Grecia: la hija adoptiva de Europa

Magallanes

Ayer Grecia celebró su fiesta de Independencia respecto del Imperio Otomano. Sin embargo, estos días los griegos no se acuerdan de los turcos, sino que más bien se sienten colonia de la Troika. Es lo que los griegos llaman la ocupación económica.

Alexis Tsipras ha conseguido ganar las elecciones de primer ministro con la promesa de acabar con la dominación extranjera. Eso se traduce en no aceptar las reformas  y recortes  que le impone la troika si quiere  seguir recibiendo el crédito barato que le concede el FMI, el BCE y la CE. En sus discursos él señala que al igual que vencieron a los otomanos, vencerán a la troika. Lo cierto es que el gobierno griego ha retrasado todo lo que puede el cumplimiento de las reformas y recortes, por lo que en cada visita a Atenas de los representantes de la troika, ésta ha amenazado con retrasar el último tramo de sus préstamos. Todo ello ha hecho odiosa a la troika. Pero, sobre todo, porque cuatro años seguidos aceptando a regañadientes ciertos recortes de gasto público y el consiguiente despido de funcionarios han tenido como consecuencia una contracción del 25% del PIB griego. En consecuencia, los ingresos públicos han disminuido y el gobierno griego no está generando suficientes ingresos para poder disminuir su deuda externa que, por el contrario, se ha multiplicado como porcentaje de su PIB.

Volviendo al pasado, los guerrilleros turcos que combatían a los otomanos no consiguieron salir de sus madrigueras hasta la intervención militar a su favor de Inglaterra, Francia y Rusia en 1927.  Fueron sus flotas en la famosa batalla de Navarino las que consiguieron echar a los turcos. No hay que olvidar que en la romántica guerra para liberar a Grecia murió el escritor inglés Lord Byron. Pero las potencias europeas que echaron a los turcos también decidieron qué gobierno iba a tener Grecia. Decidieron que fuera una monarquía y escogieron como rey a un joven bávaro llamado Otto. Este vino con su guardia real alemana y decidió que era más fácil obligar al gobierno griego a utilizar el idioma alemán antes que él tuviese que aprender el  griego.  Pero la dinastía alemana que surgió, pensando que Grecia era otro país europeo, no se preocupó de sanear las finanzas del nuevo estado, sino que decidió emular en gastos de estado a otros países europeos. Pero las exportaciones agrícolas griegas no daban para tanto y había que acudir a préstamos internacionales. El endeudamiento creciente finalmente hizo que en 1893 Grecia declarase que no podía seguir devolviendo intereses y deudas extranjeras. El sindicato de acreedores extranjeros resolvió crear una Comisión Financiera Internacional que actuaba de facto como Ministerio de Hacienda griego decidiendo qué se devolvía y qué se gastaba en Grecia.  Gracias a la misma, Grecia consiguió volver a poder conseguir préstamos internacionales y subsistir.  Esta comisión siguió existiendo después de la Primera Guerra Mundial y desapareció después de la Segunda. En los años siguientes a esta guerra, cuando los países del este europeo se vieron sucesivamente convertidos en repúblicas populares dominadas por la URSS, Grecia estuvo a punto de convertirse en una más de ellas. Una poderosa guerrilla de partisanos comunistas estaba ganando terreno y le tocó a Inglaterra mandar tropas para secundar al ejército griego y derrotar a los comunistas. Una nueva ocasión en que Europa se involucró salvando a la península helena.

La invasión nazi en esta última guerra fue muy perjudicial económicamente para Grecia al aprovisionarse las tropas invasoras alemanas de todo lo que podía ofrecer la economía griega sin dar nada a cambio. Por ello, los griegos exigen nuevas reparaciones de guerra a Alemania considerando que las acordadas después de la guerra fueron mal negociadas. Pero el recuerdo de aquella invasión es lo que permite a los griegos ver a la eurozona como una extensión de Alemania  que nuevamente viene a explotar a Grecia.

Hace unas semanas, Grecia solicitó una reunión urgente con Merkel, Hollande, el jefe del euro grupo, el presidente de la CE y el del BCE.  Se decidió conceder a Grecia 4 meses de prórroga para implementar las reformas pendientes y seguir con los tramos de crédito pactados anteriormente.  Posteriormente, para contrarrestar la mala fama de Alemania, Tsipras ha sido recibido con todos los honores en Berlín.  Está claro, que Merkel no quiere que los griegos crean que pueden salirse con la suya,  pero al mismo  tiempo  quiere mostrarse como una madre  con su hija pródiga, dándole  todo su cariño.

Grecia recibió muchos beneficios por unirse a la UE en los años 70: recibió subsidios agrícolas y otras ayudas comunitarias y  posteriormente consiguió meterse en la eurozona engañando sobre su solvencia financiera. Ello le permitió un gran crecimiento de su economía gracias a los créditos baratos que consiguió en los bancos de la eurozona.  Pero, con una estructura económica decimonónica con un gran poder de los gremios en profesiones liberales, con un sector público inflado de funcionarios por las colocaciones sucesivas con las que cada partido que ganaba las elecciones premiaba a sus militantes y  con un sistema impositivo anacrónico que nadie quería modernizar, Grecia no fue capaz de imponer por su cuenta  sacrificios que pudiesen satisfacer a los  inversores internacionales.

  Pero como vemos, Grecia siempre ha estado sometida a la influencia europea y  no ha podido evitar que Europa le salve de su insuficiencia económica. Por ello, si algo está claro, es que Grecia no quiere salir de la eurozona, pero ello le obliga a someterse, aunque a regañadientes, a los dictados de Europa. Al igual que ha ocurrido en las últimas semanas,  se sucederán concesiones  por ambas partes  en los  próximos  meses y años, porque tampoco Europa, aunque tenga que condonar deudas, quiere que Grecia sea expulsada de la eurozona.