Homenaje a Zapatero

Magallanes

ZP gana las elecciones en abril de 2004 y en julio del mismo año el CIS le da una estimación de voto al PSOE del 44% frente a la del PP, del 37%. Al comienzo de 2011 estos datos se han invertido: la estimación de voto al PSOE es del 34% mientras que la del PP es del 44%. En estos siete años han pasado muchas cosas. Por un, lado no se puede  decir que el gobierno de ZP  haya sido indolente en cuanto a la promulgación de leyes  en varios campos dónde eran necesarias. Entre ellas, las siguientes: regularización de inmigrantes en febrero de 2005, agilización de los trámites de divorcio,  autorización del matrimonio homosexual en junio de 2005, prohibición de fumar en lugares de trabajo en enero de 2006, devolución de los documentos de la Guerra Civil  pertenecientes a Cataluña que estaban en Salamanca, la autorización de reproducción asistida e investigación con células madre en mayo de 2006, Ley de Dependencia en noviembre de 2006,  Ley de Igualdad en marzo de 2007, Subvención del cheque bebé en julio de 2007 y rebaja en 400€ del IRPF en 2008, Ley de Financiación Autonómica en diciembre de 2009 y Ley de Derecho al Aborto en febrero de 2010. Todas estas reformas legislativas han sido fundamentales para la profundización de la libertad individual y para la extensión del Estado de Bienestar. La culpa del vuelco en estimación del voto en 7 años ¿se deberá entonces al hecho de que ZP impidiera que Ibarretxe hiciera su referéndum separatista? ¿O se deberá, quizás, a  que el Estatuto de Cataluña haya sido visto como el comienzo de la destrucción de España? 

No, fue la generalización de la depresión económica global lo que supuso un tsunami para el gobierno de ZP. En efecto,  en abril del 2004 accedió al poder en la cresta de la ola de una expansión económica global que prometía ser ilimitada. De hecho, se afirmaba que los ciclos económicos agudos eran cosa del pasado. En España, al igual que en otras economías periféricas de Europa, el boom inmobiliario irradiaba prosperidad al resto de la economía, nuestro PIB superó un 3% anual de crecimiento desde 2004 hasta 2007 y el superávit del Estado llegó hasta el 2% del PIB. El paro bajó hasta el 8% en 2007. Las primeras señales de alarma llegaron en septiembre de 2007. La crisis de las hipotecas subprime afectó a los bancos de EEUU, pero casi todos los centros de previsión económica internacionales y nacionales supusieron que era una crisis norteamericana e incluso en ese país se pensaba que no afectaría a la economía real. Las elecciones generales eran en marzo de 2008 y en la campaña  electoral se quiso omitir la sospecha de que la crisis financiera de EEUU se iba a extender a todo el mundo. Lo cierto es que un gobernante no debe augurar nunca que en el futuro inmediato a la economía  le va a ir mal, ya que indudablemente ello puede acelerar la desaceleración de la misma. Además, no parecía entonces que la crisis financiera afectaría a la economía real. Afectaría solo a los bancos europeos que habían invertido muchos fondos en bancos de EEUU que ahora eran insolventes. Los bancos españoles eran, en comparación con otros países europeos, los menos atrapados por la insolvencia norteamericana. 

Pero lentamente la crisis financiera sobrepasó la frontera de EEUU extendiéndose al resto de las economías avanzadas y atrapó a la economía real de las mismas. Concretamente en España, el superávit de 2007 se convirtió en 2008 en un déficit del 4,1%  y  de 11,1% en 2009. Y el número de parados pasó de 1.920.000 en diciembre de 2007  a 3.270.000 en diciembre de 2008, y a 4.320.000 en diciembre de 2009. En consecuencia, el diferencial en estimación de voto entre el PSOE y el PP se fue acortando: en diciembre de 2007 era solo del 1% a favor del PSOE y en diciembre de 2008 se redujo a cero. Posteriormente se fue ampliando a favor del PP, llegando a 4 puntos porcentuales a favor del PP en diciembre de 2009. En otoño de 2009  surge  la crisis griega,  que hunde la confianza de los mercados en todos los países de la periferia de la zona del euro. Alemania, que ha conseguido una tasa positiva de crecimiento de su PIB, dicta entonces el sálvese quien pueda y la UE finalmente convoca la histórica reunión de Bruselas del 9 de Mayo de 2010, dónde se exige que para salvar a la moneda común los países tienen que reducir drásticamente sus déficits. 

Es aquí dónde mas se demuestra el talante de ZP. Él tiene que actuar como Jefe de Gobierno, es decir, dejarse de conveniencias electoralistas y tomar decisiones para salvaguardar a España de caer en una situación que hubiese llevado inexorablemente a tener que someterse a un rescate  exterior con gran desprestigio de nuestra capacidad para gobernarnos. Esa fue una noche que ZP recuerda como una de sus peores. Sabía que le iban a acusar de chaquetero, de renegar de sus principios socialdemócratas, que tanto el PP como IU y demás partidos de izquierda autonómicos iban a rasgarse las vestiduras. Rajoy, porque había actuado al dictado de la UE e IU y colaterales, porque se había rendido a los mercados capitalistas. Pero ZP sabía que para salvar al país o los principios hay que tener la vista no en el inmediato presente sino a medio plazo. Dictó, pues, las históricas medidas del 10 de mayo de 2010: rebaja del sueldo de los funcionarios, reforma de las pensiones, posterior reforma laboral, exigencia de que los bancos y cajas refuercen su capital propio, etc. Por supuesto, todo eso ha hecho que el diferencial de intención de voto haya crecido en 8 puntos a finales de 2010. 

Todo un record de hombre de Estado que sabe cuándo hay que atender a la consecución de un proyecto  político y cuándo hay que atender a las necesidades básicas del país. Nos queda un año de ZP al frente del Gobierno de España y estoy convencido de que seguirá actuando para la mejoría de nuestra economía, de la ecuanimidad y de las libertades. Gracias, José Luis Rodríguez Zapatero.