Firmeza

Julio Embid 

En Aragón existe una expresión muy utilizada en el mundo político, en la calle o en el deporte denominada “No reblar” que significa no rendirse y ser firme en sus condiciones. Se usa en eslóganes, en conversaciones, en los medios, y realza el papel de nuestro estereotipo de cabezones y de mantenerse siempre firme. Tras meses deshojando la margarita, por fin los militantes del partido anticapitalista catalán Candidatures de Unitat Popular (CUP) decidieron rechazar aquello que durante toda la campaña decían que harían: Votar en contra de Artur Mas como presidente de Cataluña. En un mundo como el político, demasiado acostumbrado al digodieguismo todavía queda gente firme en sus convicciones y en sus decisiones.

Estamos hechos a promesas imposibles de puestos de trabajo como las que hizo el PSOE hace dos legislaturas. A aquello de bajar los impuestos del PP en 2011 para terminar subiéndolos como nunca en la historia. A presentarse a las elecciones, el PP, como el partido que más ha luchado contra la corrupción cuando, como una plaga bíblica de termitas, estaba corrompido desde su sede nacional hasta el último rincón de las Rías Baixas. A que los de Ciudadanos digan que nunca apoyarían a Mariano Rajoy para que el día después de las elecciones sean los primeros en secundar su investidura. Hasta los de Podemos, que empezaron proponiendo el impago de la deuda y la salida del euro, conforme se fueron acercando las elecciones y gobernando en diversos ayuntamientos, hicieron lo mismo que los que habían estado antes y un poco más de postureo en temas irrelevantes. Mención especial sería Tania Sánchez y su ya mítico: “Yo nunca me pasaré a Podemos. Punto. Repito. Nunca terminaré en Podemos. Punto.”

La ausencia de firmeza se tolera en exceso por los votantes en un sistema político español poco acostumbrado a pactar gobiernos a nivel nacional y muy dado a echar órdagos durante la campaña y líneas rojas impasables el día después. Hoy parece muy probable que tanto en Cataluña como en España volvamos a tener nuevas elecciones durante la primavera. Felicito a las CUP y a los cupaires por su firmeza, pero lamento que la cuestión catalana sea precisamente la línea roja impasable que impida que, con una mayoría de votos de izquierdas, no vaya a haber un gobierno de izquierdas en La Moncloa entre el PSOE y Podemos. Dos no pactan si uno no quiere y hay para quien el referéndum de secesión es más importante que otros temas.

La prensa dice que si hay nuevas elecciones probablemente el voto se polarice entre el PP y Podemos resultando perjudicados el PSOE y Ciudadanos. Yo creo que es más probable que en lugar de cambios en el voto, haya una mayor abstención, por hartazgo y que aquel que consiga mayores lealtades entre los suyos saldrá fortalecido. Aquel que sea firme. Me preguntaba esto mismo mi padre el otro día en la cena de navidad: Si hay nuevas elecciones ¿quién saldrá ganando?. Mi respuesta fue clara: las empresas de encuestas y las imprentas de carteles. A fin de cuentas, la firmeza de los militantes se mide a medianoche con una escoba y un bote de cola, y no faltarán aquellos que salgan aunque hubiera elecciones cada domingo.