Et vive la France encore!

LBNL

La derrota de Le Pen ayer con menos del 35% consolida la remontada europea frente al populismo xenófobo tras el desastre del referendum del Brexit en Reino Unido. Entre medias ganó también Trump, fuera de Europa y como candidato de un partido tradicional pero con un discurso xenófobo perfectamente asimilable al de Wilders en Holanda, que fracasó, y al de Le Pen en Francia, que hace dos semanas ya fue incapaz de ser la más votada en la primera vuelta, lo que los sondeos le habían dado esperanzas de conseguir – también a Wilders – no hace demasiados meses. Además, ayer también el partido de Merkel ganó las elecciones parlamentarias del länder de Schleswig-Holstein y, todavía más importante, la xenófoba AfD se quedó en un 5% raspado que en la práctica despeja completamente su amenaza. Queda Italia, donde quién sabe cuándo se convocarán elecciones en función de los tejemanejes de Renzi, que sin embargo puede que sea el único capaz de derrotar a los populistas 5 Estrellas de Grillo y sus posibles aliados de la Lega Norte, estos si verdaderamente fachosos. En fin, muy buenas noticias aunque no deja de ser un horror que estemos ganando esta batalla en la prórroga, o incluso en los penaltis.

La victoria de Macron tiene un valor especial porque, como decía Soledad Gallego-Díaz ayer en El País, “Macron ha tenido el valor de oponerse a Marine Le Pen y al programa nacionalista del FN advirtiendo (…) que es falso que un Gobierno concreto pueda hacer frente a la globalización”. En Holanda, en cambio, la derrota de Wilders se cimentó en parte en un discurso más duro contra la inmigración de la derecha liberal e incluso de la socialdemocracia. Lo mismo quisieron hacer Sarkozy y Fillon. Macron no y quedó primero en la primera vuelta declarándose partidario convencido de la Unión Europea, lo que siguió confirmando pese a que Le Pen culpaba a Bruselas de todos los males. Y ayer, teniendo tan a mano la Marsellesa, celebró su triunfo con el himno a la alegría, el himno de la Unión.

Macron también declaró anoche que “es consciente de la ira, ansiedad y dudas” de la sociedad francesa. Más le vale. Le Pen casi dobló el número de votos que consiguió su padre cuando perdió en segunda vuelta contra Chirac. En parte porque ha adecentado parcialmente su partido, purgando a los más filo nazis y evitando connotaciones étnicas para centrarse en la “inmigración”, el terrorismo y Bruselas. Pero en parte también porque se ha postulado como la que iba a proteger a los franceses de los males de la globalización, junto a Melenchon en la izquierda, un 20% de cuyos votantes en primera vuelta declaraban en los sondeos que la votarían. Y pese a la claridad meridiana de la elección entre un demócrata y una populista ultra, la abstención rondó el 25% – la más elevada desde 1969 – y el porcentaje de votos nulos y en blanco pasó del 10%. Es decir, fueron muchos millones los que no vieron indispensable votar contra Le Pen, probablemente también porque su derrota estaba prácticamente garantizada. Pero aún así.

Proseguía Gallego-Díaz ayer: “Pero aceptar que la globalización es imparable no significa aceptar que todas las reglas con las que se lleva a cabo son las apropiadas o razonables. No se trata de oponerse a otros países, a otros pueblos, contra la globalización, sino de aliarse con esos otros países y esos otros pueblos para establecer unas reglas comunes que hagan que ese proceso no se lleve por delante capas enteras de la población ni condene a los más jóvenes a una sociedad en la que se ahonden los niveles de desigualdad.

Dos tercios de los casi 250 mil inscritos en la Francia insumisa de Melenchon que respondieron a la consulta interna que les planteó tras la primera vuelta, optaron por no votar a Macron. Sin embargo, según los sondeos, la mitad de los 7 millones de votantes que le apoyó en primera vuelta, incluídos los comunistas que sí pidieron el voto a Macron, indicaban que sí le votarían, mientras que un tercio se abstendría o votaría en blanco y el 20% citado votaría a Le Pen. Esto confirma que los afiliados son en general más radicales que los votantes, lo cual no es buena noticia para Melenchon de cara a las legislativas, en las que probablemente pagará por no haberse alineado contra Le Pen, como pagó Pablo Iglesias por votar en contra del PSOE en la investidura fallida entre nuestras dos recientes elecciones generales.

Volviendo a la cuestión, fueron muchas las esperanzas depositadas en la elección de Hollande hace cinco años. Iba a articular un frente socialdemócrata con Renzi que pondría coto a la política neoliberal y austericida impuesta en Bruselas por Alemania, Holanda y compañía. Se quedó en apenas nada aparte del impuesto del 75% a las rentas muy elevadas que finalmente retiró tras de la emigración masiva de super ricos a Bélgica y países colindantes. No sólo no consiguió reformar las pulsiones neoliberales de Bruselas sino que tampoco arbitró una política socialdemócrata renovada en casa.

Ayer Miguel Sebastián escribía en El Independiente que Macron tendrá que actuar rápidamente contra los importantes desequilibrios macro económicos que aquejan a Francia, señaladamente la deuda y el déficit públicos, apuntando al mayor crecimiento y menor paro de EE.UU. y Alemania. Mi problema es que a continuación apuntaba a la necesidad de una reforma laboral. Bienvenidas las reformas, también la fiscal, siempre y cuando no sean más de lo mismo. Es decir, una cosa es reformar el mercado laboral para hacerlo más eficiente y otra mucho más sencilla es abaratar el despido, que es en lo que suelen consistir las reformas laborales, tanto la de Rajoy, brutal, como la anterior de Zapatero.

Hay otras opciones que podrían estimular un mayor crecimiento sin por ello profundizar en el sufrimiento de los de siempre. Para empezar, nadie ha conseguido explicarme por qué los países europeos no podían haber hecho frente a la gran recesión como hizo EE.UU., que intervino varias empresas y bancos grandes como en España hicimos con Bankia pero consiguiendo deshacerse de ellas tras pocos años no solo sin socialización de las pérdidas para los contribuyentes sino con ganancias. En cambio, la reforma laboral que hizo Schroeder en Alemania consistió principalmente en legalizar empleos precarios – los llamados mini jobs – que son pan para hoy y hambre – incluida la no pensión – para mañana.

En fin, Macron ha prometido que gobernará para que nadie sienta que tiene que votar a los extremos. Esperemos que cumpla y pueda cumplirlo porque no podemos estar jugándonos las lentejas a los penaltis.

Otrosí. ¿Pensará el aparato del PSOE en lo mucho más tranquilos que estaríamos si en vez de elecciones de todos los militantes a la Secretaría General estuvieramos en ciernes de unas verdaderas elecciones primarias a quién es candidato a la Presidencia del Gobierno en la que pudieran votar militantes Y simpatizantes? Claro está que si hubieran estado dispuestos a abrir verdaderamente el partido a la sociedad de izquierda y centro-izquierda, la militancia no les tendría tanta tirría por tanto tejemaneje.

7 pensamientos en “Et vive la France encore!

  1. Ha faltado tiempo desde que la figura de Macron aparecía a las 20:00 horas en antenne2 para que un montón de analistas ( algunos que sembraban dudas permanentes sobre su figura ) comiencen a dar consejos sobre lo que tiene que hacer un fuera de serie y además en el orden en que lo tiene que hacer.
    Quien haya seguido sus intervenciones y discursos habrá podido constatar su gran altura intelectual, su dominio técnico de los mercados y el indudable liderazgo que ejerce sobre sus seguidores , que no dejan de aumentar entre otras cosas por la indudable calidad literaria en la que expresa nuevas ideas producto de una formación y experiencia multidisciplinar en un país en el que el liberalismo es mal visto y en donde el peso de la burocracia es paralizante.
    Frente a los que pensaban que la V Republica saltaba por los aires en una demagogia combinada por los extremos , las instituciones no muestran fatiga en lo que es su esencia formal : una voluntad de ” rassemblement ” favorecida por el sistema de dos vueltas y que a buen seguro maltratará al traidor Mélenchon y a ese dechado de odio ambulante con voz de cazallera , la muy ordinaria Madame Le Pen.
    Hay energía más que suficiente en la clase política francesa para su inminente transformación ; algo que sentiremos , que ya sentimos como propio los europeos de la Unión.
    Y si además vuelve Pablo Iglesias Turrion – en esta ocasión con el autobús -para echar una mano , la victoria será completa.
    Queda la gran incertidumbre de la suerte que la nueva situación reserva al PS del sombrío Hamon.
    Una dimisión ( de los militantes garrulos tambien ) es imprescindible para que los restos dispersos de este combate puedan reorientar su estrategia hacia una colaboración crítica y participar en ese gran proceso reformista que se avecina.
    Por lo demás, la Sexta no se entera de nada.

  2. A ver que hace Albert Rivera ahora. Tiene la posibilidad de, amparándose en el agravio comparativo que el cupo vasco conlleva, no aprobar los presupuestos y dejar a los socialistas entre la espada y la pared del No es No o nuevas elecciones. Yo si fuese Albert Rivera y si ganase Susana Diáz las primarias lo pensaría, si ganase Pedro Sánchez …… también.

  3. Hay otras opciones que podrían estimular el crecimiento en vez de una mas profunda reforma laboral señala el articulista. Solo veo una y que, por supuesto, no implica solo a Macron: es un plan inmediato de obras públicas en toda la UE o, por lo menos, en la eurozona. Naturalmente debería de financiarse con eurobonos y, para ello , hay que vencer la resistencia alemana a que haya instrumentos de deuda emitidos por la UE o, por lo menos, por la eurozona. Señala LBNL como fracasó el intento de Hollande-Rensi de vencer la resistencia alemana a aumentar el gasto publico y, en consecuencia, el déficit publico de los paises de la eurozona. Pero si es una deuda pública respaldada por la UE o el conjunto de los paises miembros de la eurozona, no afectaría a la relación deuda publica/PIB de cada pais.
    obviamente este plan de obras públicas se solaparía con el actual raquítico de Junker. Pero Alemania tiene que tragar que no se puede salvar el euro o la UE si no arriesga compartir con los demás miem- bros un gran plan de obras públicas que atravesaría las fronteras intercomunitarias mejorando todas las infraestructuras que tengan efectos centrípetos en la UE.

  4. Magallanes también echa su cuarto a espadas a base de dar una nueva patada a la lata de la deuda pero que debe sostenerla , sobre todo , Alemania . Y como es rica , también a los migrantes.
    Bien , eso tendría sentido dentro de una UE con mayor capacidad sancionadora respecto a la indisciplina para que la ineficiencia del Sur no corrompa el modelo.
    Los incumplimientos de los nacionalistas de toda clase claman al cielo. Y cuando se habla de EE.UU. y de sus soluciones , pocas veces se considera su poder sobre el dólar y de la gerencia sobre las reglas de juego.
    Europa reclama responsabilidad ….a los demás.
    La mayor y mejor garantía es el rigor y la seriedad en la administración de bienes y fines.
    ¡ Dejen de pedir , por favor !

  5. Mulligan parece que fuese el ministro de finanzas alemán Shauble o el famoso holandes Deuisenberg o como se escriba. Mulligan, por favor, los alemanes tienen que tragar que es peligroso romper la eurozona o la UE y si siguen con su política de que estar unidos a ellos es un favor que nos hacen y que si no vamos a sufrir nosotros. Ellos se quedaran con Holanda, Austria, Finlandia y los demas con gobiernos xenofóbicos, con monedas nacionales y dispuestos a reclamar territorios fronterizos a sus vecinos. No creo que sea un buen futuro para Alemania ni economicamente ni como potencia a la altura de EEUU, China o Rusia.

  6. Mira que me fastidia 🙂 pero no puedo si no darle al menos parte de razón a Mulligan. Cuando la presión sobre los eurobonos arreciaba Alemania no se opuso frontalmente pero exigió que si había socialización de la deuda debería haber socialización previa de los presupuestos. No llegamos a los eurobonos pero Merkel aceptó el Quantitative Easing del Banco Central. A cambio, los presupuestos de los Estados Miembros que están sometidos a revisión por exceso de déficit, deben pasar previamente a su examen parlamentario, por la inspección de Bruselas. Es altamente no democrático, sin duda, pero no tiene sentido exigirle a Alemania o a nadie que se co responsabilice por las medidas que toman independientemente cada uno de los Estados Miembros.
    Lo que propone Magallanes, sin embargo, no implica socialización de la deuda ya existente si no un programa de obras públicas financiado mancomunadamente. Eso es más o menos lo que ha lanzado y puesto en práctica Juncker. Dice Magallanes que el Plan de inversiones Juncker es raquítico. Discrepo. Más apropiado sería calificarlo de muy arriesgado ya que está basado fundamentalmente en el apalancamiento. Es decir, Bruselas garantiza 2.000 millones que sirven para levantar en el mercado 10.000, y los Estados Miembros se comprometen cada uno a poner una cantidad, variable según su peso económico, para respaldar créditos que sólo les obligará a poner la pasta encima de la mesa si los 2.000 millones de la Comisión no son suficientes para afrontar los créditos malos. Es decir, lo que ponen los Estados Miembros no computa sobre el déficit hasta que la pirámide se venga abajo. Lo de raquítico es opinable. De seguro habría sido mejor lanzar deuda europea respaldada por todos, o por el Banco Central, para hacer un programa de obras públicas. Si hubiera salido mal, el BCE imprime euros y la única consecuencia es inflación mancomunada. Pero Francia, en primer lugar, fue la primera en oponerse a ceder su soberanía presupuestaria y fiscal.
    Yo estoy totalmente por la labor de un presupuesto europeo mucho mayor y presupuestos nacionales sometidos a una disciplina federal como los de las CCAA en España o los länder en Alemania. Pero se oponen muchos y Alemania no está entre los más fieros.

  7. Si el plan Juncker no es raquítico, es que peca de excesivamente modesto. Ni yo ni muchísimas personas tienen la menor idea de en que se han beneficiado sectores de la economia española con ese plan. Como explica LBNL, por cada 2000€ que aporta la CE, cada beneficiario debe conseguir un crédito bancario a tipos de mercado de algún banco. Pero ese crédito sin duda se debe sumar a la deuda de ese gobierno. Por tanto, se prefiere no usarlo.

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