Honestidad en campaña

Manuel Lobo

Ya tenemos la campaña electoral de estas segundas elecciones para intentar configurar un Gobierno para los próximos años.

Repiten caras en los candidatos a Presidente de Gobierno y repiten programas electorales, sin embargo, no todo es igual. En estas elecciones Podemos ha decidido que necesitan de los votos de IU para mejorar un resultado, el de las pasadas elecciones que confirman que no asaltaron el cielo y que no lograron sus objetivos de sobrepasar al PSOE e intentar coger puestos de poder sin contrapartidas.

Lo que empezó siendo un movimiento político transversal, donde ellos se presentaban como la “gente” (curiosa gente, todas venidas de movimientos políticos, muchos de ellos funcionarios), que no eran de izquierda ni de derechas, se asocian con los restos de IU, aquellos que aún no se pasaron a Podemos, para declararse un partido que engloba a la izquierda más radical.

Pero lejos de, una vez declarados de izquierda, más simpatizantes con el comunismo que con la socialdemocracia europea, intentar enmascarar su ideología, para parecer lo que no son.

Casi cada día es sorprendente los pequeños gestos que están realizando para ocultar esta verdad, desde pedir a sus socios del PCE que oculten sus banderas y símbolos, afirmar que los autores del manifiesto comunista, en realidad eran Socialdemócratas (palabra polisémica, aunque para mí y creo que para una inmensa mayoría, un socialdemócrata, al contrario de un comunista, acepta el sistema económico de libre mercado y el derecho a la propiedad), o a presumir de ir a foros que hasta hace unos meses eran para “los malvados señores” de la oligarquía y apoyaban manifestaciones en su contra.

Creo que son burdos intentos de manipular al votante, cambiando su storytelling según les conviene para, una vez que se han hecho con los votantes más a la izquierda, intentar captar votos de los españoles que se declaran de centro izquierda.

Cada gesto, ya sea de Pablo Iglesias Turrón, o de Alberto Garzón tienen un claro ejemplo dulcificador de su postura para atraer votantes que, si fuesen honestos, jamás votarían a un partido de ideología comunista. Por suerte la hemeroteca y twiter están ahí para recordarnos lo que de verdad piensan, como cuando llamaban terroristas a empresarios de éxito, o apoyaban medidas de expropiación de la propiedad privada.

Qué decir del PP, cuya medida estrella es la bajada de impuestos, que ya ha dicho en Bruselas que no puede hacer y que propondrá como medida de equilibrio de los presupuestos públicos recortes en nuestro Estado del Bienestar.

Yo prefiero la honestidad de la campaña del PSOE, a pesar que, a veces pueda parecer dudoso, pero que, cuando ha gobernado no ha defraudado, siendo el impulsor con los dos presidentes socialistas de la democracia de los mayores avances sociales de nuestro país.

Ahora, España necesita avanzar de forma consistente, no con las políticas cortoplacistas del PP, encaminadas a un modelo cercano al estadounidense, del páguese usted sus servicios sociales, sino reforzando nuestro modelo de Estado del Bienestar para los próximos años.

Los avances que yo, y seguro que una amplia mayoría de españoles quieren, son los que el programa electoral del PSOE pone encima de la mesa.

Yo sé que los electores son personas inteligentes, que saben cuáles son sus necesidades y expectativas y sabrán elegir la opción que les parezca más honesta y que luche por la misma visión de país que ellos tienen. Yo la tengo clara… volveré a votar al PSOE.