Hipocresía generalizada

LBNL

No sé si les pasa lo que a mí: miro en derredor y sólo veo hipocresía en nuestro país, a raudales y por todas partes.

Los Reyes acudieron el lunes a la capilla ardiente de Manuel Fraga con total normalidad cuando es vox populi que la Reina pasa la mayor parte del tiempo en Londres y no se habla con su marido, desde bastante antes de que ella decidiera unilateralmente trasladar a la opinión pública su apoyo a la Infanta Cristina y su controvertido esposo.

Urdangarín está imputado por vaciar las arcas de la ONG con la que facturó cantidades millonarias a instituciones públicas pero la Infanta Cristina, copropietaria de algunas de las sociedades que vaciaron dichas arcas, no. ¿Por qué? Supongo que por la misma razón por la que Ana Mato es ministra pese a que su marido, antes de divorciarse, disfrutaba de un Jaguar que le habían regalado los de la red Gürtel: la esposa no tiene por qué saber ni preguntar de dónde proceden los lujosos bienes que su hacendoso marido aporta al hogar.

El ex Presidente balear Jaume Matas está siendo juzgado por haber ordenado contratos y dádivas a diestro y siniestro, pero los altos cargos que ejecutaron sus órdenes y firmaron dichos contratos le achacan a él toda la responsabilidad, lo mismo que lo que el portavoz del PP, González Pons, sin duda hará con el ex Presidente valenciano Camps respecto del convenio por 6 millones que Pons firmó con el Instituto Noos de Urdangarín. El malo, el único malo, es el jefe y eso siempre que pueda probarse, no los subordinados que aceptan sus órdenes ilegales, incluso si reciben regalos de la trama corrupta.

A propósito de regalos, la misma Alcaldesa de Valencia Rita Barberá que demandó a El País por publicar que había recibido regalos de Gürtel, dice ahora que un bolso de Louis Vitton es un regalo de lo más normal del mundo y que todos los políticos reciben regalos. Lo más asombroso es que no se le cae la cara de vergüenza ante la contradicción con su testimonio pasado sobre el mismo asunto.

Y mientras, la Comunidad Valenciana se cae a pedazos. El Gobierno tuvo que avalarle cien millones para que pudiera devolver un préstamo al Deutsche Bank y ahora le tiene que adelantar otros cuatrocientos para que pueda pagar a proveedores. La lista de desfalcos y desmanes en Valencia, Alicante y Castellón es demasiado extensa. Lo peor es que vienen produciéndose desde hace años sin que nadie haya intervenido, ni siquiera la sociedad con sus votos. Al contrario, Rajoy defendía a Camps como un ejemplo de buen gobierno y a la Comunidad Valenciana como un modelo de gestión. Ahora, en cambio, Montoro propone sancionar incluso penalmente a aquellos gobernantes que dejen las arcas públicas para el arrastre, esperemos que incluyendo también a los del PP.

Siguiendo con Rajoy y Montoro, no sólo negaron repetidamente la subida de impuestos sino que explicaron a las claras por qué sería negativa para la recuperación. Ahora justifican el incumplimiento de la promesa electoral con que se encontraron dos puntos porcentuales más de déficit de lo esperado, achacándole la responsabilidad al anterior Gobierno cuando es sabido que la desviación se debe fundamentalmente a las Comunidades Autónomas, la mayor parte de las cuáles está gobernada por el PP, desde luego desde mayo del año pasado. Pero incluso aceptando que los barones regionales del PP no le pasaron a su Presidente la información adecuada, ¿cómo se explica que adopten una medida que era tan claramente negativa para la recuperación y la creación de empleo que es su objetivo principal? ¿Por qué les obligan los mercados y Merkozy? ¿Cómo pueden obligarles a adoptar algo que es a todas luces tan negativo? O están equivocados ahora o lo estaban antes, pero por supuesto no hace falta dar explicaciones, basta con echarle la culpa al que estaba antes.

Siguiendo con el Gobierno central, el actual es partidario, como lo era el anterior, de que el Banco Central Europeo compre deuda de los Estados de la UE así como de cualquier otra fórmula, como los denominados eurobonos, que les permita refinanciar su deuda a tipos de interés asequibles. Pues bien, en la última reunión de la Vicepresidenta Salgado con las Comunidades Autónomas, ella adoptó el rol de Merkel y se negó a cualquier medida que pudiera poner en peligro a las autonomías más solventes, es decir, justo lo contrario de lo que defendía en Bruselas. Si es bueno a escala europea lo será también a escala nacional, ¿no?

Lamentablemente no es la única hipocresía protagonizada por el PSOE. Pase que Rubalcaba y Chacón sigan dispensándose puyas y alabanzas mezcladas a partes iguales porque compiten por el poder y conviene evitar acabar de hundir al partido. Lo que no tiene pase ninguno es que ambos hagan bandera de volver a ganarse la credibilidad de la sociedad e incluso de la lucha contra la corrupción y, sin embargo, no exijan el esclarecimiento inmediato del zafio asunto del Director General andaluz que al parecer fue capaz de subvencionar a su chofer y gastarse la pasta con él. Tampoco les he oído nada contundente sobre la próxima comparecencia del todavía Vicesecretario General del PSOE, Pepe Blanco, ante el Supremo por el maloliente asunto de la reunión clandestina en la gasolinera con el corrupto gallego.

Por cierto, ¿sabían que el abogado del susodicho empresario gallego Jorge Dorribo es uno de los defensores del clan Gürtel? Legítimo, pero da a entender que es poco probable que el tal Dorribo sea trigo limpio pese a que así se lo pareciera a Blanco, aunque alguna duda debía tener ya cuando creyó que lo mejor era verle en una gasolinera… Me da igual si Blanco cometió o no alguna ilegalidad o si la cometió su primo y Blanco no fue más que un ministro imprudente y chusco. Lo que sé es que hay suficientes indicios de ilegalidad en opinión del Tribunal Supremo, lo cual ya es bastante decir.

Aunque, bien pensado, el Tribunal Supremo ha procesado hasta tres veces a Garzón por prevaricación a sabiendas de que, en el caso que está siendo juzgado estos días, otros magistrados han ordenado escuchas luego declaradas ilegales y a nadie se le ha ocurrido acusarles de prevaricación, lo que constituiría una prevaricación por parte del Tribunal, se me ocurre pensar. Y prevaricar acusando de prevaricación constituye una hipocresía mayúscula, además de un lamentable borrón para nuestra democracia.