Gobierno de España

Javier Gómez de Agüero

Gobierno de España. Esta es la forma con la que el Gobierno ha decidido mostrar la Administración General del Estado en todo el territorio. No es esta una medida del todo novedosa. El Gobierno de Aznar, que fue quien comenzó la unificación de la imagen institucional de la Administración del Estado (fue cuando se pasó al recuadro con fondo amarillo y el escudo de España), tenía previsto que apareciera, como ahora lo hace ‘Gobierno de España’, las palabras ‘Administración General del Estado’. Finalmente el proyecto no se puso en marcha íntegramente aunque sí para las Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno.

La medida pretendía y pretende mostrar una imagen única de la Administración central tal y como ya lo hacen las administraciones autonómicas en sus respectivos territorios.

Creo que esta es una decisión que va más allá de los cálculos políticos que algunos han relacionado con una recuperación de la españolidad en el discurso del PSOE. Ya desde el inicio de la legislatura hemos podido escuchar al Presidente del Gobierno utilizar con normalidad – algo que no debería sorprendernos – la palabra España más que expresiones como Estado español, país, etc. Mucho más que en legislaturas anteriores.

De esta medida me interesa más que lo que tiene de imagen, de marketing, lo que puede ofrecer a la pedagogía política.

El Estado de las Autonomías se proyectó bajo el llamado principio dispositivo, que traducido al lenguaje común es algo así como “que sea lo que Dios quiera��?. Con los mismos mimbres constitucionales podíamos haber tenido un Estado más descentralizado o menos de lo que es ahora, y con una relación entre administraciones diferente.

Pero lo que tenemos, al margen de otras consideraciones, es un Estado en el cual la ciudadanía desconoce quién hace qué. Y un Estado en el cual no es posible señalar a los responsables de cada parcela de lo público es un Estado menos democrático porque no permite “premiar o castigar��? eficazmente a nuestros gobernantes. La famosa rendición de cuentas.

Hace unos meses podía leerse una encuesta elaborada por la Agencia de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios en colaboración con el CIS que revelaba la confusión que tiene la gente sobre qué Administración hace qué. Así, y pese a que hace tiempo que las Comunidad Autónomas gestionan la mayor parte de las competencias, sólo un 16,5% de los encuestados era capaz de identificarlo. Y un dato aún más llamativo, un 39,2% de los encuestados creía que la Sanidad era competencia del Gobierno central, cifra que se incrementaba hasta el 44% para el caso de la Educación.

Con esta realidad parece necesario hacer que los ciudadanos sepan quién es responsable de lo que se hace bien o se hace mal en sus servicios públicos. Y esta medida del ‘Gobierno de España’ puede ayudar.

Hará falta mucho más obviamente. Y no será fácil por dos razones. La primera que este es un asunto complejo. Los ciudadanos quieren soluciones y no se preocupan de a quién deben exigírselas. La segunda que las Comunidades Autónomas tienen poco interés en el asunto. Y es lógico. Las Comunidades Autónomas – lo hemos visto y lo estamos viendo – siempre podrán decir que el Estado (o Madrid) ahoga sus posibilidades bien porque gestiona mal lo poco que le queda (que en el caso de las Cercanías en Cataluña es de traca) o bien porque no le da recursos suficientes (y mientras, eso sí, se dedicará a rebajar sus impuestos). Así, a sabiendas de que sus propios ciudadanos muchas veces desconocen quien es el responsable las Comunidades Autónomas tienen más fácil eludir sus responsabilidades. Por cierto que aquí, una mayor transparencia en las cuentas públicas ayudaría y mucho (¿qué fue de aquella idea de crear una Oficina Presupuestaria en el Congreso siguiendo el modelo norteamericano?)

Junto con esta labor explicativa este sería buen momento para empezar a cambiar la forma de gestionar lo público en España en consonancia con una realidad autonómica plenamente consolidada. Pero esto lo dejo para otro artículo.