Espera pasiva

Millán Gómez

Mariano Rajoy llegó a La Moncloa con un vendaval de apoyo social. Este aluvión de papeletas denotaba una protesta masiva e insultante a los socialistas. Su táctica para alcanzar el poder fue mantenerse paciente y sin aportar una sola alternativa. Éticamente reprobablemente; electoralmente inmejorable. No recuerdo ni una sola frase brillante del actual presidente del Gobierno. Dicen quienes le conocen que es perezoso. Su principal virtud radica en no ser, ni de lejos, el más duro entre los duros de su partido. Duros los hay en todas las formaciones. El PSOE los ha tenido durante largos años, por ejemplo, a los que calificaba de “barones” o el sector más obsesionado con la legítima defensa identitaria del PSC. En los últimos días se le ha dado pábulo a ese mismo sector, pero en este caso en IU. Ya saben, esos progresistas de salón que levantan el puño izquierdo y les encanta la dictadura cubana para, acto seguido, dar lecciones de democracia. El principal problema de este país es la sentencia continua y considerar, por norma general, que el de al lado es una pobre criatura a la que hay que explicarle todo cuando uno mismo puede opinar de cualquier tema sin tener la más mínima formación. La principal virtud de Rajoy ha sido, curiosamente, ser más o menos moderado. No se hubiesen producido los mismos resultados del 20 de noviembre con candidatos como, pongamos, Jaime Mayor Oreja, María San Gil, José María Aznar, Ángel Acebes o Miguel Ángel Rodríguez.

Hay quien valora con excesiva prepotencia lo que piensan o intuyen los otros. Yo, disculpen que les decepcione, no tengo esa capacidad. No sé si Rajoy ha sido moderado (comparado con otros, entiéndase) por propia convicción, por su carácter, por su educación, por estar así asesorado, por intereses o por pereza. Solo él lo sabe. Ni siquiera su entorno, aunque éste tenga muchísima más información que el común de los mortales y tenga, por ende, mayor autoridad moral. Se dijo también que en los últimos tiempos de Zapatero, y me resulta muy verosímil, Rajoy digamos que ya sentía cierto vértigo al ver que cada vez se le acercaba más el momento de gobernar y tomar decisiones. El trabajo de oposición, lo haga el PP, PSOE, IU o ERC, es mucho más sencillo que gestionar el día a día de un país.

Rajoy lleva cien días reales en el poder y muchos más en cuanto al desgaste. En su segunda legislatura, Zapatero apenas pudo gobernar por la crisis. Algo similar le está ocurriendo a Rajoy. La situación económica lo monopoliza todo y ninguno de los dos parece capaz de solucionar la papeleta. Salvo un deseado cambio de viento, no tiene pinta que Rajoy pueda terminar la legislatura con facilidad. A mitad de cuatrienio quizás comiencen las voces críticas dentro de su mismo partido. Unos por honestidad, otros muchos por interés. ¿Por qué? Por el mismo motivo que algunos se apartaron de Zapatero cuando ya era demasiado tarde: para no quedar retratados como cooperadores necesarios en un desastre. El argumento de “estamos así porque así nos lo dejó Zapatero” está muy fundamentado, pero eso no es óbice para contemplar que nos habían contado que con ellos todo iba a cambiar. Y los pájaros cantan y las nubes se levantan. Nada de eso se está produciendo. Recibieron ya el primer castigo hace escasos 13 días en Asturias y Andalucía. A buen seguro, fue una noticia inesperada en Génova. Su victoria el 20 de noviembre, al igual que su triunfo en Andalucía y derrota en Asturias, no fue fruto de una mayoría ideológica en uno u otro sentido, que también en parte, sino por la tormenta económica que se está llevando por delante gobiernos de todo color.

Zapatero erró. No sé si mintió porque no soy quien para valorar si él conocía la situación que se iba a dar en el futuro (que no creo) y la ocultó. Sí sé que él y su ejecutivo cambiaron de discurso continuamente, no mostraron ningún tipo de unidad, se introdujeron en debates semánticos más propios de filólogos y se escoraron hacia posturas más bien poco progresistas. Y, muy especialmente, porque objetivamente su gestión de la crisis ha sido nefasta. ¿Por convicción o por la obligación de los dichosos mercados y tu falta de respuesta ante ellos por tu cadena de errores más que demostrada? Hay una lista sin fin de políticos que han defendido medidas con las que no concordaban. Intuyo que más bien por lo segundo, aunque hay socialistas de postal encantados con las nuevas medidas porque, como en todos los sitios, siempre hay quien se une a un sector cuando el viento es favorable.

Ah, y para mí, la principal virtud de Rajoy sigue siendo que le gusta el ciclismo. La de Zapatero que no he conocido a otro político que me transmitiese, en su lado humano, más bonhomía.

3 pensamientos en “Espera pasiva

  1. No creo que esas imágenes de “vendaval de apoyo social” o de “aluvión de papeletas” reflejen el resultado electoral del 20 N de 2011. Si hubo “protesta masiva” contra el PSOE sería la de sus votantes que dejaron de acudir a las urnas. No precisamente la de quienes decidieron votar al PP que fueron en números redondos 10.830.000, sólo cuatrocientos y pico mil más que en 2008 (10.278.000) . El PP ya tenía más de 10.000.000 de votantes en el año 2000 (y perdió 600.000 y con ellos el gobierno en 2004) aunque siempre ha estado lejos de los 11.000.0000 que ha llegado a tener el PSOE.

    Dice Millán que “el argumento de “estamos así porque así nos lo dejó Zapatero” está muy fundamentado” y más adelante:

    “Zapatero erró. No sé si mintió porque no soy quien para valorar si él conocía la situación que se iba a dar en el futuro (que no creo) y la ocultó. Sí sé que él y su ejecutivo cambiaron de discurso continuamente, no mostraron ningún tipo de unidad, se introdujeron en debates semánticos más propios de filólogos y se escoraron hacia posturas más bien poco progresistas. Y, muy especialmente, porque objetivamente su gestión de la crisis ha sido nefasta.”

    Sería deseable un poco más de precisión. No veo fundamento alguno en eso, tan trillado, de cargar la responsabilidad en la herencia recibida. En todo caso, es seguro que si Zapatero tuvo que improvisar ante la crisis (como todos los que gobernaban los países afectados por ella cuando surgió,) ese no ha sido el caso de Rajoy que llega al gobierno con la situación ya bien establecida. Y pese a ello, ocultó conscientemente al electorado sus planes que desde luego no ha sido improvisaciones.

    Si tan claro tiene Millán de Zapatero que “objetivamente su gestión de la crisis ha sido nefasta” y eso de los supuestos “cambios continuos de discurso”, nos sería de utilidad que explicara que política económica es, concretamente, la que critica del gobierno anterior. Y, ya de paso, ¿por qué es “deseado un cambio de viento” que él asocia a la llegada de Rajoy y su PP al gobierno? ¿Por hacer una política “objetivamente eficaz” tal vez?

  2. Gracias por el comentario, Barañain.

    Los resultados electorales del 20 de noviembre están ahí. Si eso no es apoyo social hacia el PP, apága y vámonos. No estoy cargando la responsabilidad exclusivamente en Zapatero. He dicho siempre que la crisis es global y, por lo tanto, han tenido que lidiar con mayor o menor acierto todos los gobiernos. También he dicho que se ha llevado por delante a gobiernos progresistas y conservadores. Si Rajoy hubiese tenido que gestionar la etapa 2008-2011 no sé si lo hubiese hubiese hecho mejor. No puedo valorarlo y es absurdo ponerse a pensar en eso. Es evidente que Rajoy ha llegado al poder políticamente ayer por la tarde. Es indiscutible que la situación actual en España es más por responsabilidad de Zapatero que de Rajoy por motivos obvios. ¿Que Rajoy ha cambiado su discurso y ha aplicado medidas que en su día negaba? Por supuesto. Pero precisamente en este artículo no estaba hablando de esto.

    Un saludo, Barañain, y feliz domingo.

  3. En primer lugar, ¿por qué se dice que la crisis es global? No es cierto!! La crisis la padecen aquellos países que se han endeudado en exceso y no tienen política monetaria propia.
    Rajoy vendió buenos propósitos y ha dado marcha atrás por las presiones de la troika europea y los mercados. El PSOE, en estos 100 días, no ha dado ni una sola alternativa ni idea brillante para salir de la crisis. Está haciendo la misma oposición que el PP hace unos meses. El PSOE recortó y subió impuestos, lo mismo que está haciendo el PP. Ambos partidos hacen lo que exige el guión de la Troika. Y prueba de ello es que todos los gobiernos extranjeros (sean del color que sean) aprobaron con ZP y ahora con Rajoy los recortes. El resto es puro espectáculo para mantener esa ficción de que ambos partidos son distintos. Han demostrado sobradamente de que son el mismo perro pero con distinto collar.
    Saludos.

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