Flash forward

LBNL

Este es mi artículo del lunes que viene, no de este. Pese a que tras la ruptura del amago de negociación a tres las bases de Podemos votaron abrumadoramente la semana pasada – 14 y 16 de abril – a favor de un gobierno “a la valenciana” y en contra de un pacto con PSOE+C´s, la segunda opción no está perdida del todo. La primera sí, mal que le pese a la mayoría de las bases de P´s (será interesante ver cuántos de los cientos de miles de inscritos votan; me atrevo a predecir que no más del 25%). Pero pensemos en el ejemplo de Tsipras, tan amigo de Pablo: me armo de legitimidad pidiendo a las bases que me den un No rotundo… solo para poder ceder en el último momento escudándome en la imperiosa necesidad de evitar la catástrofe – cambiesé la quiebra por la continuación del PP en el Gobierno. Durante la semana entrante es posible que el PP llame a PSOE+C´s e incluso que se reúnan pero si lo primero es improbable, que la reunión sirva para algo es directamente imposible. Así que nos plantamos en la semana que viene.

Perdón, no del todo porque de hoy lunes 11 al jueves 14 está abierto el plazo para la presentación de candidaturas a la Secretaría General del PSOE (NB: Para quién no sea consciente, el jueves es el 85º aniversario de la proclamación de la II República). Se presentará Susana? Seguro que alguno se presentará pero ningún otro candidato a excepción de Susana tiene opción de conseguir los avales necesarios antes del 25 de abril. Y el plazo máximo para la convocatoria de nuevas elecciones si no se ha conseguido formar gobierno no vence hasta el 2 de mayo. Apuesto a que Susana no se presentará. Sería un suicidio para ella – dado que las expectativas del PSOE ante unas nuevas elecciones no están para nada garantizadas – y sobre todo para el partido, dividido – la votación para la Secretaría General sería el 8 de mayo – sin tiempo material para escenificar una renovación-refundación-resurgimiento antes del 26 de junio. Y tendría que dejar la Junta…

Si pese a todo Susana llegara a presentarse es posible que perdiera dado que la votación será de toda la militancia y Pedro Sánchez ha ganado mucho – partía de bajo cero – como presidenciable. Ha gestionado la peor derrota de la historia del partido como si no lo fuera, resistiendo los embates internos y proyectándose como dialogante, constructivo y sensato. Guridi y legión consideran que está completamente vacío de contenido. Me sumo. Pero consiguió llegar a la Secretaría General, traicionó todas las componendas innobles que había aceptado previamente, resistió y hoy es la mejor opción para que la izquierda sensata desaloje al PP del Gobierno. Mal que nos pese.

En todo caso, el próximo fin de semana (es decir, el pasado dado que escribo desde el futuro), Pablo Iglesias habrá agradecido el apoyo de las bases a su propuesta de firmeza y se desgañitará desde un podio reafirmando principios. Pero qué hara el lunes 18 de abril, a dos semanas justas de la expiración del plazo para la convocatoria de nuevas elecciones? En buena lógica, después de reventar todas las posibilidades de alcanzar un pacto con el PSOE – rueda de prensa desde Zarzuela erigiéndose como Vicepresidente, cal viva durante la investidura, rúptura antes de recibir respuesta tras la primera reunión supuestamente seria – Podemos se lanzará a la campaña por el ansiado sorpasso, concentrando toda su atención en Garzón e Izquierda Unida para conseguir atraer su millón de votos. Pero Garzón ya dijo hace un par de semanas que si pretendían Garzón si, IU no, podían olvidarse. Y Llamazares, conciencia minoritaria, declara que la fusión sería el fin de la izquierda.

Y no se olviden de Tsipras. No fue hace tanto. Iglesias fue a hacer campaña con él. Las masas gritaban algo como Syriza, Podemos: Ven-ce-re-mos. Las masas griegas, por cierto. Y luego Tsipras fue a Bruselas y cuando le dieron completamente por saco convocó un referendum y pidió el no a muerte. Pero cuando lo ganó, desoyó el consejo de Varoufakis que se había creído la película y volvió a Bruselas a bajarse los pantalones hasta los tobillos. Nadie en Europa podía imaginarlo. La amenaza de quiebra ya estaba ahí cuando convocó el referendum y el coste para Grecia habría sido mucho menor de haberse bajado los pantalones a la primera. Convocar el referendum era una declaración de guerra y ganarlo la constatación. Pero para Tsipras el coste para Grecia era secundario frente a su necesidad de investirse de legitimidad para hacer lo único que le permitía mantenerse en el poder evitando el caos.

Será Iglesias diferente a su mentor europeo? Puede ser. En gran parte dependederá de las conversaciones que pueda tener con IU en la semana que media entre la publicación de este artículo (hoy) y su escritura (dentro de una semana) porque lo único que puede mitigar la previsible caída electoral de Podemos es la fusión con los votos de IU, que podría incluso operar el sorpasso al PSOE, dependiendo de cómo respire el electorado y cómo jueguen sus bazas los dos candidatos – Iglesias y Sánchez (Susana?) durante la campaña. Pero si IU se mantiene en sus trece, me atrevo a aventurar que a Pablo se le aparecerá la tentación de emular a Tsipras y dar su brazo a torcer – que mejor fecha que el domingo primero de mayo – y abstenerse para, de una tacada, poner fin al gobierno del PP y convertirse en adalid de la oposición popular al gobierno socio-naranjito.

Puede ser que no. Puede ser que sea mucho más coherente que Tsipras y estemos ya en pre campaña. Podría ser también que el PSOE estuviera dispuesto a considerar una grosse coalition con el PP pero – aunque Sánchez estaría dispuesto a lo que fuera – no veo cómo el Comité Federal podría aceptarla.

Si hay elecciones todo estará abierto. Lo lógico es que IU se mantenga numantina y, en consecuencia, P´s pierda entre 10y 20 escaños, cifra parecida a los que ganaría C´s. Y que el PSOE suba 5 ó 10, proporcionalmente a lo que baje el PP. Pero quién sabe. Ahora bien, lo que es yo, y yo mismo, sigo apostando a que nos quedaremos sin saber el resultado de unas segundas elecciones si bien reconozco que el Barça podría perder la liga, lo que hace un par de semanas era impensable.