un decálogo de buena educación en las redes, visto lo visto. Se agradece mucho ese decálogo, pero dudo de que nadie lo llegue a cumplir. Los ánimos están muy exaltados y Pedro Sánchez ha visto que la ira y la furia son buenos corceles en los que cabalgar.  

La verdad es que el clima de tensión le viene muy bien a Sánchez. El que sus partidarios se relacionen con los demás a base de insultos hace que el debate de ideas (donde más tiene que perder) quede en un segundo plano. Cuando todo el mundo se está tirando los trastos a la cabeza, no hay mucho espacio para ponerse a debatir los cambios de postura de Pedro Sánchez o la credibilidad del programa que está elaborando al margen del partido.  

La furia es estupenda para las teorías de la conspiración, además. Desde que Pedro Sánchez fue desalojado de la secretaría general se han sucedido sucesivas teorías que se han ido acumulando con el beneplácito de Sánchez, al que también conviene que sus seguidores vivan en un mundo paralelo. ¿Se aprueban medidas que Sánchez llevaba en el programa electoral? Sospechoso. ¿Se sube el salario mínimo? Pasteleo. ¿Se proponen jueces al Supremo de la misma manera que se propuso a Margarita Robles? Inaceptable. ¿No pasan la cuota en marzo, aunque me la cobren en julio? Están purgando los censos. Estar tan alejados de la realidad hace que se partan de bases tan diferentes que sea muy difícil llegar a ninguna clase de entendimiento.

Otra de las cosas que hacen muy difícil que se pueda debatir nada con los partidarios del exsecretario general es el personalismo exagerado de su “movimiento”. La respuesta a cualquier cosa que se diga tiene que pasar por mencionar a “Pedro”. Da igual qué tema se ponga sobre la mesa, la primera frase tiene que ser “yo con Pedro”.

Con todos estos ingredientes sectarios es muy difícil que el nivel del debate o de las primarias pueda dar de sí lo suficiente para una discusión civilizada. Y esto, que tan cómodo es para Pedro Sánchez, es terriblemente perjudicial para un partido político y para la política española en general. Así que me temo que el decálogo de buenas prácticas elaborado por Patxi López va a tener poco recorrido dentro de las filas de Pedro Sánchez.

Sin embargo, este decálogo sí que señala la buena dirección en cierta manera. Una de las maneras más fáciles de defenderse ante un abusón es señalarle y decir “eres un abusón”. Cuanta más gente lo haga, mejor. La única forma de que esto funcione es que el resto de gente se una para decir que esta clase de comportamiento es inaceptable y, sobre todo, para que el torrente de insultos y argumentos sectarios no reduzcan al silencio a las personas que sí que tienen cosas que decir. 

A la espera de que se convoquen oficialmente las primarias y de que haya más candidatos o candidatas que se quieran presentar, lo que espero es que es que, además del declarado izquierdismo o no de los candidatos o candidatas, lo que se debe de imponer por parte de los demás es una declarada resistencia al autoritarismo, al matoneo y a los argumentos sectarios.