Fátileaks

 Julio Embid

Ayer por la mañana el diario El País publicó la noticia de que la exclusiva de La Razón acerca de los datos del ERE del PSOE que incluye a más de 180 trabajadores de Ferraz, de Gobelas, de Fundación Ideas y de las sedes regionales. Una exclusiva que, según El País, surge del despacho de la ministra Fátima Báñez y que por supuesto no tiene nada de inocente.

No tiene nada que ver con la web Wikileaks que pretende sin ánimo de lucro desenmascarar la política antiterrorista-terrorista del ejército estadounidense en las Guerras de Iraq o Afganistán, donde se llegaron a ocultar secuestros y asesinatos de civiles totalmente injustificados.

Tampoco tiene nada que ver con la Garganta Profunda que en 1972 filtró el caso Watergate donde se destapó el espionaje de los republicanos sobre el Ferraz demócrata y que provocó la caída de Richard Nixon. Ni de cerca tiene que ver con el caso de Mordechai Vanunu cuando filtró a la prensa inglesa la existencia de armas nucleares en Israel en 1986.

Todas estas filtraciones se basaban en la libertad de prensa, el respeto al Estado de Derecho y a la Democracia o en lucha antimilitarista y antiproliferación de armas nucleares. Ideas todas ellas dignas de alabanza. En España no abunda eso y no es tanto periodismo de investigación (por cada caso GAL también hay un caso del Ácido Bórico y las cintas de la Orquesta Mondragón), sino filtración dañina pura y dura, y es que a nadie le interesa si los despidos del PSOE afectarán a 180 o 186 aparatchik y que si no se para esto, pronto aparece el listado de nombres, sus direcciones y hasta sus notas en matemáticas de 4º de EGB.

Cuando yo estudiaba periodismo, la asignatura que más me gustó fue el Derecho del Periodismo (y eso que era a las 8 de la mañana), pues nuestro profesor nos enseñaba cuales eran nuestros límites y cuáles eran las fronteras legales y morales que nunca debíamos cruzar. A escribir sin embargo, se aprende escribiendo y a hablar, hablando. Yo hoy defiendo esos límites, y no como izquierdista sino como persona comprometida con la libertad de prensa y de información, que por supuesto, no tolera la filtración dañina y virulenta que tanto daño puede hacer.

Me sumo pues, a que si se confirma, se exija la dimisión de Fátima Báñez (de la de su equipo ya se encargará de ‘dimitirlos’ el siguiente Ministro de Trabajo popular) y dotarle de más tiempo para que pueda superar su record de Bubble Shooter en el tablet.

11 pensamientos en “Fátileaks

  1. Nada que objetar a este artículo, claro y bien escrito por Julio Embid.
    Algo que sorprende en todo este tema es la zafiedad con la que se ha actuado. ¿Tan crecidos siguen, tan inmunes se sienten ante todo lo que hagan? Eso también preocupa.
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    Quería comentar una pequeña historia que me ha llamado la atención y que está hoy entre lo más leído de El País… La historia de la placa nazi, homenaje a la Legión Cóndor, que se encuentra en el cementario de la Almudena.

    O mejor dicho, se encontraba. En resumen, por si alguién no lo ha leído, el PSOE del Ayto. de Madrid solicitó en su momento la retirada de esta y otras placas (División Azul y alguna otra), algo a lo que se negó el anterior alcalde. El PSOE se dirigió a la embajada de Alemania para el caso de la de la Legión Cóndor, y ha sido Alemania la que finalmente ha retirado esa placa. Las otras siguen en su sitio.

    Dos cosillas, nada más:

    – Ponemos verdes a los alemanes por la cuestión económica, pero esta historia ha demostrado que aún tenemos mucho que aprender de ellos en muchos aspectos, como en materia de memoria histórica.
    – Tiene gracia que desde el equipo municipal les dijeron a los del PSOE, cuando rechazaron la retirada de las placas, que “aprendieran de los alemanes”…

  2. Comparto la valoración que merece al articulista la ministra Báñez (aunque sólo fuera por el bochorno de su mención al capote de la Virgen del Rocío) pero creo que desenfoca el análisis. Ayer vi por la tele una tertulia de periodistas -en “24h” de TVE -, en la que enseguida tendían a hacer piña planteando el asunto como si lo que se enjuiciara fuera el derecho/deber del periodista a informar de lo que interesadamente se le ha filtrado desde el poder. Encabezados por Expósito, de La Razón, criticaban al PSOE por pasarse en su denuncia y a El País, por actuar -decían- contra un medio de la competencia que había hecho, decían, lo que hacen todos siempre que pueden. El corporativismo que no cesa.

    Lo que importa aquí -como bien apuntó en esa tertulia, ¡menos mal!, Germán Yanke -, es la revelación de datos por parte de quien está especialmente obligado -por su privilegiada posición institucional- a respetar su confidencialidad. Eso es lo grave. Y que la sospecha recaiga sobre una ministra. Que sea por motivos políticos o crematísticos es lo de menos.

    Hace pocos meses, en Euskadi, saltó el caso de la revelación a la prensa de unos datos fiscales de un cuñado del lehendakari Patxi López que sugerían la existencia de ingresos irrelgulares. Los datos procedían de la Diputación de Vizcaya -la que aquí tiene la competencia en Hacienda-, que está en manos del PNV. El asunto dio para muchas páginas de prensa. Lo de los ingresos del cuñado de López no tuvo trascendencia alguna. De la comisión de investigación que se montó en torno a la revelación de datos confidenciales por parte del poder que los recopila -obligadamente-, y conserva, yo no no he vuelto a saber nada. ¡España cañí!

    Creo que los casos mencionados por el articulista -salvo, en parte, el del funcionario israelí Vanunu, otro que tal…-, no guardan relación alguna con este de nuestra Báñez pero no porque, en esos casos, las fltraciones fueran dignas de elogio -a mí no me lo parecen casi ninguna, y desde luego no la mercancía robada para Wikileaks-, sino porque no parece que el poder fuera responsable de aquellas filtaciones.

  3. Lo que es seguro es que como el ERE lo paga el propio PSOE en este caso no habrá infiltrados amigos que cobren fraudulentamente ni cantidades abusivas en los tejemanejes. Los infiltrados aparecen solamente cuando es a cargo de las empresas andaluzas en las que los cuelan. Ojalá hubiesen existido filtraciones de esa información ya que con ello se hubiesen destapado y abortado a tiempo los mangoneos.

  4. Amistad……. jejejejje

    Ahora dicen que es falso, igual lo dijo ayer bajo los influjos del alcohol……. bueno, veremos en qué queda el orgullo español…..

  5. Creo que Rato también dona todo su dinero y además todas las partes de su cuerpo que no estén podridas……………. 🙂

  6. Coincido con el comentario de Barañain. Compruebo con satisfacción y orgullo que le han sentado muy bien las vacaciones. El artículo de Julio Embid me parece como de “falso 9”.

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    Leo que el PP ha suspendido de militancia al senador que apoyó a los mineros. Se ve que la dignidad no tienen cabida en ese partido. Prefieren “Florianos”.

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    Total, que en Barclays ya han dimitido los dos máximos responsables. Aquí, enestepais, unos sujetos le hacen un roto/rato al banco de miles de millones y se van con el visto bueno y el aplauso del Gobierno: “soyespañolsoyespañolsoyespañol”.

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    Titula El Mundo: “la titánica lucha contra el fuego desemboca en tragedia”. Ya se sabe que cuando gobierna la derecha los incendios forestales son inevitables castigos de dios.

  7. Al hilo del artículo de hoy, coincido con el comentario hecho por Marta. Es un abuso de poder en toda regla, efectivamente el ministerio de trabajo recibe la información que concierne a cualquier expediente de regulación de empleo y está obligado a tratarla con las garantías que esta merece. Ni más ni menos que la Ministra los filtra con el único propósito de perjudicar al adversario político. Es pasmoso y de dimisión o cese inmediato.

    Igua que es pasmoso, e ilustra la concepción que se tiene de lo que significa gobernar el cargarse la independencia de la televisión pública poniendo de jefe de informativos al resposnsable de los mismo en telemadrid. Como si no hubiese periodistas más o menos afines, aunque sea, pero con una mínima garantía de que sean eso, periodistas, y no agentes de propaganda.Impresionante la desvergüenza.

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