Jovelardero, hecho diferencial comarcal

Julio Embid 

Hoy es Jovelardero, una de mis fiestas favoritas cuando era pequeño. En la comarca de la Comunidad de Calatayud es fiesta y se celebra el comienzo del carnaval y luego la cuaresma y el fin del invierno y el fin de comer carne para los católicos apostólicos romanos y todo eso. Un totum revolutum que en Valencia incluye fallas, en Cádiz chirigotas y en Canarias mujeres esplendidas con trajes esplendidos y que generalmente coincide en las mismas fechas.

 El nombre de Jovelardero viene de jueves y lardarius que viene del latín y significa embutidos o derivados de cerdo y que era el día donde los chicos se marchaban a las orillas de los ríos (ahora todavía baja algo de agua, el mes que viene y en mayo ya no creo) con tortillas, pan, chorizo y longaniza (en algunos sitios llamada chorizo blanco). Esta tradición que no incluía ni misas ni obispos se realiza desde la Reconquista y en algunos sitios, por fortuna, se reconoce como fiesta local o como en este caso comarcal.

 Las comarcas mañas existen como ente administrativo desde hace pocos años. Fue una concesión socialista a los regionalistas del PAR (Una vez le preguntaron a un militante del PAR que era su partido y lo definió como un Partido Aragonés, Español y punto. Creo que esta es la mejor definición) que como socio secundario apoyan al Gobierno de Aragón y a Marcelino Iglesias desde 1999. Mucha gente las considera un chiringuito donde colocar a los alcaldes con un sueldo que sus propios ayuntamientos no pueden mantener. En realidad realizan muchas de las funciones que antaño realizaban las Diputaciones Provinciales (¿y estas pues?). Todas tienen su bandera, escudo, capital (o dos capitales) y asamblea comarcal. En algunos casos como la Commonwealth of Qalat-al-Yahud con 35 miembros (y miembras). Dos más que el Parlamento de la Rioja. Y no tenemos tres o cuatro, sino 32, con más de 800 consejeros en total. Pues bien, cuando la descentralización es desparrame suceden cosas como está: Rogelio Silva, consejero de Política Territorial maño y del PAR, declaró sin rubor esta semana en el Herald Tribune, que lo que necesita Aragón es una Policía Comarcal en cada comarca.

 Como Calatayud siempre ha sido una zona fronteriza pero con fuerte origen étnico mudéjar, yo propongo bautizarlos como “Jenízaros Bilbilitanos”. Si los de Caspe quieren llamarse “Somatén Bajoaragonés”, los de Jaca “Almogávers chazetanos” o los de Mora “Cazadores-Requetés de Gúdar-Javalambre” es cosa de ellos. Aquí podemos innovar y sacar banderas e insignias a tutiplén. Los maños sólo nos lo podemos tomar a risa, estamos acostumbrados a estas tontadas. En el fondo todo nos da igual, sí nuestras tajadas de longaniza son de palmo y el Zaragoza gana en La Romareda como ayer, como si cierran La Casa Grande y la Géeme se lleva la planta de producción a Transnitria. Lo importante es que es Jovelardero, y longaniza en el puchero. Todo lo demás hoy es secundario.