Irlanda en el espejo

Millán Gómez 

Tras largos años de enemistad mutua, el líder del Partido Democrático del Ulster, el reverendo Ian Paisley (protestante) y el líder del Sin Fein (brazo político del IRA), Gerry Adams (católico), alcanzaron el pasado lunes un acuerdo para formar un gobierno de unidad nacional con los otros dos grandes partidos en el Ulster a partir del próximo 8 de mayo. El acuerdo llegó como consecuencia de la primera reunión bilateral cara a cara que mantuvieron ambos políticos. Paisley y Adams compartieron una declaración pública y solemne en el castillo de Stormont, en Belfast, sede de la Asamblea norirlandesa, donde se dirigieron a los ciudadanos para anunciar la buena nueva de la formación de un gobierno entre ambos partidos. No hubo apretón de manos, pero sí miradas y sonrisas recíprocas que denotaban una clara complicidad entre ellos. Formarán un Gobierno de coalición que tiene marcados como objetivos básicos la plena consolidación de las instituciones autonómicas norirlandesas (suspendidas desde 2002) en armonía con la instauración de una paz, esperemos, definitiva.

Este acuerdo entre el reverendo Ian Paisley y el republicano Gerry Adams puede suponer el final definitivo al conflicto norirlandés. La alegría volvió a inundar el lunes las calles de Irlanda del Norte. Nueve años después de los famosos Acuerdos de Viernes Santo de 1998, la esperanza de la ciudadanía norirlandesa por alcanzar es la paz está más cerca y es más posible que nunca. Estos dos enemigos íntimos han priorizado el interés común de sus conciudadanos frente a los odios, rencores y luchas partidistas entre ambos. Ambos políticos han actuado con un pragmatismo admirable en el que debería fijarse la crispada clase política española. Los políticos deben recordar que si están ahí es porque les han votado sus conciudadanos. Las estrategias de partido son legítimas, pero el progreso y el futuro se construyen cuando se busca lo que une y nunca lo separa. En la política, se deben trazar puentes de concordia, entendimiento y conciliación para construir entre todos un futuro mejor en prosperidad. 

Hace unos años, este acuerdo entre dos enemigos hasta el momento irreconciliables como Paisley y Adams sería poco menos que una quimera. Ambos simbolizaban los dos polos más radicales del interminable y violento conflicto norirlandés. Tras muchos años de desavenencias, el diálogo ha surtido efecto volviendo a revalorizar la palabra como instrumento clave e ineludible para resolver conflictos. Convencer es vencer. El milagro del entendimiento mutuo se vislumbraba como algo imposible, pero ha sido posible porque tantos los protestantes unionistas como los republicanos católicos han cedido en sus planteamientos iniciales e históricos con el objetivo de buscar el consenso y conseguir la paz y la estabilidad sociopolítica que necesita Irlanda del Norte.

Tras demasiadas décadas de sangre y más sangre, el sentido común, la cordura, la sensatez y la convivencia se han impuesto a la intolerancia, los fundamentalismos y al odio. Ambos políticos han asumido, tras demasiados años de respectivas reflexiones internas en los senos de los diferentes partidos y sectores sociales, que lo fundamental es “construir un futuro estable y mejor para nuestros hijosâ€?, tal y como defendió el reverendo Ian Paisley. Paisley también hizo mención explícita a las miles de víctimas de este sangriento conflicto al recalcar que “nunca olvidaremos a aquellos que han sufrido“. El republicano Gerry Adams, por su parte, abogó por un “futuro pacífico y prósperoâ€? que marca el comienzo de una “nueva etapa políticaâ€? en Irlanda del Norte.

Quizás la frase que pase a la historia como símbolo de este acuerdo sea la pronunciada por Paisley cuando afirmó que “no debemos permitir que nuestro rechazo a los horrores y tragedias del pasado se convierta en una barrera para la creación de un futuro estable y mejor para nuestros hijosâ€?. Se trata de una frase lúcida, inteligente, tremendamente constructiva y que irradia esperanza por los cuatro costados.

El caso irlandés es diferente del problema vasco. De todos modos, es importante analizar otros procesos de paz para que Euskadi pueda encontrar su propio camino para alcanzar la paz y la libertad. Si establecemos un análisis comparativo entre el caso español y el irlandés, florecen las inmensas diferencias que existen entre la actual derecha española y sus homólogos británicos.  Los conservadores españoles han convertido la política antiterrorista en su pretexto favorito para iniciar su particular cruzada patrioterista para erosionar y desgastar el legítimo gobierno socialista. Ojalá los dirigentes del PP y sus organizaciones afines aprendan del caso irlandés. La derecha española ha priorizado sus intereses partidistas y electorales por encima de los anhelos de paz y libertad en Euskadi de la ciudadanía española.