Estella 08/2017: Visita guiada al Museo del Carlismo

Senyor_G

A Clemente y Jesús; y a Cristian.

Después de varias y diversas visitas a Navarra, este verano por fin me llevaron al Museo del Carlismo de Estella y además con visita guiada. Hicimos tiempo mientras esperábamos al resto de la família con Clemente a la cabeza, al que todavía tengo pendiente atreverme a preguntarle sobre este y otros asuntos de la historia Navarra, mirando la exposición temporal sobre los inicios de la fotografía y su relación con el carlismo. Las primeras fotografías son de poco antes del abrazo de Vergara con el que termina la primera guerra carlista. Me sorprende el interés por la innovación técnica del momento entre un movimiento político que representa una vuelta atrás. El Senyoret_U mantiene el interés por la técnica de esta parte de la exposición y lo que se explica; más tarde las explicaciones históricas serán demasiado para un niño de 7 años y hará un aparte con Clemente que también tiene que descansar aunque por motivos diferentes.

La visita guiada comienza como un breve repaso de un edificio del siglo XVII, el palacio del Gobernador, que es historia de Estella y que ha sido recuperado por el gobierno foral navarro.

Lo bien explicado que sigue es básicamente gracias al museo y de su guía, y lo que no esté bien obra solamente de este que les escribe.

La Revolución Francesa y la contrarrevolución europea

La exposición y el guía nos ponen en antecedentes desde finales del siglo XVIII y la revolución francesa. Es una época de cambios en nuestra Europa y paso del antiguo régimen a la toma de poder por la nueva clase social emergente que es la burguesía, que al paso de la ilustración requiere otras formas de hacer y para ello toma el poder. Se empieza una época de constituciones y de los lemas de libertad, igualdad y fraternidad. Pero otros se opondrán a estas nuevas ideas y políticas. Familias nobles o rurales empiezan la contrarrevolución que irá tomando nombres diferentes en cada país europeo[1] y que en un momento de creación de estados (unificadores) como Italia y Alemania se puede hablar de una internacional blanca.

La guerra de independencia y Fernando VII

En cuanto a las piezas se empieza hablando de la ocupación francesa de España previo pacto de Carlos IV, el padre de Fernando VII, que Napoleón rompe. Tenemos una guerra de guerrillas con líderes que hasta el día anterior eran campesinos como Espoz y Mina del que se puede ver su espada y algún apero del campo. Finalmente con la derrota de Waterloo y el congreso de Viena de 1814 tenemos un retorno al absolutismo. En aquel momento, como recientemente con la abdicación de Juan Carlos I en Felipe VI, se intenta en España una renovación de la monarquía con la coronación de Fernando VII, un rey en ese momento muy querido. Fernando VII deroga la constitución de Cádiz, una constitución quizás demasiado prematura para España, y tenemos una vuelta a las viejas formas de hacer. Con paréntesis como el trienio liberal 1820-1823, el del pronunciamiento de Riego en el que Fernando VII responde contruyendo un ejercito realista, pidiendo ayuda al absolutismo europeo que con los 100.000 hijos de San Luis toma otra vez el control en sólo 2 semanas.

Fernando VII después de varios matrimonios sin descendencia se casa por cuarta vez, con María Cristina que queda embarazada de la futura reina Isabel II. El rey, mediante la pragmática sanción, deroga la ley sálica para que su hija pueda reinar. Hasta ese momento su relación con sus hermanos era buena.

Fernando VII enferma, de tal manera que está a punto de morir y se produce una pequeña guerra civil, así que visto el resultado que puede producir su falta, depura la administración de personajes como Zumalacárregui o Maroto, que posteriormente pasarán a ser dirigentes carlistas y se apoya en liberales hasta entonces perseguidos, pero que pueden permitir el reinado de su hija. Se empieza a fraguar una estructura carlista, en un contexto de revueltas como la del Malcontents[2] y el Manifiesto de Abrantes del hermano del rey, Carlos María Isidro de Borbón. Aquí da comienzo el carlismo como tal, con su propio pretendiente al trono y su propuesta de cruzada contra el liberalismo.

La primera guerra carlista.

En esta parte del recorrido en el museo, nos encontramos en unas urnas expositivas formando el emblema del carlismo, la cruz de San Andrés o cruz de Borgoña donde hay piezas sobre propaganda[3], estructura y armas como pistolas o un sable ligero de caballería. En este momento empezamos con las guerras carlistas:

La primera guerra carlista que iría de 1833 a 1839, aunque en Cataluña continúa la guerra durante 1840, pasa por varias fases. En una primera que va de 1833-1835 liderada por Zumalacárregui, que más que de un ejército el carlismo está compuesto por partidas guerrilleras, los guerrilleros de la guerra de la independencia son los generales perfectos para esta época, donde evitan el campo abierto donde no hubiesen sido tan efectivos. En 1835 el carlismo empieza a tener un ejército, e incluso artillería. El carlismo se hace presente en el norte, principalmente en la zonas rurales del País Vasco, Navarra y Cataluña.

En ese momento Zumalacárregui quiere tomar Vitoria porque hasta Madrid no hay ninguna ciudad importante que les pueda parar. En cambio el pretendiente Carlos María, quiere tomar Bilbao, no tanto por la importancia militar sino como acto de propaganda para recabar apoyo de otros reinos absolutistas. En 1835 una vez iniciado el sitio de Bilbao muere Zumalacárregui y se inicia una nueva época bastante específica de esta guerra con la expedición real de 1837, principalmente pensada una vez más como acto de propaganda y para ganar voluntarios, pero casi estuvo a punto de tomar el Madrid defendido por el General Espartero, aunque el cansancio empieza a hacer mella en el carlismo y se forman 2 sectores. Uno el de Maroto partidario de llegar a algún tipo de pacto y otro el del pretendiente que pretende continuar la guerra. Finalmente Maroto triunfa sobre el otro con un golpe de mano poco conocido al hablar de la paz posterior. Convoca en Estella a la plana mayor de su ejército y hace detener entonces a los 5 principales generales que apoyaban al pretendiente para fusilarlos, el camino queda libre para el abrazo de Vergara entre Maroto por el carlismo y por Espartero por el bando isabelino y liberal con el que acaba el grueso de la guerra en 1839. El catalán general Cabrera, sigue la guerra en Cataluña hasta exiliarse por el Pirineo. Se llega la ley Pactada y poco a poco se van a ir perdiendo privilegios y fueros.

Piezas del museo. La guerra en pinturas

Para toda esta primera época y su evolución, se pueden ver cuadros en la sala de como en las batallas va evolucionando el uniforme del bando carlista, de cada uno ir con su propia equipación traída de casa a cierta uniformidad en el traje a lo largo del tiempo por lo menos entre regimientos, que de hecho no se define hasta la tercera guerra. En contraposición los detalles de otra época de botoneras del bando isabelino, aunque la equipación carlista en la primera fase de la guerra es más adecuada por su ligereza.

Evidentemente en esta parte se puede ver algún fusil (Brown Bess) y algún estandarte real bordado.

Las otras guerras.

En este museo se opta por pasar casi de largo sobre la segunda guerra carlista, ya que solo tuvo como principal eje de operaciones Cataluña, donde se llamará “guerra dels matiners” entre 1846 y 1849. Como todo el siglo XIX en España continuamos con la inestabilidad. En 1868 se inicia el sexenio revolucionario iniciado con la Gloriosa, que significa la expulsión de Isabel II, la proclamación de un nuevo rey de la casa italiana de los Saboya, Amadeo, incluso una breve república en 1873 que acabará con el golpe de Pavía de 1874 y la entronización de Alfonso XIII, el hijo de Isabel II y nieto de Fernando VII.

En este maremagnum en 1872 empieza la segunda guerra (tercera para el carlismo catalán) con un nuevo pretendiente Carlos VII, que acabará en 1876. Es una guerra bastante parecida a la primera, se establece la capital en Estella e incluso los insurrectos llegan a tomar Cuenca. Pero con la llegada de Alfonso XIII se renueva el ejército y el número además le da una gran ventaja a su bando, sobretodo una vez finalizada la guerra en Cataluña quedando sólo el País Vasco y Navarra como terreno de operaciones.

En los cuadros del museo se puede comprobar como para esta guerra el traje liberal ha evolucionado hacia la practicidad, se hace más moderno y se abandona la ostentosidad “napoleónica”. En el bando carlista a partir de la batalla de Abárzuza de 1873 se homogeneizan sus trajes. En museo incluso hay mapas con batallas como la de Sans (Sants)[4] en Barcelona.

Hasta el final de la segunda República.

Desde la segunda guerra (para los navarros y tercera para los catalanes) el carlismos sigue la decadencia de la historia de España: pérdida de las colonias, semana trágica, turnismo, golpe de estado de Primo de Rivera en 1923…. Y en el mismo sentido de los tiempos en 1890 el Marqués de Cerralbo estructura el carlismo como partido, Comunión Tradicionalista, un partido jerarquizado, con periódicos y círculos.

A la muerte del pretendiente del momento, Jaime III, que muere sin descendencia su tío Alfonso Carlos con 82 toma la riendas del partido para con Fal Conde organizar el Alzamiento nacionalista de julio de 1936 donde actúan en un principio con sus propias organizaciones militares de Requetés. Durante la guerra civil con el decreto de unificación franquista de todos los partidos que han apoyado el golpe, toda la infraestructura pasa al nuevo partido, y Fal Conde se exilia a Portugal.

La exposición y la guía se acaba aquí, no se llega al día de hoy ni después de la guerra .Por lo que explica el guía hay voluntad de ir llegando más lejos para tratar temas como la escisiones entre Carlos Hugo (el izquierdista) y Sixto (el de extrema derecha) por ejemplo.

Preguntas.

Nos quedó poco tiempo por las preguntas, porque la siguiente visita esperaba ya en la puerta. Alguna referencia a la pérdida de fueros y privilegios[5] y una pregunta que me dejó realmente fuera de juego. Según el visitante la peor guerra para Navarra fue la segunda, ¡la que no pasó en Navarra!. El guía. creo yo que con buen criterio, le dijo que la peor sería la tercera donde el teatro de operaciones fue especialmente Navarra y se pudo vivir en toda su crudeza la miseria y dureza de una guerra.

Crónica alternativa y corta.

El Senyoret_U quiere manifestar que al final no le gustó, le aburrió y que no la recomienda para niños de 7 años, sólo le gustó estar con su tío bisabuelo Clemente.

[1] Realistas y Carlistas en España, Miguelistas en Portugal, la Vendée y Chouannerie en Francia, Viva María y Sanfedistas en Italia.

[2] Principalmente en Cataluña, no siempre vamos a ser los más progres.

[3] Sí, la propaganda parece moderna pero es un clásico de la política de todos los tiempos. Diría que en este artículo va a salir todo lo que hemos dado España en la nomenclatura política: propaganda, guerrilla y liberalismo.

[4] Me sorprendió la toponímia catalana, yo no la ví clara.

[5] Como si fuesen los únicos que no hubiesen tenido de eso, incluso en Castilla los tendrían.

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