Estrategia y Acción frente a los coches

Julio Embid 

No tengo coche. Ni tampoco carné de conducir. Ni quiero tenerlo. Podría sacármelo (no creo que sea más difícil que Derecho Internacional Público) y podría comprarme un coche (de segunda mano y con 200.000 Kms.), pero un día voluntariamente decidí no hacerlo. Y como yo mucha gente y cada día más, como los bancos naranjas.

 En 1997 el distrito de Camden en Londres inició un plan novedoso llamado Estrategia de Transporte Verde que consistía que pretendía mejorar el Medio Ambiente mediante la reducción del tráfico, la polución y el uso de transportes privados. Camden, uno de los distritos más vivos y vanguardistas de Londres, adoptaba en un entorno totalmente urbano una serie de medidas que iban a ser referentes para toda Europa. Aparte de la creación de más carriles bici y más autobuses verdes (eléctricos o a gas), se crearon los famosos Clubs del Coche. Estos clubs consistían en que una persona que fuese en su coche a trabajar cada mañana, se inscribiese en una base de datos municipal diciendo cual era su domicilio y su lugar de trabajo, y si varios vecinos coincidían en estos parámetros se contactaba con ellos para que hiciesen el trayecto juntos compartiendo vehículo y gasolina. El distrito subvencionaba la gasolina e incluso ponía conductores para trayectos compartidos por varios vecinos. Los resultados claros: entre 1994 y 2005 se redujeron un 60% los desplazamientos en coche para ir al trabajo.

 Se discute mucho sobre las tasas de polución en Madrid o Barcelona, pero se toman pocas medidas para corregirlo. Medidas municipales y medidas individuales. No solo hay que esperar a que nos legislen para hacer las cosas bien. En Camden seis mil familias decidieron voluntariamente no tener coche (car free housing) y desplazarse exclusivamente por transporte público, siendo una de las ratios por habitante más altas de Europa. Como ciudadanos debemos exigir un transporte público de calidad y bien vertebrado, entre periferia-centro y periferia-periferia.

 Debemos exigir más calles peatonales y más carriles bici, pero debemos también poner de nuestra parte. El próximo mayo tenemos la mejor forma de control municipal en nuestras manos, las elecciones y allí pienso votar contra los que potencian los coches, carriles a tutiplén y scalextric de tamaño tiranosáurico. Sobre Madrid, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró a la M-30 (mal llamada Calle 30) como una permanente vulneración de las leyes ambientales por saltarse todos los estudios de impacto ambiental. Yo me quedo con mi Calle 13 (no hay nadie como tú) a su Calle 30, y en mayo pienso que deberíamos decírselo bien claro en las urnas.

 Grrandes campañas se hicieron contra el tabaco: fumar mata, fumar produce impotencia, fumar hace que pierda el Aleti, fumar hace que los gatitos lloren,… Creo que es hora de que los coches empiecen a llevar este tipo de carteles ya. Los conducidos nos lo merecemos.