Extremistas, declaraciones y ocupar el tiempo hasta junio

Guridi

Ayer comparecieron Ximo Puig y Pedro Sánchez para anunciar que han firmado la “declaración de Valencia”. Si sé que es la declaración de Valencia, que me aspen, porque seguí todo aquello con interés y no me enteré de nada. Ximo habló de lo suyo y Pedro de lo suyo también.

La verdad es que lo que me pareció es que se quería escenificar imagen de unidad, con Ximo y Pedro dedicándose empalagosos piropos y miradas llenas de ternura. Y con anécdotas muy de Pedro, como que Ximo le regale un ejemplar de “Tirante el Blanco” y le tuviera que explicar a Pedro qué era aquello. En Valencia. Da un poco de vergüenza.

Tengo tanta manía a Sánchez que no puedo sino pensar que la “Declaración de Valencia” es un intento de Pedro de que su mandato no acaba sin la presentación de algún documento con algo rimbombante. En plan de que le hagan muchas fotos y nadie le lea el papel. Algo que, en realidad, es lo contrario de lo que ha pasado con algunos de los documentos de referencia del PSOE, como la Declaración de Granada. Pero a ver quién se pone a explicar cosas complicadas a Pedro, que no tiene tiempo entre foto y foto. Y María González le ha dicho que haga muchos vídeos suyos en Facebook.

Los tiempos cambian. Nunca hubo tantas maneras de decir las cosas y, a la vez, gente con tan pocas ideas. Eso sí: ya sabemos que es posible hacer ridículos “transmedia”, que dicen los lectores de McLuhan.

¿Y Rajoy? Rajoy estuvo en paripés similares. Clausuró unas jornadas del PP intituladas “Las malas prácticas de los gobierno extremistas y las buenas prácticas de los gobiernos populares”. O, básicamente, “todo lo que no seamos nosotros es caca”. Como lo de Podemos, pero con gente de derechas.

¿Y quién triunfa? Triunfa Carmena, que sigue paseando sus aires de abuelita beata por La Sexta, diciendo que Madrid ha cambiado y que el 15M fue algo muy bonito.

Madrid no ha cambiado. Sigue siendo una ciudad sucia, cara, donde cruzar la M30 parece más cruzar un mar que otra cosa. Los colegios siguen con goteras y las calles siguen sin limpiarse. Pero los votantes de Carmena están contentos, porque es una abuelita maja que hace magdalenas y promete bicis a los hipsters.  

Y el 15M no fue bonito. Fue un movimiento de descontento amorfo, de irracionalidad festiva después, de paranoia en busca de infiltrados en su final. Y que no consiguió otra cosa más que herir de muerte al PSOE, mientras los ciegos y los malvados gritaban que matar al PSOE era acabar con el bipartidismo, mientras el PP gobernaba con mayoría absoluta. Y con un PP que seguirá siendo el más votado este verano.

Se celebró el aniversario del 15M, con un montón de adanistas, satisfechos de haberse manifestado por primera vez en su vida y pensando que nunca nadie se había manifestado antes. No hay nada como juntar a un montón de chavales presumidos, que creen que acabar la carrera les hace merecedores de mejores cosas que a sus vecinos. Ojalá alguno de estos redescubridores de las manifestaciones aprenda que las manifestaciones tienen que valer para algo. Algo, de verdad. No sólo decir que “políticos caca”. Porque ese 15M nos he situado a políticos de la calidad e Rajoy en la mayoría absoluta y a políticos de la calidad del matón de Pablo Iglesias a un paso de liderar la oposición. 

Queda mucho para las elecciones. Y no me apetecen nada. No así, no con esta gente.

2 pensamientos en “Extremistas, declaraciones y ocupar el tiempo hasta junio

  1. Ya anda Pedro Sánchez liándose en Alemania a cuenta de su amplitud de miras para formar una coalición de gobierno. ¡Señor, qué duro se va a hacer el camino hasta junio con tanta tontería!
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    Si de ocupar el tiempo se trata…El pasado 11 de mayo comentábamos en Debate Callejero el post del día (“A pesar del catalán”) en el que su autor se inventaba un artículo de un periódico digital para dar rienda suelta a sus fobias sobre el españolismo supuestamente rabioso ante la floreciente realidad universitaria catalana. Varios desmontamos el invento simplemente mostrando que el artículo nada decía en contra de las universidades catalanas con cuyos resultados se mostraba muy respetuoso.

    Hoy leo un artículo de I. Sánchez Cuenca, en InfoLibre, en el que se aprovecha el mismo asunto –el ranking universitario liderado en España por Cataluña-, para atizarle a la derecha gobernante en la Comunidad de Madrid y, de paso, a esos malvados intelectuales cuyo desenmascaramiento es por lo visto la tarea que ha decidido acometer, sin desmayo, el profesor ISC. Según ISC los resultados de las universidades catalanas son reflejo de una excelente política del gobierno de la Generalitat lo que demostraría lo falsos que son los argumentos de quienes –como esos intelectuales desvergonzados -, critican al nacionalismo, ignorando lo plural de esa ideología.

    http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/05/17/la_ventaja_universitaria_catalana_49808_1023.html

    En el camino, ISC encuentra motivos –seguramente muy razonables- para elogiar al nacionalismo vasco por ciertas políticas sectoriales desarrolladas en Euskadi., lo que también demostraría, al parecer, lo injustos que son quienes critican tanto a este nacionalismo. Lo suyo es contraponer esos éxitos promovidos por nacionalistas periféricos con el desastre de la cultura cuya gestión depende del gobierno neoliberal de la Comunidad de Madrid: ¡si hasta tuvo de consejero de Universidades a Jon Juaristi! (el no va más, como bien entenderán quienes hayan digerido el último libro de ISC). Claro que, igualmente, ISC podría comparar los resultados de las universidades catalanas con los de la vasca (tras tantos años de gobierno nacionalista) o los de las andaluzas (tras tanta hegemonía socialista). Pero no, entonces se caería el silogismo, al cual solo conviene la comparación Barcelona/Madrid.

    Se sorprendería ISC al descubrir que muchos furibundos antinacionalistas sabemos que entre quienes profesan esa fe hay excelentes banqueros, médicos, arquitectos, empresarios, gestores, etc. ((¡hasta algún Innerarity aunque sea rara avis!). Pero ¿qué tiene eso que ver con la crítica a su ideología y a su acción global de gobierno? ISC parece creer que la crítica al nacionalismo vasco o catalán exige ver en sus seguidores a criadores de cabras ignorantes y brutos. Esa misma tontería es la que pretendía colar el articulista de Debate Callejero al que he aludido. ISC es más fino pero se basa en la misma premisa absurda. (Si hubiera leído, por ejemplo, de su admirado Jon Juaristi su ultima breve obra sobre el País Vasco, se habría encontrado allí el mayor elogio que se le ha hecho al nacionalismo vasco al comparar el nivel de la corrupción en nuestra comunidad con la situación en el resto de España).

    En realidad, para denostar a las universidades madrileñas ISC no necesitaba insistir sobre los intelectuales que le disgustan: le habría bastado con resaltar que de ahí salió el germen de Podemos. Con eso estaría dicho casi todo.

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