IU, higiene y contradicciones

Millán Gómez

Izquierda Unida ha anunciado la decisión de abstenerse y permitir un gobierno del PP en Extremadura. Extravagante opción si lo comparamos con lo que debería ser, en teoría, la praxis de una formación medio comunista, medio socialista. Los tres diputados de IU en el parlamento extremeño han confirmado su postura, en contra de la opinión del Coordinador Federal, Cayo Lara, y el diputado Gaspar Llamazares. Es decir, que no están en contra dos cualquiera sino los dirigentes más relevantes de la coalición durante los últimos tiempos. El propio Llamazares habla de “mantener la coherencia”. La lectura entre líneas es bien sencilla. El candidato popular y ganador de las elecciones por mayoría simple, José Antonio Morago, será el nuevo presidente de la Junta de Extremadura. Gobernará, salvo cambio de última hora, en minoría. A corto plazo, cualquier apoyo del PSOE, salvo que sea de máxima urgencia y sin escapatoria posible, es inviable.

Desde Madrid, la Ejecutiva Federal del partido había dado a conocer una resolución donde instaba a la federación extremeña a votar “en contra” del PP. No les han hecho caso. Su soberanía les justifica, su palabra les debilita. Según el presidente en funciones de la Junta, Guillermo Fernández Vara, tras esta decisión se esconde un pacto para un gobierno entre PP e IU. Vara argumenta que la cesión de la secretaría primera de la Asamblea a IU es consecuencia de ese presunto acuerdo. Como todo, el tiempo dirá si es cierto o no. Por lo pronto, entre el 4 y 5 de julio se conocerá oficialmente el nuevo presidente. Una delegación de IU visitará Extremadura, pero los tres diputados se mantienen unidos en sus tesis y no parece que existan demasiadas posibilidades de un cambio de rumbo. Su rotundidad y principios les honran, el fondo de la posición les deja en entredicho.
Que el PP e IU gobiernen juntos es positivo, higiénico y de gran calidad democrática. La cuestión es conocer si hay un programa conjunto entre ambos, lo cual es difícil; pero en situaciones extraordinarias, como un gobierno monocolor durante años en una determinada comunidad política, es razonable y asequible. En un ayuntamiento gobernado por el PSOE durante dos décadas, no resulta nada descabellado, sino todo lo contrario, formar un bipartito entre ambos. A buen seguro, a nivel municipal es más lo que les une que lo que les separa. Las ideologías se notan menos cuanto menor es la población en cuestión. Como norma general. Extremadura lleva tropecientos años gobernada por el PSOE pero no hay un rosario amplio de críticas comunes. Vara, de hecho, aceptó apoyar once iniciativas de IU para conseguir el apoyo de IU. Resulta mucho más complicado pensar que haga lo mismo el PP, aunque Morago, de primeras, no parece tampoco ningún talibán.

Este país será más democrático cuando los polos lleguen a acuerdos e imperen la conciliación y la moderación. El escuchar al otro. Entender que la verdad no tiene carácter absoluto. IU de Extremadura había prometido en campaña lo contrario a lo que está haciendo ahora. Mal vamos si los políticos incumplen, por enésima vez, la palabra dada a la opinión pública. Han recibido 37.000 papeletas de apoyo, pocas de ellas en favor de lo que han decidido los tres diputados de IU. Resulta ridículo que argumenten que con la abstención no apoyan al PP. Es una media verdad contaminada. Su decisión última solo parece basada en el rencor, el orgullo inamovible y un ansia imperturbable por hacerse notar. Si hubiesen presentado una línea programática común, chapeau. No es el caso y ahí, y solo ahí, está el problema. Que gobiernen juntos es una extraordinaria noticia para los demócratas; el caso concreto y su gestión, ridículos.

IU había conseguido que imperase la lógica de recibir voto progresista desencantado con el PSOE. Esto fue hace poco más de un mes. A algunos parece que les interesa más su ego personal que su intención de plasmar el idealismo político en hechos reales. Es lo que podríamos denominar la antipolítica. Por cierto, ¿por qué ahora la propaganda ya no dice que gobernar con filocomunistas es una aberración? También recordar que IU, hasta hace bien poco, ya ha gobernado con conservadores (PNV) en una autonomía.