Fecha coincidente, realidades diferentes

Millán Gómez 

El lehendakari Ibarretxe, en consonancia con las competencias que se le atribuyen por su cargo, ha anunciado que las elecciones vascas se celebrarán el próximo domingo 1 de marzo. A bote pronto da la sensación de que se trata de una fecha cualquiera pero no es así. Los comicios gallegos se celebrarán el mismo día. Esta coincidencia supone un riesgo.

Existe el grave problema de que por parte de ciertos sectores se pretenda establecer una equiparación entre ambas elecciones cuando no es así. Galicia y Euskadi son realidades políticas completamente diferentes, cada una con su estructura social y su problemática. El PP y sus satélites mediáticos pueden contar ahí con un filón donde soltar falacias y acentuar su discurso españolista. Que la gente se lo crea o no es otra historia. El PP utilizó en los anteriores comicios gallegos de 2005 ese discurso y perdió la mayoría absoluta. La sensación que se tiene aquí en Galicia es que meter miedo no funciona. Si el PP no le ha sacado rédito político antes, menos lo va a hacer ahora después de cuatro años de razonable entendimiento en el bipartito.

El PSdeG y el BNG han respondido con sensatez al anuncio de Ibarretxe. Consideran que se trata de comunidades diferentes y que se va a votar en clave autonómica. Probablemente lo digan con la boca pequeña. El PP, en boca de Esteban González Pons, afirma que ellos tienen “el mismo discurso en ambos sitios” denunciando que el PSOE es socio de gobierno del BNG en Galicia y que el PSE ha apoyado por cuarta vez consecutiva los Presupuestos en el Parlamento de Gasteiz como respuesta a que el PNV ha hecho lo propio en el Congreso. La derecha vuelve a subrayar una supuesta cercanía del PSOE con los nacionalistas.

Pons vuelve a demostrar con estas declaraciones su limitado concepto de democracia según el cual los partidos sólo pueden aceptar apoyos de formaciones no nacionalistas. El responsable de Comunicación del PP omite que si su partido tiene el mismo discurso en los dos sitios (que no es verdad) es porque en ambos está en la oposición. En Galicia tratarán de retomar la senda de las mayorías absolutas porque debido a su soledad parlamentaria es el único modo de tocar poder. En Euskadi, por su parte, sólo aspiran a influir en la elección de Lehendakari una vez pasadas las elecciones.

Si lo de Pons ya es penoso, lo de Alfonso Rueda, secretario general del PPdeG, roza lo esperpéntico. El tal Rueda criticó a Touriño porque según él “no pinta nada”. ¡Como si Touriño tuviese en su mano decidir cuándo son las elecciones vascas! No sé si Rueda sabe que esa decisión le compete única y exclusivamente al presidente. Quizás no lo llegue a saber nunca porque lo más probable es que su partido vaya a seguir en la oposición tanto en Euskadi como en Galicia. El secretario de los populares gallegos llegó al colmo de culpar también al BNG de la decisión del Lehendakari porque “el BNG es figurante en Galeuscat”. Tremendo lo de este señor.

También es cierto que la decisión de Ibarretxe no ha sentado nada bien en el bipartito gallego y especialmente en la figura de Touriño. El Presidente de la Xunta eligió esa fecha pensando que las elecciones vascas se iban a celebrar más tarde después de varias consultas con el PSE. Touriño pretendía que los ciudadanos acudiesen a las urnas reforzando una imagen de “espacio político propio” para no coincidir ni con las cita vascas ni con la europea.

A nivel electoral, tanto en Galicia como en Euskadi parece que la crisis no va a afectar mucho por ser dos comunidades donde se está sufriendo en menor medida. Galicia viene experimentando un crecimiento económico importante y a Euskadi lo está sosteniendo su pujante tejido empresarial. Según el Euskobarómetro, el PSE y el PNV estarían en empate técnico. En Galicia, según las informaciones que tengo de buena mano, el PPdeG perdería 3 diputados y se quedaría a cuatro de la mayoría absoluta. Dos de estos tres escaños irían a parar a los socialistas y uno al Bloque. Asimismo, el diario “Público” informó ayer de una encuesta a nivel estatal según la cual el PSOE sacaría casi dos puntos y medio a los populares. Con estos datos en la mano, el PSOE resistiría la coyuntura económica de forma más que digna.

Tanto el PSOE como el PP tendrán que dosificar la aparición de sus grandes espadas en ambas campañas electorales. La decisión de Ibarretxe implicaría que los dos partidos generalistas tuviesen que adecuar su discurso a cada una de las realidades. Pero por lo que se ve, el PP ofrecerá los mismos argumentos porque ellos tienen unas ideas preconcebidas y les importa un rábano los problemas que puedan tener Galicia y Euskadi. Sólo les interesa el poder obviando que Galicia y Euskadi son contextos completamente diferentes.