Feliz Navidad

Guridi

Se aproxima el final de año y lo que parecen las últimas semanas de éste, en las que nunca suele pasar nada, son vistas con inquietud por los políticos. Llevamos un año y dos legislaturas en los que la capacidad de predicción de los analistas políticos ha saltado por los aires. Y no sólo en España. Pensad en el Brexit o en Trump o en Renzi.

La verdad es que si 2016 ha sido un año que se va a recordar con sudores fríos, uno puede convulsionar al pensar en 2017. El caso es que no puedo evitar ver las cosas con pesimismo. Por cada cosa que se hace mal hay una manera de hacer las cosas bien.

El mundo no es perfecto pero, como es el único que existe, también es el mejor de los que tenemos. Lo importante es seguir teniendo ganas de cambiarlo. Y la verdad es que soy un firme creyente en que la suma de buenas acciones individuales puede hacer que las cosas mejoren.

Por la parte que me toca, que es la del PSOE, creo que hay sígnos para la esperanza. Espero que en 2017 se siga aprovechando la minoría del PP para arrancarles cosas buenas, que se logren más medidas que mejoren un poco la vida de las personas y que, en la parte interna, se convoquen unas primarias con todas las garantías, con más de un candidato o candidata y que todo se resuelva mediante el debate, el acuerdo y la integración. Mi deseo para el PSOE de 2017 es que se deje de “corregir la democracia”. Y que el viejo partido socialista se adapte a las mejores exigencias de los nuevos tiempos, cómo la ejemplaridad, mayor participación, más escucha a la ciudadanía -sin que eso signifique hacer caso de todo lo que vea uno en un CIS- y un modelo de partido que capte talento, en lugar de hacerlo huir al pisar una agrupación.

Me apetece que celebremos un congreso donde no pase como en las asambleas de Podemos, donde las conclusiones ya están en el orden del día. Me apetece que se hagan las cosas de manera inclusiva y menos personalista. Al PSOE le sobran cultos a los líderes y le faltan acciones formativas, cauces de información y espacios de diálogo. Y no es que no los tenga, es que los ha ido dejando de usar.  

Me apetece desearos a todos y a todas un 2017 que merezca la pena vivir. Y que, aunque no sea el mejor año de nuestras vidas, pueda sentar las bases para que esperemos la llegada de 2018 con menos angustia.  

Vamos, que felices fiestas a todos y a todas. Voy a pedir a los Reyes que me traigan un año más con vosotros.