Flojas perspectivas para 2014

José D. Roselló 

2013 puede calificarse sin paliativos como un año malo para la economía española. Ha habido, una vez más, decrecimiento y destrucción de empleo respecto a sus valores iniciales. Por añadidura, el endeudamiento ha aumentado a niveles que se acercan inexorablemente al 100% del PIB y el cumplimiento del objetivo de déficit para 2013 (6,5%) está en entredicho, apuntando las proyecciones basadas en las cifras disponibles hasta la fecha, a que no.

Sin embargo hacia finales del año que ha acabado, se ha dado una muy ligera mejora que ha propiciado un muy pequeño crecimiento el tercer trimestre del año, que es posible se repita en el cuarto. Ello permite que las previsiones para 2014 sean de crecimiento económico, aunque muy pequeño, entre el 0,5 y el 1% del PIB.  ¿Qué podemos encontrar de bueno y de malo en los indicadores disponibles hasta la fecha? Se seleccionan tres que ilustran los aspectos positivos y los negativos.

En la parte positiva lo más significativo quizás sea la mejora de la cifra de ventas del comercio minorista. 

Gráfico ICM

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Este indicador aproxima bastante bien cuál va a ser la evolución del consumo, equivalente a dos terceras partes del PIB. Tras varios años de deterioro constante, se aprecia en la segunda parte de 2013 un cambio de tendencia que ha permitido obtener valores positivos en dos de los tres últimos datos disponibles. Las buenas perspectivas que afirman tener las asociaciones del sector respecto a la campaña navideña auguran que el dato de diciembre será también positivo.

De que estos valores positivos se sostengan, aunque sea en cifras escasas, depende en muy gran medida que pueda observarse el deseado crecimiento previsto del total de la economía. Como se ha constatado repetidas veces en lo que va de crisis, es prácticamente imposible que el PIB crezca si el consumo privado se deteriora; razonando a contramano, si el consumo privado se recupera, es bastante probable que haya, al menos, cierto crecimiento.

Desafortunadamente hay otros factores económicos presentes que ponen en riesgo esta evolución. El más destacable es la evolución observada del crédito. 

Gráfico Financiación al Sector Privado

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Tal y como dice la información mostrada en el gráfico, la financiación a empresas y hogares aún sigue cayendo a tasas superiores al 4%. Es decir, aún hoy siguen siendo cada vez menos los recursos financieros puestos al servicio de empresas y hogares. De ello se deduce que el sistema financiero no ha terminado con sus saneamiento, que sigue encontrando dificultad para financiarse internacionalmente y que, en línea con las tasas récord de morosidad (en este momento situadas en el 13%), lejos de aportar recursos al total de la economía, sigue detrayéndolos.

 A pesar de que algunas empresas españolas están accediendo a financiación exterior, este recurso no está al alcance del grueso del tejido productivo nacional. Es prácticamente imposible observar un crecimiento sostenido sin que el sistema financiero nacional, al menos, tenga una contribución positiva en términos de incrementos crediticios. Usando la manida metáfora, el grifo del crédito sigue completa y absolutamente cerrado.

El tercer indicador muestra la incógnita principal respecto a 2014. La auténtica piedra clave sobre la cual se fundamentarán tanto el discurso del Gobierno como las conclusiones del análisis económico de 2014: el empleo.

Será muy difícil calificar 2014 como año de salida de la crisis (tanto desde la comunicación política como desde un análisis puramente objetivo) si no aumenta el empleo de manera apreciable. Por mucho que el PIB tenga tasas superiores a cero, lo cual sirve para decir que no hay recesión, si este crecimiento no reduce el principal problema económico y social del país, la destrucción de puestos de trabajo, será un crecimiento estrambóticamente observable, pero intrascendente en términos reales. Hago hincapié en que debe observarse un crecimiento en el empleo porque no sirve con una reducción del paro. En los últimos meses de 2013 los datos del SPEE han mostrado una disminución del número de parados provocada por un descenso de gente registrada en las oficinas, pero no por un aumento de trabajadores. 

Gráfico Afiliaciones y Paro Registrado

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 Esto es, el paro se reduce porque mucha gente ha abandonado resignadamente la búsqueda de empleo o ha emigrado; una reducción por esta causa es un factor negativo y preocupante, y no es un síntoma de recuperación.

El debate en torno al empleo se anticipa como el más pantanoso y pegajoso de cara al nuevo año. Ojala me equivoque, pero se repetirá lo que ha ocurrido en estos dos últimos meses cuando se han publicado los datos de Paro Registrado, Contratación y Afiliaciones a la Seguridad Social: aparentes valoraciones positivas a primera vista quedan en cuestión cuando se analizan los datos con una mínima profundidad.

Para hablar de una recuperación cierta en el mercado laboral deberían darse estas tres condiciones, ordenadas por importancia o grado de exigibilidad:

1- Debe observarse creación de empleo interanual sostenida en el tiempo, aunque sea a tasas modestas.

2- Aparte de las tasas positivas en puestos de trabajo creados, habrá que examinar de qué se componen, si de empleo a tiempo completo o a tiempo parcial. Un excesivo incremento de la contratación a tiempo parcial puede ser mejor que nada, pero cuestiona mucho que este empleo sirva realmente a los que lo tengan para consumir, recuperar niveles de bienestar, contribuir al ahorro e inversión, tributar y cotizar etc. En resumen, constituye una recuperación “low-cost”.

 3-Dentro de los de a tiempo completo, aceptando la teoría de que hay recuperación y de que la reforma laboral sirve para lo que decía servir, debería observarse un incremento del contrato indefinido o al menos, un no aumento de la temporalidad. Si aceptamos que la contratación temporal (cosa que sirve también para la contratación a tiempo parcial) es una medida a la que recurren las empresas de modo provisional mientras comprueban si la recuperación se asienta o no, esta debería estabilizarse primero y luego irse reduciendo. 

Gráfico contratación temporal y a tiempo parcial

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Una cifra de crecimiento situada entre el 0,5% y el 1% del PIB, como la prevista para 2014, implica unas perspectivas de crecimiento del empleo muy bajas; de hecho, históricamente con esta previsión se podría incluso estar en otro año de destrucción de empleo. Dada la duración de la crisis, las altas cifras de paro, la bajada de salarios, el incremento de la emigración y la reforma laboral, cuyo objetivo principal es bajar este crecimiento umbral, todos deseamos que no sea así, pero habrá que verlo.

Una cosa es segura: la cercanía a procesos electorales y la peculiar política de comunicación del Gobierno anticipan que en torno a estas cifras es dónde va estar previsiblemente el grueso debate en materia de coyuntura económica. Preparen las aspirinas.

En resumen, 2013 ha sido otro año malo que ha acabado dando, a muy pequeño nivel, alguna señal positiva, sin embargo estas se dan más que por un cambio en los problemas de fondo, por la comparación con el año anterior que fue horrible en todo. Cuando dentro de unos años se estudien las cifras económicas de este ejercicio, los que las valoren se preguntaran que de bueno les veían.

De 2014 se espera poco a tenor de las previsiones manifestadas, independientemente de que la comunicación política lo haya bautizado como “año de salida de la crisis”, seria más correcto denominarlo como “año de salida de la UVI”: crecimiento marginalmente por encima de cero con creación de empleo del mismo tenor. Todo esto, por supuesto, si no se vuelven a producir recortes que echen abajo el “crecimiento nasciturus” calculado. No olvidemos que la política económica de Madrid se decide realmente en otros lugares.

Naturalmente, estaré encantado de equivocarme, como los que anticipan ese crecimiento tan raquítico, seguro,  y que todo mejore muy por encima de lo previsto hoy, pero actualmente y en una frase: escepticismo sin ilusión.