España se rompe… por el PP

Aitor Riveiro 

Desde aquel 14 de marzo de 2004 en el que Zapatero ganó por sorpresa las elecciones generales la derecha política y mediática viene avisándonos: España se rompe. El ‘qué’ y el ‘quién’ lo han tenido siempre claro; el cómo y el cuándo, algo menos.

Con los años, en la tradición orwelliana a la que nos tiene acostumbrada en este país la derecha, España dejó de romperse y pasó a deshilacharse; un poco por todas partes. Y entonces Zapatero volvió a ganar las elecciones. Y entonces caímos en la cuenta: España se está rompiendo… por el Partido Popular.

La historia del PP es muy curiosa. Comenzó como alianza de partidos de derecha y extrema derecha liderados por un ex ministro franquista y ex embajador en Londres: un pragmático Manuel Fraga, más preocupado de impedir que la izquierda gobernase que de armar un partido político idelogizado (liberal, democristiano, socialdemócrata, etc.). La integración de lo que quedaba de la UCD trajo de la mano algún partido minoritario más en aquél famoso congreso de 1989 del “no hay tutelas, ni hay tu tías” que encumbró a Aznar.

Y es que tiene razón Esperanza Aguirre cuando dice que en el PP no hay debate ideológico. ¿Cómo va a haberlo en un partido con 700.000 afiliados y más de 10 millones de votos? Sería un absurdo pensar que todos los votantes del partido de Rajoy son liberales, o democristianos, o socialdemócratas… Como dice el político gallego, en el PP hay de todo, aunque impere una derecha conservadora católica.

Pues bien, el Partido Popular ha decidido, 30 años después de su creación y una década de su refundación, afrontar el debate ideológico que tanto Fraga como Aznar despreciaron. El momento elegido no podía ser peor para los intereses de la derecha española.

La pelea entre el ala supuestamente liberal representada por Esperanza Aguirre y el ala democristiana, representada por Rajoy, deja vía libre al PSOE para hacer y deshacer a su antojo: la oposición más votada de la historia democrática española pasa completamente de hacer oposición al gobierno que más votantes han respaldado. Todo un brindis a la participación ciudadana.

Zapatero, que fue investido presidente en segunda votación como el que va a comprar leche, ha nombrado su Consejo de Ministros con una paz política que no se recuerda; se ha cargado a algunos pesos pesados de su gabinete sin que nadie haya intentado hacer mella con ello; casi peor ha sido que nadie haya criticado a los que no ha mandado a su casa. Incluso ha conseguido imponer a un presidente del Congreso inconcebible hace unos meses: José Bono, también en segunda vuelta.

¿Y el PP? ¿Preparando las elecciones al Parlamento Europeo? ¿Las legislativas gallegas? ¿Quizá las vascas o las catalana, por donde se les escapó el triunfo el pasado 9 de marzo? No. Claro que no.

Los populares andan a la gresca entre ellos. Más bien, Esperanza Aguirre está a la gresca con los demás. Resulta bastante gracioso que la presidenta de la Comunidad de Madrid se autodenomine liberal: el Gobierno regional se ha convertido en un armatoste que ocupa a más de 160.000 personas de las cuales un 22% no acude nunca a trabajar; las consejerías se han llenado de altos cargos durante los últimos ocho años; se mantiene una televisión pública al servicio del poder político; se ha preparado toda una traca de celebraciones para conmemorar el segundo centenario del levantamiento popular del pueblo de Madrid, al grito de “vivan las cadenas”, contra los ilustrados franceses. Todo muy liberal.

En realidad, no existe batalla ideológica alguna en el PP, ni mucho menos. Lo que está sufriendo el partido más grande de España es una guerra intestina por el poder que va a beneficiar a muchos. Sobre todo, a dos personas en concreto.

Por un lado, a Rosa Díez y su Unidad, Progreso y Democracia. Entre los votantes del PP comienza a sentirse un hartazgo muy considerable; aunque muchos nunca votarán al PSOE, algunos sí miran hacia el partido de Díez como posible depositario de su confianza. La opción transversal y desideologizada de la ex socialista atrae mucho a esa masa de votantes que acude a las urnas para votar contra el PSOE. Así, la ideologización del PP regala votos a los desideologizados de UPyD.

El segundo gran beneficiado, si el PP no se llama al orden a sí mismo de aquí al congreso de junio, será Rodrigo Rato. Muy valorado entre las clases medias y bajas del país, sin problemas en Cataluña (no en vano es consejero de La Caixa), joven y con cierto aire de independencia del aparato (en su día se filtró que fue el único que se opuso a la participación española en la guerra de Irak, sea o no verdad).

La fecha clave, una vez más y si los acontecimientos no se precipitan, será finales de 2009, cuando el Gobierno prepare su primera crisis con la mirada puesta en la presidencia de turno de la UE. Si para entonces los resultados electorales no han acompañado al PP, sus afiliados y medios de comunicación clamarán por el salvador y le exigirán que tome las riendas del partido, sin congreso ni zarandajas, en vista de que la presidenta de la Comunidad de Madrid se ha autoexcluído al jugarse un farol cuando, por mucho que diga que sabe jugar al póquer, no llevaba ni una pareja de cuatros.

54 pensamientos en “España se rompe… por el PP

  1. En Catalunya el PP bajará más si Ciutadans se mantiene o sube, cosa que dudo porque se ha evaporado la corriente de aire fresco que estos peperos disfrazados tuvieron en las últimas catalanas. La falta de cohesión interna con tres candidatos por ahora para su congreso nacional del 5 y 6 de julio también les puede pasar factura. Tengo mucho más claro la bajada del PP en Euskadi (el PSE representa el sentir mayoritario de la sociedad vasca) y en Galicia (la izquierda es un ejemplo de cohesión en la Xunta) van a subir tanto PSdeG como BNG. Se lo merecen.

    Por cierto, aquí os cuelgo un artículo de Miguel Buen donde cita a Calleja. Para bien, por supuesto. De hecho, el título va por Calleja.

    http://www.diariovasco.com/20080423/opinion/articulos-opinion/peldanos-20080423.html

    Un saludo y buenas noches (boas noites).

  2. Montse Nebrera lleva el estigma de Piqué grabado en su agraciado rostro, de modo que me temo que de los tres candidatos que se presentan en el PP-C va a ser la que más palos va a recibir en las espaldas. De todas formas, para la extrema derecha mediática el líder peperí en Catalunya fue, es y será Vidal Cuadras (Alejo para no ofendelle). Hoy se le ha podido escuchar con su fiel amigo Fedeguico en CoPPe. En LD atizan a Sirera y a Nebreda con fruición, y son más displicentes con Fernández Díaz (de los Fdez. Díaz de toda la vida).

    Pratxanda, si el elegido no es del agrado de Don Alejo, ¿crees que C´s volverán a gozar de los favores (mediáticos, entiéndaseme) de Fede y Pedro oJt?.

  3. De los Fernández de toda la vida, así dice Federico en su blog. Cierto.

  4. ¡¡Dios me ampare, Millán¡¡. Mi subconsciente está asumiendo el lenguaje losantiano. Miedo me da.

Deja un comentario