Europe: Rien ne va plus

LBNL

El título de este post también podría haber sido Alea Jacta Est, porque hoy Europa cruza un nuevo Rubicón, decidiendo su futuro para al menos los próximos cinco años. Es posible que algún lector no sea consciente de ello, ocupado con los escándalos de los cursos de formación falsos en Andalucía (UGT) y Madrid (CEOE), la inusitada vocación familiar detectada en el Tribunal de Cuentas, la dimisión de la representante española en el Banco Europeo de Inversiones (a instancias de… España!), o la imputación de la hermana del nuevo Rey. Y sin embargo, lo que decida el Consejo Europeo mañana influirá mucho más sustancialmente en el devenir de España en los próximos años. Más incluso que el resultado de las próximas elecciones generales.

Los analistas estiman que un 75% de la legislación que sale de las Cortes españolas es resultado directo de las iniciativas impulsadas por “Bruselas”, es decir, de lo que propone la Comisión Europea y aprueban al alimón el Consejo de Ministros y el Parlamento europeos. Quién presida la Comisión Europea a partir del próximo mes de noviembre y quiénes le acompañen desde la dirección de las otras instituciones no es baladí. Merkel y los demás seguirán ahí, mientras los resultados electorales se lo permitan, pero su margen de actuación es bastante más reducido de lo que los medios de comunicación dan a entender. La política de austeridad a ultranza no la impuso Merkel. Es más bien el resultado de una combinación –perversa- de las disposiciones de los tratados y la ideología dominante en las instituciones europeas, con la complicidad de un Presidente de la Comisión débil y de derechas, como Durao Barroso, que siempre optó por no enemistarse con los países grandes, y menos aún a cuenta de postulados con los que está íntimamente de acuerdo.

Las quinielas están en boca de todos. Parece prácticamente seguro que Juncker acabará presidiendo la Comisión. Cameron se está quedando sólo en su negativa, para la que no cuenta ya con la capacidad de veto de antaño, negada por el Tratado de Lisboa que establece que la designación del Presidente de la Comisión deberá tener en cuenta el resultado de las elecciones europeas. El candidato del PP europeo, Juncker, ha conseguido que los demás grupos parlamentarios le apoyen por lo que sólo su designación permitiría que la elección del Consejo Europeo fuera refrendada por el Parlamento Europeo sin problemas. El candidato social demócrata, Schulz, se contenta con la presidencia del Parlamento, en principio durante la primera mitad de la legislatura (5 años). Queda por decidir quién reemplazará al oscuro Van Rompuy al frente del Consejo Europeo. En principio debería ser un social demócrata. La primera en las quinielas es la actual Primera Ministra danesa, Thorning-Schmidt. Sin embargo, el hecho de que Dinamarca no sea miembro del euro y de otras estructuras (por ejemplo Justicia e Interior) podría frustrar sus ambiciones. El segundo mejor situado sería el ex Primer Ministro italiano Letta, recientemente defenestrado por su correligionario político Renzi, que quizás no quiera tener que lidiar con su predecesor cada vez que acuda al Consejo Europeo o, al contrario, esté encantado de “exiliar” a un posible rival político. Letta tiene además el hándicap de que otro italiano dirija ya el Banco Central Europeo. El tercero en discordia sería el Ayrault, ex Primer Ministro francés bajo Hollande. No hay demasiados candidatos alternativos social demócratas.

En función de cómo se resuelva el primer y -sobre todo- el segundo nombramiento, la designación del nuevo Alto Representante para la Política Exterior deberá cubrir los criterios aún no cubiertos por los dos anteriores, a saber: al menos una mujer de entre los tres, al menos un(a) de los nuevos Estados Miembros (del este y bálticos) y al menos un(a) sureñ@. La mejor baza española pasaría por  la posibilidad de que el Ministro De Guindos sea nombrado Presidente del Eurogrupo. Es posible, dado que en Bruselas no es conocido que dirigiera Lehman Brothers España cuando quebró a nivel mundial. Sin embargo, ello obligaría a que un Primer Ministro en ejercicio presida las reuniones del Eurogrupo cuando son a nivel del Consejo Europeo. De ahí que Letta o Ayrault puedan acabar llevándose el gato al agua frente a la danesa.

Queda poco tiempo para despejar las incógnitas; en principio menos de 24 horas, si bien cabe que llegada la hora de la verdad, la mayoría no se atreva a imponerle a Reino Unido una designación contra la que Cameron se ha empleado a fondo, de forma bastante torpe y hasta contraproducente, todo sea dicho. En tal caso, las conversaciones informales proseguirían durante las próximas semanas con vistas a un Consejo Europeo extraordinario en algún momento de julio.

Veremos qué pasa esta noche pero tanto con fumata blanca como sin ella, es evidente que ni el Gobierno ni la sociedad española le presta la atención debida al partido en el que se juega gran parte de su futuro. Bruselas está lejos y es un galimatías, pero también somos un pelín paletos y preferimos ocuparnos de las cosas a las que estamos acostumbrados. Pero entonces no nos quejemos luego de las decisiones que se toman en Europa con poca o nula implicación por nuestra parte.