Investigación Farmacéutica, Patentes, Genéricos y Pobreza

Magallanes

En las últimas décadas India ha desarrollado una potente industria de fármacos genéricos de bajo coste, lo que ha supuesto que las poblaciones de los paises más pobres del globo hayan podido evitar la muerte y el sufrimiento. Por ejemplo, se estima que el 80% de los medicamentos contra el SIDA que se consumen en África proceden de India. Todo ello gracias a que el gobierno indio se ha negado sistemáticamente a reconocer las patentes que protegen a miles de medicamentos de última generación. En los países avanzados, el sentimiento de culpabilidad respecto al hecho de que en el Tercer Mundo la gente padece hambrunas y carece de hospitales mínimamente equipados, mientras que en los paises avanzados la gente gasta mucho dinero en alimentos sin calorías, y en métodos, operaciones o fármacos para adelgazar, hace que se vea con muy buenos ojos que los habitantes del Tercer Mundo puedan obtener fármacos caros a bajo precio y que se considere que las empresas farmacéuticas no tienen derecho a reclamar beneficios de sus patentes.

Pues bien, la farmacéutica suiza Novartis está planteando una demanda ante el Tribunal Supremo de la India para que se reconozca su patente de un medicamento muy eficaz para tratar a los pacientes de un tipo de leucemia. El Tribunal ha aceptado la demanda y el juicio se va a celebrar próximamente. Vuelve a resucitarse la polémica entre los defensores de las farmacéuticas, que razonan que sin patentes y sus correspondientes beneficios no habrá investigación y difusión de nuevos medicamentes, y los que consideran que es profundamente inmoral que haya personas que mueran o padezcan enfermedades graves por no tener medios para pagarse esos medicamentos. Surge el grave temor de que si el Tribunal da la razón a la Farmacéutica, empezarán a llover muchísimas demandas para que se reconozcan patentes de otros medicamentos. Muchas organizaciones humanitarias y grupos antisistema ya han protagonizado protestas frente a las oficinas de Novartis en Basilea,  Nueva York, Boston y Washington exigiendo que retire la demanda. Naturalmente las farmacéuticas indias se han puesto del lado de los manifestantes. Sin embargo, muchos gobiernos y asociaciones de industrias farmacéuticas de paises avanzados están presionando al gobierno indio para que, a su vez presione al Tribunal Supremo.Â

Ya en 2005, India volvió a admitir patentes de productos farmacéuticos forzada por la Organización Internacional de Comercio (OIC), pero solo para medicamentos producidos después de 1995  y aquí es donde surge el conflicto jurídico. En efecto, la cláusula india exigía que un medicamento producido después de 1995 supusiese verdaderamente una innovación y no fuese simplemente una pequeña modificación que no mejorase su eficacia. De esta manera, India ha denegado patentes de muchos medicamentos puestos a la venta después de 1995, sobre todo los dirigidos a combatir el SIDA. La astucia india o la negligencia de la OIC en exigir que se definiese claramente que es una mejora de la eficacia de un medicamento, ha permitido que se evite el reconocimiento de patentes. La versión original del medicamento de Novartis, Gleevec, se patentó antes de 1995 y Novartis afirma que la versión actual de este medicamento mejora en un 30%  la absorción por el cuerpo. Además, arguye que aunque patentó la versión original, nunca la comercializó, por lo que no era un medicamento en circulación.Â

En fin, esperemos que el Tribunal Supremo indio sepa mantener el tipo frente al acoso de las multinacionales farmacéuticas. Un catedrático de la Universidad de Northwestern ha aclarado que la proporción de Gleevec genérico que vende India a sí misma y a otros países supone una  pequeñísima parte del total que vende Novaris a paises desarrollados por lo que los genéricos, siempre que solo se vendan en el Tercer Mundo, no suponen una amenaza grave para que se deje de investigar y difundir nuevos medicamentos.