Imaz, la esperanza del PNV

Millán Gómez

El Presidente del Partido Nacionalista Vasco, José Jon Imaz, acudió el pasado miércoles al programa de tertulia política y social de TVE “59 segundos�. El peneuvista demostró ante espectadores de toda España que está desempeñando un papel fundamental dentro del complejo conglomerado del nacionalismo vasco, y más concretamente en el PNV. Imaz defiende que se deben marcar distancias con ETA y optar por una vía política alejada de los planteamientos del Pacto de Lizarra que dividió a la sociedad vasca en ciudadanos de primera (los nacionalistas, para ellos, de bien) y ciudadanos de segunda (los autonomistas, especialmente, y algún nacionalista alejado de aquellas tesis como Joseba Arregi o Emilio Guevara).

Imaz respondió de forma clara y precisa a todas y cada una de las preguntas que le formularon los seis periodistas que se encontraban allí, así como a las preguntas de la moderadora del debate, Ana Pastor, una extraordinaria periodista dicho sea de paso. En una clase política donde lo más habitual es responder a las preguntas que formulan los periodistas yéndose por la tangente, el presidente del PNV no ignoró ninguna de las preguntas y fue al grano. Imaz mostró una gran capacidad de oratoria y de seducción política buscando, incluso, la complicidad de un periodista que ha sido históricamente atacado de una forma brutal e injusta por el PNV como es nuestro admirado José María Calleja y con otro periodista vasco como Germán Yanke. Podemos decir, por lo tanto, que Imaz supo, digamos, ganarse a la audiencia allí congregada.

Imaz representa, aunque él no lo quisiera reconocer obviamente en dicho programa de TVE, la cara amable del PNV. Josu Jon es un político que encarna el lado más autonomista, pactista y pragmático del PNV, muy lejos de las tesis defendidas por fanáticos como Joseba Egibar (quien no puede ver ni en pintura a Imaz) o Xabier Arzalluz. En una sociedad tan polarizada como es la vasca, es necesario, más que nunca, políticos de la talla de José Jon Imaz que optan por la vía conciliadora buscando más lo que nos une que lo que nos separa. Estos principios son básicos para una sociedad que quiere progresar y converger con la modernidad que se presume que debería caracterizar al siglo XXI.

Que Imaz sea uno de los destinatarios preferidos por ETA y sus comisarios políticos ya habla a las claras del rol que está desempeñando este guipuzcoano de Zumárraga. Imaz se consagró el pasado miércoles como el gran político y orador que es. Lo más positivo que desprendió este antiguo portavoz del Gobierno Vasco fue su capacidad para convencer a periodistas que se mantienen alejados en gran medida de los principios políticos del PNV. Políticos de su talla debería haber más en nuestra sociedad, independientemente de que discrepemos en un amplio abanico de sus fundamentos ideológicos. La victoria de Imaz como presidente del PNV el 17 de enero de 2004 y la consiguiente derrota de las tesis más radicales representadas en Joseba Egibar supuso una extraordinaria noticia para que la moderación y la coherencia se impongan en Euskadi.

Imaz fue también actualidad esta semana tras realizar unas declaraciones en las que afirmaba que no descartaba un pacto con el PP después de las próximas elecciones generales de 2008, a pesar de que, a día de hoy, el PP y el PNV “mantienen unas diferencias que imposibilitan dicho acuerdo�. El presidente del EBB del PNV lleva defendiendo mucho tiempo que es necesario llegar a acuerdos con todas las formaciones políticas (democráticas) vascas para terminar con ETA y mejorar la calidad de vida y el bienestar de la ciudadanía vasca. Declaraciones como éstas, que demuestran una amplitud de miras que urge más que nunca en una sociedad tan crispada como la española, no deberían ser noticia ni extraordinarias por su escasa frecuencia pero, tristemente, sí lo son.

Ojalá Imaz se mantenga fiel a sus principios y no haga caso del radicalismo y del soberanismo de un amplio sector del PNV. Esperemos que no se produzca un segundo caso Atutxa.