Hillary: el triunfo de la perseverancia y la determinación

Magallanes

Ya en los años 60, cuando era alumna del Wellesley College y promocionaba los derechos de las mujeres, se distinguió por su frase “hacer posible lo imposible”. Pero claro, eso requiere un gran esfuerzo y mucho tiempo. Pues hizo honor a su slogan: el martes 7 de junio de 2016 Hillary Clinton consiguió la preelección a candidata del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo noviembre.  Falta su nombramiento oficial en la convención del mes que viene. Por mucho que Jeremy  Sanders, su tenaz contrincante, la denigrara como representante de la clase política alejada de los ciudadanos y sostenida por el gran capital, por mucho que Sanders se presentara como salvador de la clase obrera  y propulsor de la seguridad social gratuita, no pudo con  el estilo moderado,  alejado de bellas promesas, de Hillary; no pudo con que ella se presentara como la persona que llevaba muchas décadas dedicada a la función pública y que recordara que, para alcanzar metas políticas, la voz de la experiencia es mejor guía que el discurso denunciador y radical.

No lo ha tenido nada fácil; durante los 14 meses de las elecciones primarias no ha conseguido atraer  a los jóvenes  y a los desengañados de los políticos por la creciente desigualdad social y estancamiento salarial.  Mientras que Bill Clinton en 1962 pudo atraer con su “tercera vía” y la defensa de la  “olvidada clase media”,  Hillary, lejos de las grandes frases, se ha dedicado a exponer con detalle todas las propuestas que piensa que mejorarán la condición de vida de las clases menos favorecidas, haciendo alarde de que ella no va a hacer promesas que no puedan cumplirse. También ha defendido fervientemente todos los avances sociales que introdujo Obama, a excepción del pacto comercial transpacífico,  y consiguió en muchas primarias un elevado porcentaje de votos negros y latinos.  Se propone además proseguir la  regularización de inmigrantes en situación ilegal. Mientras que Sanders la acusaba de haber estado a sueldo de Wall Street y de tener a su favor a los principales donantes de fondos demócratas, ella siguió imperturbable su discurso sin dedicarse a descalificar a Sanders.

Aunque no posee la retórica brillante de Obama o de su marido, si ha escuchado con interés  a sus oyentes comunicarle sus problemas y les ha aportado soluciones creíbles. Parece ser que consiguió a lo largo de la campaña manifestar simultáneamente su capacidad de mando, conocimiento de las complejidades de gobernar y cercanía a las personas.

Hasta llegar a esta campaña electoral, Hillary ha tenido que pasar duras pruebas. No vamos a explayarnos sobre lo duro que fue el tema de la becaria cuando su marido fue presidente. Se manifestó gravemente ofendida, pero al mismo tiempo mantuvo su apoyo incondicional a su marido. Fue muy duro y largo el intento republicano de llevar a juicio a  Bill Clinton, pero ella no perdió la serenidad. Después se presentó a las primarias de 2008 frente a Obama y supo rehacerse de la derrota. Posteriormente Obama la recompensó nombrándola Secretaria de Estado y ella mantuvo una total afinidad con el Presidente. Y es aquí donde más demostró su gran capacidad de perseverancia y determinación. En efecto, en 2012 se produjo el ataque  a la Embajada de EEUU en Bengasi, en que murió el embajador. El partido republicano enseguida se lanzó  a culpabilizar a Hillary del desastre y ello culminó con un interrogatorio a Hillary de 11 horas seguidas. No consiguieron demostrar que fuese culpable y ella, al final del enfrentamiento, hizo el gesto de quitarse el polvo con la mano de su solapa, lo que  fue muy bien visto por sus simpatizantes. Luego ha tenido que enfrentarse a la acusación de utilizar como Secretaria de Estado un correo electrónico privado donde incluía información oficial. Ello le ha acarreado muchas críticas, pero también ha sabido salir adelante pidiendo  perdón por esta falta. 

Hillary Clinton ha marcado un hito histórico como la primera vez que una mujer en Estados Unidos consigue ser nominada por uno de los grandes partidos para ser candidata a presidente.  Ahora bien, nuevamente le toca poner a prueba su perseverancia en la dura lucha hacia la elección presidencial.  Muchos de los jóvenes de entre 18 y 33 años consideran que no se fían de ella, que representa a los políticos de Washington alejados  de los problemas reales de la gente.  Su  gran contrincante,  Donald Trump, se propone convertir las elecciones en  un ataque frontal a las características del matrimonio Clinton y la repetición del asunto Bengasi o el de la utilización de un correo electrónico privado, más que a la discusión de alternativas políticas donde sabe que Clinton  puede dejarle en ridículo por su ignorancia de los detalles.

Nuevamente, su perseverancia y su coraza de hierro serán puestas a prueba. Esperemos que gane las elecciones presidenciales de noviembre. Sería el triunfo del centro izquierda frente a la derecha brutal de Trump.  Es muy posible que muchos republicanos la prefieran a ella.
 

 

12 pensamientos en “Hillary: el triunfo de la perseverancia y la determinación

  1. El problema de tanto perseverar es que cuando te llega la hora llegue tarde. Que se te pase el arroz, como se decía antes. Es posible que Clinton se imponga a Trump, pero es seguro que su momento pasó y que difícilmente suscitará entusiasmo alguno, ni siquiera entre sus votantes. Su momento fue, claro, hace ocho años pero entonces el progresismo y la corrección política prefirieron jugar la carta racial antes que la femenina. Una lástima, porque no tengo duda alguna de que la Clinton hubiera sido mejor presidente (aunque también es cierto que cualquier otro hubiera mejorado al nefasto Obama). Como a mí, ciudadano del imperio lo que más me interesa de los titulares de la Casa Blanca es la visión que tengan del papel de los EEUU en el mundo, creo que la Clinton habría desempeñado mejor el liderazgo en las crisis de la primavera árabe, de Libia, de Siria, frente a Moscú, frente a Irán, etc.
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    Orlando: la debacle del progresismo es ver a los gobernantes demócratas ofreciendo estúpidamente “sus oraciones” por las víctimas. Incapaces de pronunciar siquiera las palabras “terrorismo islámico”. Dice la prensa guay que Trump ha utilizado el ataque para su campaña porque ha agitado el miedo al terror del islamismo radical; como si Clinton no hubiera hecho lo propio al resaltar la condición de las víctimas, proclamando los muchos aliados que tienen los gays (¡ella la primera!) o insistir en el control de las armas, una de sus banderas electorales. Pero aunque las víctimas elegidas en esta ocasión han sido los clientes de un club gay, quién ha atacado ha sido, una vez más, el islamismo radical, que odia a los gay, como odia a unos humoristas o a las mujeres o a cualquiera que a sus ojos encarne la libertad del modo de vida occidental. De nada servirá taparse los ojos con las melonadas típicas: “la religión no ha tenido nada que ver”, “¡ojo con la islamofobia”, etc.

  2. Asumo casi en su totalidad el artículo de Magallanes aunque tal vez calificar de centro izquierda la posición de Clinton sea un exceso.
    Ver a quien tiene enfrente en la carrera a la presidencia debe despertar una corriente de simpatía espontánea en cualquier persona sensible.
    Celebraremos su victoria como se merece.

  3. A mi Hillary Clinton me parece una candidata que no ilusiona, pero es demócrata y mejor que Trump.

  4. Laertes: en efecto, los simpatizantes de Sanders se emocionaban con él. Hillary no provoca ese entusiasmo. Aparte de que haya conseguido mucha mayor financiación que Sanders, le ganó gracias a la votantes que se fían de la experiencia y de evitar a los vendedores de promesas. Pero claro, este tipo de personas no se entusiasman y tampoco acuden a los mítines. Las feministas jovenes tampoco la ven como una campeona del feminismo, ya que en sus varios puestos de gobierno ha hecho política de estado. Cuando era esposa de Clinton como gobernador de Oklahoma, a las mujeres de ese Estado tampoco les gustaba, ya que ocupaba puestos de acción política y no era solo la Dama del Gobernador. Tampoco cuando fue Primera Dama del país, cayó bien a muchas mujeres por dedicarse activamente a patrocinar la implantación de la Seguridad Social. todavía no estaba en la mentalidad de la mayoría de hombres y mujeres de EEUU que una mujer asumiera acciones de peso.

  5. Me escribe Jaime Ojeda, que fue Embajador de España en Washington cuando era presidente Bill Clinton, unas observaciones sobre Hillary que expongo:
    “Siempre ha estado muy políticamente motivada, como señalas en tu artículo, Pero al principio como primera dama se manifestó con una actitud de inusitado desenfado, protagonizando varios incidentes de muy mala catadura. Se tomó muy en serio el “vota uno y elige dos” de la campaña de Clinton. Enseguida organizó un gabinete sombra en el ala occidental de la Casa Blanca, el cuartel general de la primera dama. Desde ahí impulsó su extraordinario esfuerzo en favor de un seguro médico nacional, que no mencionas, esfuerzo que se vio derrotado precisamente por ese desenfado, pretendió realizar un acto político de campeonato no siendo más que la esposa del presidente y despreciando olímpicamente al congreso. Ahora ha madurado muchísimo, y la Hillary que vemos hoy no es casi ni la sombra de la que fue entonces.”

  6. Celebro mucho esta defensa de Hillary Clinton en la batalla presidencial de EEUU hecha por Magallanes. Me inspira un gran respeto como candidata y suscribo todos los elogios sobre su inteligencia, perseverancia y su hacer político que describe y analiza Magallanes en su artículo. Es sin duda una excelente candidata. Pero es que, además, en las circunstancias actuales, con un candidato republicano como Trump, EEUU y todo el mundo debería echarse a temblar si no ganara la presidencia Hillary. Es de suponer que la matanza de Orlando va a ser utilizada por el candidato republicano en su contra. Pero en cualquier caso, espero, desde luego, que se imponga la sensatez en la sociedad americana y gane la candidata demócrata. Gracias Magallanes

  7. (Con permiso del articulista)

    Pedro Sanchez: el triunfo de la perseverancia y la determinación

    Muy bien ayer Pedro en el debate, rechazando la aproximación de Podemos y comprometiéndose por omisión con PP y Ciudadanos.

    Ojo que el batacazo puede ser fuerte.

  8. Buenos dias:

    El Debate ayer a mi me costó un poco verlo, por la sensación de que todo lo que se podía decir, ya se ha dicho.
    Me pareció que los dos primeros bloques estuvieron caracterizados por habitual intercambio numérico, donde, por cierto, todos los candidatos cometieron errores en el uso de alguna cifra, en el sentido de no entender bien el concepto que hay debajo. Poco aportan a estas alturas esas cosas.

    El bloque de corrupción es donde a Rajoy lo empitonaron pero bien, labor realizada por Rivera principalmente. No hay peor cuña que la de la misma madera. Desarbolado. Claro

    En los cierres, Pedro Sanchez fue el mejor, aunque las semejanzas con el cierre de Pablo Iglesias en el debate del 20 D son tan evidentes que sonrojan un poco.

    Resumiendo:

    Rivera, para mi, estuvo por encima de los demás, los aciertos superan a los errores, discurso incluso con tono positivo y menos “cuñado” de lo que suele estar. A mi, que no soy su publico,no me generó rechazo.
    Rajoy ni estuvo comodo ni vale para estas cosas, sufrió mucho donde le tocaba. Personalmente no me explico que hace ahí todavía.

    Sanchez tuvo momentos buenos -solo faltaba-, pero abusa de esa forzadisima identificacion de P´s con Rajoy. Pasarse de frenada con el fustazo a P´s es pan para hoy (y ya veremos) y hambre para mañana. El que tampoco se pronuncie con los pactos post electorales y diga que el PSOE va a ganar es..lo siento, una chorrada verbenera.

    Iglesias, para mi, estuvo planito, trata de explotar el papel de estar en cabeza de la oposición de izquierda. No le bastará para ganar la elecciones pero muy posiblmente para “sorpasar”.

    Otra cosa es de que nos servirá el sorpaso a los demás, y si habrá harakiri en el PSOE tras estas elecciones, pero eso, otro día.

  9. El pescado estaba todo vendido salvo los indecisos, por lo que el debate, de la manera en que se produjo, no va a perjudicar a Rajoy.
    La clave va a estar en los resultados del referendum ingles. Si es verdad que se produce la salida de la unión europea, Rajoy saldrá beneficiado6por eso de “en caso de tribulación no hacer mudanza” En esa situación se producirá un lío que, a pocos días de nuestras elecciones, tenderá a favorecer al partido que más seguridad ofrezca a la hora de enfrentarse a posibles dificultades e imprevistos supranacionales.

  10. Iba a escribir un comentario sobre el debate, pero leí antes a Laertes y ya no lo escribo. Opino lo mismo que él.

  11. Yo también suscribo al comentarista Laertes hoy.
    Sánchez estuvo flojo y forzado, atascado en la investidura frustrada. No sé cómo no le hicieron llegar una nota que le advirtiese de que pasase página. Sí, conviene que se visualice que Podemos tuvo un comportamiento destructivo e irresponsable tras el 20-D; pero decirlo una y otra vez no sirve de nada. De nada.
    Rivera, el mejor. El íntimo de Bárcenas, como siempre. E Iglesias, por debajo de su habitual brillantez retórica. (Me asombra que gente assenyada como la que aquí escribe le otorgue alguna relevancia a los clics que los militantes hacen en la página de uno u otro periódico…).
    La pregunta es si todo esto sirvió para algo.
    Habrá que empezar a buscar soluciones imaginativas. El PSOE (vid a Torres Mora ayer en Infolibre) no puede apoyar un gobierno del PP, por activa o por pasiva; se autodestruiría. No lo veo tampoco aupando a Iglesias. ¿Alguna personalidad independiente de izquierdas? ¿Admite nuestro sistema político a una, digamos, Manuela Carmena presidiendo un gobierno con un programa acordado por PSOE y Podemos? No lo creo.
    ¿Tercera vuelta?

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