Gracias y adiós

Guridi

Querido compañero Alfredo:

Gracias por abdicar al fin. Te considero una de las personas más inteligentes que hayan pasado por el PSOE, así que supongo que por fin te has dado cuenta que esta España y este PSOE ya no son los mismos que cuando empezaste a trabajar en un ministerio, cuando Javier Solana y tú no habíais cumplido aún los cuarenta años.

La credibilidad del partido ha sufrido terriblemente desde que te pusiste al timón. Ya no vale esa frase de Tierno de que “los programas están para incumplirlos”. La gente que nos vota (nos votaba) ya no es la misma que llenaba las plazas de toros en los mítines de Felipe, ni se informa sólo por El País.

La gente se parece más a esos votantes enfadados en 1996 y 2000. Esos votantes que dieron un revolcón a Almunia. ¿Te acuerdas? Resulta que el revolcón que nos han dado ahora es peor. Y contigo al frente. Siempre me pregunté: ¿cómo demonios pensaba Joaquín que sustituir el puño y la rosa por aquella “alcachofa” y cambiar “PSOE” por “Progresistas” nos iba a dar votos? Ahora me pregunto lo mismo cuando veo que la alcachofa ha vuelto contigo. ¿Cómo se te ha ocurrido pensar que eso iba a funcionar alguna vez?

Alfredo, ¿te vas dando cuenta ahora de que lo de Zapatero no fue un capricho de la gente? No sacó más votos que Bono en el 35 Congreso por casualidad. No llegó a Presidente del Gobierno sólo gracias a tu asesoramiento. No fue todo fruto de casualidades y caprichos del destino. La gente quería algo nuevo, algo distinto. La gente ya sabe de sobre quiénes sois tú y los de tu quinta política. Todos sabemos que habéis hecho grandes cosas por este país, pero quedarse tanto tiempo al frente de las cosas es forzar la máquina. Reconoce conmigo, Alfredo, que Ramón Jáuregui ya no es una joven promesa y un joven “solucionador” todoterreno. O que Elena ya no es esa  entusiasta adolescente de buena familia que haría cualquier cosa por Juventudes Socialistas.

Alfredo, la admirable, valiente, moderna e inteligente generación que transformasteis España se ha quedado demasiado tiempo al volante. Durante todo este tiempo, os habéis rodeado de gente más joven, pero como meros subordinados. No buscando sustitutos, sino asistentes. Habéis ignorado a la gente con talento, porque no os habéis dado cuenta de que los logros que habéis conseguido no son del todo vuestros, sino también producto de una época. Una época que ha pasado ya y en la que vuestra inteligencia, vuestras cualidades y la prudencia adquirida desde los 70 hasta ahora, no sirven para la primera línea, sino para apoyar y formar a otros. Y a otras, Alfredo. Sin darte cuenta, habéis terminado aplicando dentro del PSOE el mismo darvinismo social que sé que condenas.

¿Recuerdas tu juventud impulsiva e idealista? ¿Recuerdas cuando plantasteis cara, en Suresnes, a los viejitos de Tolouse? Todos pensabais que Llopis y su gente eran gente desconectada de la realidad, que no daba los pasos necesarios escondidos tras la responsabilidad y la prudencia. Que se dedicaban a enredar y a conspirar a tiempo completo, mientras vosotros lidiabais con vuestros estudios, vuestros trabajos y con el régimen. ¿Recuerdas, Alfredo, cómo estabais seguros de que esa actitud haría marchitarse al PSOE frente a los demás partidos? Imagino que ahora te habrás dado cuenta de que te has terminado pareciendo a esos a los que tuvisteis que derribar. El paralelismo es tan grande que resulta aterrador.

Alfredo, has hecho grandes cosas por este país. Has sido de los mejores ministros que nunca ha visto España. Pero te vas demasiado tarde. Has combatido al progreso en nombre del progreso y eso nos ha pasado factura a todos. A España, al sistema político y a ese “viejo y nuevo Partido”.

Ojalá en septiembre, cuando vuelvas a la Universidad, adquieras el tiempo y la distancia suficientes para poder reflexionar acerca de todo esto. Tu ayuda y tu consejo van a ser siempre necesarios, pero tú ya no, Alfredo. Ni tú ni tu gente. Vamos dos cursos tarde y en este mundo todo funciona demasiado deprisa.

En cualquier caso, gracias, Alfredo. Y adiós.