Imaz y la falta de comunicación del Gobierno

Millán Gómez

El presidente del PNV, Josu Jon Imaz, ha vuelta a saltar a la actualidad informativa por sus declaraciones sobre el desgraciadamente infructuoso proceso de fin del terrorismo. Sus declaraciones revisten de gran interés por ser el máximo mandatario de la organización política más votada en Euskadi y que lleva gobernando aquella tierra desde la feliz instauración de la democracia en España. Además de por este motivo, Imaz ha adquirido un gran protagonismo y prestigio por su pragmatismo político y su sincera voluntad de cooperación con el Gobierno en materia antiterrorista. No en vano, en ciertos medios de comunicación le han tildado despectivamente como “Delegado del Gobierno en Euskadi� (Vascongadas para los nostálgicos de tiempos pasados, de “la España en blanco y negro� que diría el gran Loquillo).

A pesar de los deseos de ciertos sectores políticos, mediáticos y sociales, es fundamental conseguir el apoyo del PNV para alcanzar la paz. Es imprescindible el apoyo los peneuvistas para conseguir la unidad democrática ante eta. El actual PNV tiene poco que ver, en la cuestión antiterrorista, con el PNV que apoyó el Pacto de Lizarra que pretendía desplazar a los ciudadanos vascos no nacionalistas. Es muy significativo que, muy probablemente, los cargos electos esta formación nacionalista tengan que recibir protección policial. Este hecho habla muy a las claras de la razonable política emprendida por los la derecha nacionalista vasca desde que Imaz accedió a la presidencia del Euskadi Buru Batzar en la navidad de 2003.

Además, esta misma semana salió a la luz pública un informe policial según el cual eta tiene previsto atentar para causar revuelo social pero no provocar víctimas mortales. De todos modos, siempre es preferible que las fuerzas de seguridad se pongan en lo peor y así tener la capacidad de anticipación y de olfato necesaria para evitar males mayores. En dicho informe, también se afirmaba que tanto los dirigentes del PNV como los miembros de la Ertzaintza son el objetivo prioritario de los que han hecho de la muerte ajena una forma de vida. Que eta dirija su violenta y sanguinaria mirada hacia el PNV sintetiza el cambio de rumbo de este partido.

Imaz afirmó esta semana que el único culpable del fin del proceso es eta. Cómo tiene que estar de la cabeza la actual derecha española para que esta obviedad sea noticia. El PP y sus organizaciones satélites continúan con su manía persecutoria de culpar a Zapatero del descarrilamiento del proceso de paz y de todo lo que se mueve. Ellos, que tan encantados están de conocerse y que, por lo visto, son los únicos que luchan contra eta con contundencia, culpan a un presidente de un gobierno democrático de la violencia terrorista y no dedican un solo segundo de su tiempo para responder a eta de que la violencia no es el camino para obtener objetivos políticos.El presidente del PNV dejó esta semana varias perlas de sumo interés político. Por sus declaraciones podemos saber que el motivo último de ruptura del diálogo fue que el gobierno, con suma coherencia y respetando la legislación vigente, rechazó la petición de los terroristas de integrar Euskadi y la Comunidad Foral de Navarra en un mismo espacio de autogobierno. Esta decisión del Gobierno echa por tierra, una vez más, las afirmaciones del PP según las cuales ellos tenían la exclusiva de que Zapatero se había rendido ante eta. Lo más triste de todo es que el PP aún no ha pedido disculpas por estas afirmaciones tan vergonzosamente irresponsables.

Las declaraciones del PP utilizando a  Navarra para desgastar al Gobierno carecían, por tanto, de hechos plausibles y de una tesis real sobre la que sostener semejantes lindezas.  Visto en perspectiva, estas insinuaciones obedecían a una táctica encaminada a deslegitimar el posible pacto de los socialistas navarros con la coalición nacionalista de Nafarroa Bai. Tampoco son producto de la casualidad que estas declaraciones de Josu Jon Imaz se produzcan en una coyuntura política en Navarra donde no está nada claro si va gobernar UPN en mayoría simple, el PSN con Nafarroa Bai e Izquierda Unida o si se va a formar un gobierno de unidad constitucionalista a la alemana entre UPN, marca local del PP en esta comunidad, y el PSN.

Resulta sorprendente que sea el máximo cargo del PNV el que revele datos sobre el por qué del fin del proceso de paz. Lo lógico sería que el Gobierno informase sobre esta materia y que explicase que el pasado otoño se produjeron reuniones a tres bandas entre el PSE, PNV y Batasuna para sentar las bases de una mesa de partidos. Tantos los socialistas como nacionalistas vascos antepusieron el abandono de las armas al debate estrictamente político y eta rompió la cuerda. Eta y nadie más que eta. Si algo ha caracterizado a  los socialistas y nacionalistas vascos durante el proceso es que se han mantenido inmóviles en sus principios democráticos y en su defensa de la paz y la libertad.

En algunos momentos, Zapatero y el Gobierno en su  conjunto inspiran una rara sensación de falta de comunicación con la ciudadanía. El Gobierno debe mejorar en el aspecto comunicativo. Además, el ejecutivo no tiene nada que ocultar. Por lo tanto, es insensato no informar sobre los motivos que rompieron el proceso. La sociedad española, por muchos que otros no quieran hacer ver lo contrario, estaba mayoritariamente a favor de la tentativa de conseguir de una vez por todas la paz en Euskadi. Si el Gobierno hubiese informado mejor, muchas de las dudas existentes en un sector de la sociedad se verían disipadas con gran rapidez y sin causar desgaste alguno en el Gobierno. El ejecutivo central ha hecho lo que tenía que hacer, buscar la paz porque nos encontrábamos en la mejor de las oportunidades para alcanzar el deseo de millones de españoles. Pero el Gobierno tiene un déficit comunicativo.

Este error de comunicación gubernamental ha dado alas a sus rivales políticos que han otorgado credibilidad a un medio como el Gara que es el periódico de la izquierda abertzale que no condena los atentados de ETA. Imaz  demostró una vez más su coherencia al declarar que el diario Gara nos quiere hacer ver una versión del final del alto el fuego permanente que sólo trata de defender a ETA ante su cada vez más reducido número de simpatizantes. Lo más lamentable de todo es que el PP y sus medios de comunicación afines, por enésima vez, hayan aprovechado la mentira de un periódico cercano a eta para desgastar a Zapatero y condicionar el futuro político de Navarra.