Huecos

Guridi

La táctica de Pedro Sánchez de cara al 39º Congreso del PSOE se resume en ese viejo dicho de “puño de acero, mandíbula de cristal”. Así, vemos cómo se les llena la boca de pedir respeto y denunciar insidias, mientras que la insidia y los insultos son dos de las piedras angulares de su carrera para reconquistar la Secretaría General. Envuelto en el mesianismo derivado de erigirse en la auténtica izquierda del PSOE, todo se le perdona. Lo mismo afirma que la abstención del PSOE iba a ir acompañada de un apoyo a los presupuestos del PP, que ahora dice sin pestañear que la consecución de apoyos por parte del PP refuerza sus teorías de que podía haber logrado un gobierno. Todo son hechos inmutables que cambian de semana en semana. Y que nuestro exsecretario general recita a sabiendas de lo que dice es falso y que tras sus “verdades” hay enormes huecos. Tampoco duda, por ejemplo, en criticar la actividad del Grupo Parlamentario Socialista, que está sacando adelante las medidas del programa con el que él mismo se presentó a las elecciones.

Pero la verdad es que desde el otro lado no parecen querer romper esa táctica. Y nos encontramos con intervenciones tan desafortunadas como la de Miguel Angel Heredia, secretario general de Málaga y número dos del Grupo Socialista en el Congreso. Su bochornoso discurso ante las Juventudes Socialistas sólo consigue reforzar a Pedro. Tiene mucho delito que, tras todo lo que ha pasado durante estos años, tras todo lo que de verdad sabemos que está mal relacionado con Pedro Sánchez, con el peligro que corre el PSOE si este hombre renueva el liderazgo que obtuvo de prestado, Heredia les llene la cartuchera de munición con los desvaríos que le provocaron venirse arriba ante las juventudes de su provincia. Y paro aquí, porque seguramente Jon Salaberría tendría mucho más que decir acerca de esto que yo mismo.

Sobra hooliganismo y testosterona por todas partes. Me desespera ver cómo a las calumnias y provocaciones de los partidarios de Sánchez se responde con más calumnias y provocaciones. Cómo, en lugar de denunciar y combatir las malas prácticas en las redes sociales del “Equipo Sugus” se crean grupos parecidos por parte de hooligans de Susana.

Todo esto me trae malos recuerdos de las pasadas primarias donde, como ahora, los únicos ejemplos de compostura y argumentos fueron los mismos que tenemos ahora: Javier Fernández y Guillermo Fernández Vara. Javier Fernández porque nos advierte, con razón, que el caudillismo y la exclusión son lo más opuesto a lo que el PSOE defiende y necesita. Y Guillermo Fernández Vara por recordar lo que no debe ser olvidado: que Sánchez voló los puentes con su propio partido, que no se le echó, sino que dimitió, que quiso convocar un congreso express para atornillarse al sillón y que jamás planteó consultar a la militancia lo de abstenerse o no frente al PP. Y que Sánchez se rodeó de un círculo de fanáticos, de una corte, que ya se dedicaban a insultar a sus propios compañeros de partido, antes de que todo esto pasara. Y muchos lo hacían estando a sueldo de Ferraz.

Y sin embargo, los Heredia, los Page y los Lambán están reforzando los argumentos de Pedro, que actúa según el viejo principio de acción-reacción. Y que tampoco ha cambiado sus costumbres de decir medias verdades, mandar a otros a decir mentiras y, por supuesto, la de ir quemando a la gente de su círculo de confianza. Así le ha tocado a Marichta, la que fue su amiga personal, a la que está relegando por los consejos de una nueva jefa de prensa, que ocupa su lugar en la corte de popularidad de Pedro.

Parece mentira que con todo lo que hay en juego, con el sacrificio que muchos compañeros y compañeras han tenido que hacer a nivel personal para rescatar al partido de las garras de Sánchez, se nos quiera vender ahora en su lugar una campaña que nos diga que “el PSOE es mucho PSOE” o que alguien es “100% socialista”, como si en las agrupaciones existiera un contador geiger de puntos  del programa máximo interiorizados.

Quitar a Sánchez de en medio fue acertado y necesario. Pero hay que explicarlo bien y con la verdad por delante. Y además, hay que explicar que la alternativa es mejor, que existe más nivel, que la democracia nos protege también de populistas abusones. Demos por hecho que todos somos 100% socialistas. Pero demostrémoslo. O no va quedar PSOE para anotar nuestros porcentajes en sus paredes.