Investidura Vs. Censura

Aitor Riveiro

El primer debate sobre el estado de la nación de la legislatura al que asistimos estos días no está siendo, ni por asomo, un debate sobre el estado de la nación, por lo menos en lo que respecta a los líderes de los partidos con capacidad para gobernar España en los próximos años. Como mucho, siendo benévolos, hemos asistido a un remedo de un debate de investidura contestado con un intento de debate de moción de censura.

En su discurso inicial, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, dedicó aproximadamente cinco minutos al estado de la nación. Es cierto que la ciudadanía ya se sabe el estado de la economía, que en estos momentos es el único estado de la nación que parece interesar: cada día resulta más difícil hablar, en múltiples tribunas públicas y privadas, de cualquier tema que no sea la economía, la crisis, el paro y el tan deseado final del túnel que parece no llegar nunca.

Sin embargo, si uno hace una revisión cuantitativa del texto del discurso de Zapatero, obtiene que las palabras más mencionadas por el presidente tienen un carácter positivo y de futuro: de puesta en marcha de un proyecto. Brotaron de él con suma facilidad medidas más propia de una investidura o de un mitin electoral que de un debate sobre el estado de la nación donde el Ejecutivo debe radiografiar la situación pasada y actual del país para, sólo entonces, proponer las políticas que marcarán la acción de gobierno en el futuro.

Por eso el debate se hace antes de verano: para cerrar el curso político y, tras hacer balance, plantear cómo se va a afrontar el siguiente.

Es cierto, como decía, que los políticos no pueden abstraerse del sentimiento general de la nación: mucho menos los políticos, cuya labor es poner las medidas necesarias para que la ciudadanía pueda realizar su proyecto vital en condiciones dignas. Y el sentimiento general, insisto, es que la economía es lo único que ahora mismo importa.

Pero ni en los discursos de los líderes políticos ni en el debate subsiguiente se mencionaron, para nada, otros temas fundamentales de la vida pública española: ¿Cuál es el papel de España en Afganistán? ¿Qué opinan los principales partidos del papel que nuestro país ha adquirido en las aguas del Índico? ¿Hay algo que hacer en materia de desarrollo sostenible? ¿La seguridad ciudadana está bien, mal, regular o no está? ¿Sabemos si España cumple sus compromisos internos e internacionales en cuanto a generación de energías renovables?

Nada de nada. Regreso a las palabras del presidente del Gobierno en su discurso: Gobierno (40 menciones), Economía (28), Empleo (24), Modelo (23), Sector (21), Empresas (19), Crisis (19), Plan (18), etc. Como decía, un texto de futuro, de inicio de legislatura, cuando la legislatura comenzó hace ya más de un año.

En los últimos meses, el Congreso ha celebrado varios debates monográficos sobre la economía y gran parte de las sesiones de control también se han centrado en esta materia. ¿Era impepinable que el 100% de las intervenciones de los líderes políticos del país siguieran la misma senda? ¿Qué hay de la ley del aborto? ¿De la medida, anunciada el lunes, que pretende poner a disposición de cualquiera la píldora postcoital? Dentro de pocas semanas España está llamada a elegir a sus representantes en el Parlamento Europeo: ¿cuál es la posición de cada partido? España presidirá la Unión Europea en 2010… Nada, tampoco. Recientemente, se celebró un Consejo de Ministros extraordinario del que no salió ni una sola medida nueva, a no ser que se reunieran para preparar el debate de estos días, lo que dejaría mi nivel de perplejidad rayano al cero absoluto.

Incluso en el aspecto económico, Zapatero y Rajoy parecieron imponerse un corsé nacional que no se compadece con el fondo de la crisis que padecemos. ¿Cuál es la valoración que PSOE y PP hacen de la inclusión de España en el G20? ¿Cuáles fueron las aportaciones que realizó el Gobierno eb dicho foro? ¿Cuáles debió hacer? ¿Es España mera comparsa o ha entrado con fuerza en el núcleo de toma de decisiones que trate de evitar que la situación que vivimos vuelva a suceder en el futuro?

Pero el presidente del PP, Mariano Rajoy, no ha asumido tampoco el papel que el debate le marca. Si revisamos las palabras de su discurso inicial, obtenemos el negativo del de Zapatero: Crisis (28 menciones), Plan (20), Reforma (17), Empleo (16), Paro (14, por apenas dos del presidente, lo que no deja de resultar sorprendente), España (13), Economía (12), Previsiones (11).

Más aún, Rajoy no sólo no ha cumplido el rol que el debate sobre el estado de la nación le demanda. Tampoco ha conseguido plasmar el que él mismo se había propuesto. El discurso del presidente del PP fue de moción de censura, o lo intentó. Sin embargo, se quedó en el terreno de las ilusiones pues no fue capaz de proponer absolutamente nada. Ni una sola medida de futuro, únicamente una agria descalificación de los últimos años de gobierno del PSOE. Y tuvo razón Zapatero cuando reprochó a Rajoy esa ausencia. ¿Qué recortes de impuestos propone el PP? ¿Qué remodelación propone del mercado laboral? ¿Y las pensiones? ¿Qué le han parecido las iniciativas propuestas por el Gobierno? ¿Era necesario remontarse a 2007? ¿A 2004? ¿A 2002? ¿A 1999? ¿A 1992? ¿Había que sacar a colación a Aznar y, ojos como platos, a González?

Mientras escribo estas líneas, Zapatero responde a Duran i Lleida. Por arte de birlobirloque, nos hayamos inmersos de nuevo en un debate sobre el estado de la nación. No es novedad y suele suceder: son los partidos minoritarios de la Cámara los que dan sentido a este acto, una vez que los titulares están servidos y que el personal ha apagado radios y televisiones hastiados de tanto insulto y tan nulo contenido.

No es novedad, digo. Tengo una propuesta y votaré al partido que la lleve a cabo en sus líneas generales: que el debate sobre el estado de la nación invierta su orden, que debatan primero los partidos minoritarios, los que no van a rascar votos con cualquier excusa sino que pretenden debatir cómo está el país y hacia dónde se dirige. Ya de madrugada, cuando la gente de bien se ha ido a la cama a rumiar las propuestas de cada grupo parlamentario, que se peguen Zapatero y Rajoy.

P.D.: Desde la semana pasada se venía barruntando que el Gobierno iba a hacer un anuncio espectacular, de impacto, durante el debate sobre el estado de la nación. Incluso el artículo de ayer hace referencia a la que, según parecía, iba a serlo. ¿Qué ha pasado con esa medida? Me refiero en concreto a la prolongación de la prestación del desempleo más allá del máximo que establece la ley. ¿Era un globo sonda? Si es así, ¿qué llevó al Gobierno a pensar que la medida no ha sido bien admitida por los ciudadanos? ¿O fue simplemente una filtración interesada? En ese caso no entiendo cuál es el objeto de la misma. ¿O la gran medida son los 2.000 euros para comprar un coche nuevo (a ver cuándo se subvenciona la compra de periódicos, que de lo mío nunca hay nada)? ¿Es la iniciativa de choque el ordenador por niño? ¿El final de la desgravación en la compra de piso, algo que debió decidirse allá por 2004?

Si alguien lo entiende, rogaría encarecidamente que me lo explique que yo no lo cojo.