Guridi

Querida compañera Elena:

Lamento mucho, me duele profundamente que el PSOE haya perdido las Elecciones Europeas de este año. Me entristece que la lista que encabezas sólo haya obtenido 14 diputados, porque en ella hay gente de gran valía, que es algo de lo que andamos muy necesitados en el Europarlamento. Me duele por mi partido, el PSOE, que lleva ya varios años convertido en una fuente de decepción para su militancia y para las personas que nos votan, haciendo ya un acto de fe ciega. Y me duele porque en la derrota quedan marcadas al rojo vivo las consecuencias de los siguientes hechos:

 Ya fuiste directora de la desastrosa y agria campaña de las Europeas de 2009, cuyos resultados costaron la Secretaría de Organización a Leire Pajín, que asumió tus culpas. Fuiste subdirectora de campaña (y directora “de facto”) en la terrible campaña de las municipales de 2011 y echaste las culpas al 15M. Has sido directora de campaña de las devastadoras Generales de 2011 y echaste la culpa a Zapatero.

 Has basado toda tu campaña electoral en tu persona, con tus selfies, tus regañinas, tus abrazos y tus fotos con frases. Has puesto y quitado a gente en Ferraz a dedo para la campaña, has traído a gente de Bruselas. Has hecho que todo el mundo baile a tu ritmo. Has hecho que todo gire en torno a ti. Has asumido la máxima responsabilidad a la hora de dar órdenes y ya es hora de que la asumas igualmente en la derrota. Como Vicesecretaria General has hecho y deshecho a tu antojo, consultando sólo con Alfredo y ninguneando a tu Ejecutiva de mudos.

 Así que no vale el contexto europeo, pues el PP es el único partido en el gobierno que gana estas elecciones. No vale la desafección a los políticos, porque sólo se te ha visto a ti y esta desafección  ha ido dirigida a tu persona. Ya no vale la herencia de Zapatero, más allá de que te nombrara para su Ejecutiva, que es algo que pareces olvidar. No caben más excusas. Y sé que seguramente también echarás las culpas a Felipe González, a quien hace nada ponías al nivel de Jesucristo y el Che Guevara. Ya no vale. Se han acabado las razones para eludir la responsabilidad de los cargos que has detentado con tanta arrogancia.

 Te pido, compañera, que por el bien del PSOE y de tu país dimitas como Vicesecretaria General del PSOE y como Diputada en el Congreso. De hecho, tampoco deberías recoger el acta de eurodiputada, para así compensar al menos a uno de los compañeros que han sufrido las consecuencias de tu labor en la dirección. Te pido igualmente que transmitas al compañero Alfredo Pérez Rubalcaba la necesidad de que él también dimita y dé paso a una Gestora que convoque primarias para que, una vez celebradas éstas, se pueda celebrar un Congreso Extraordinario donde se terminen de dirimir las responsabilidades de los que nos habéis llevado a esta situación. Y llevar a cabo el necesario relevo que nos demanda nuestra militancia y nuestro electorado. Sé que tu proximidad a Alfredo será determinante para ayudarle a dar un paso tan necesario como ineludible, por el bien del PSOE.

 Tanto tú, como Alfredo, Óscar, Soraya, Antonio, Inmaculada, Juan, María, Puri, Gaspar, Ángeles o Pepe, os habéis escondido durante tanto tiempo detrás de las siglas, que sabemos que el que deis un paso atrás no nos va a sacar milagrosamente de la tan cacareada “travesía por el desierto”. Pero también sabemos que vuestra presencia en puestos de responsabilidad sólo puede seguir precipitando el final de una organización de 135 años de historia que es más grande que vosotros mismos y que hoy es más necesaria que nunca. Sé que los vapores del poder os pueden haber hecho confundir a la organización con vuestras personas, pero días como el de hoy os lo deberían haber dejado rotundamente claro. Por ello, me aferro a la misma fe ciega de las personas que aún hoy han votado PSOE, pensando que haríais lo correcto, para pedirte que leas esta carta y tomes en consideración lo que en ella se expresa. 

Un saludo socialista.