Espacio público: ¿a mí quién me salva?

Espacio público: ¿a mí quién me salva?

Debe ser difícil discriminar entre símbolo religioso y símbolo cultural, a mi por lo menos me lo parece. Como también que símbolos y rituales serían neutros en el espacio público. Lo que sí está claro y lo he criticado aquí mismo, es la invasión perenne de la iglesia católica en el espacio público: sin ir más lejos en el trato ventajoso en los medios públicos, sin contar con el oneroso trato fiscal recibido o su presencia en la educación e incluso en la sanidad.

Un trato injusto comparado con otra religiones presentes en nuestro país, sin contar con las personas no religiosas, agnósticas o directamente ateas que se ve que estamos faltos de opinión y valores. ¿Por qué deben estar protegidos por ley los sentimientos y creencias religiosas y en cambios no otros sentimientos o creencias? ¿Si un día voy a la esquina de un colegio religioso (concertado) les puedo chivar a los niños y niñas allí presentes que dios no existe y que la mayoría de sus padres no creen en dios ni en la iglesia católica? Sería lo justo ya que luego los jefes propietarios se meten en las cosas de mis opiniones de mi hijo, ese tierno infante.

Vuelvo a insistir con la asignatura en primero de primaria de “valores cívicos y sociales”. Para que los padres católicos puedan tener garantizado el derecho que les asiste a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, el resto de padres no debemos tener ese derecho, pues se acaba implementado una asignatura llamada religión por no decir catequesis católica. Para dar cabida a esta asignatura para los niños católicos el resto de niños tiene una asignatura alternativa a la religión, ahora llamada “valores cívicos y sociales” que está ahí solo para que los otros puedan tener su catequesis. Por cierto a mi nadie me ha preguntado por los valores y convicciones mías que quiero transmitir a mi hijo en las horas lectivas, si eso tiene sentido. Quizás a mi mujer sí y yo no me he enterado, estas cosas pasan en las mejores familias. Todo esto en uno de los mayores espacios públicos de una sociedad como la nuestra: la escuela pública.

Volviendo a la experiencias con mi hijo. Al vivir en Sants y fruto de las políticas sanitarias tanto de CiU como del PSC de externalización y conciertos sanitarios, si mi hijo tiene una urgencia tiene que ir a Sant Joan de Déu. Estaremos de acuerdo a que el nombre es religioso y que tiene vinculación con una organización católica, todo esto yendo por la sanidad pública. El logotipo tiene una cruz. ¿Se imaginan que pasaría si los niños tuviesen que ir a un centro de nombre musulmán con la media luna? No les digo ya si pudiésemos hacer un hospital infantil con hoces y martillos. De hecho este mismo centro gestiona el ambulatorio público donde tengo que llevar a mi hijo. Sinceramente hasta ahora no he llevado la cosa hasta más allá de que estoy en contra de las privatizaciones y conciertos y que siempre está por ahí la iglesia católica, pero ¿podría llevar a algún tribunal que el centro pediátrico público de mi hijo tenga un cruz cristiana? ¿Cómo se pondrían ABC y otros críticos del uso del velo?

Igual habrá que desmelenarse un poco para acabar con la tomadura de pelo, pero no ahí estamos, parece que el velo y lo musulmán se nos comen en nuestras sociedade europeas. La nuestra se declara aconfesional y pasan estas cosas que comento, pero en alguna otra a día de hoy la jefatura del estado se solapa con la jefatura religiosa de su iglesia cristiana, y no falta la visita del párroco local a la dirección política en el nivel que toque. Pero todo esto no es tradición y pasa por encima no ya del democratismo sino del mínimo liberalismo.

Epílogo: De todas formas no hace tanto tiempo que mujeres iban con velo (religioso) a su lugar de trabajo y no pasaba nada en hospitales y prisiones por ejemplo.

3 pensamientos en “Espacio público: ¿a mí quién me salva?

  1. La admirable sabiduría política de los ingleses defiende que su sistema educativo atienda a la “formación espiritual ” de los alumnos .
    En ella incluye la estética, la ética, la búsqueda del sentido de la vida, la religión. Parte de la constatación de un hecho: hay intereses, expectativas y problemas humanos que no encuentran respuesta en la ciencia positiva. De ello se encarga la espiritualidad.
    Nuestra Constitución – como todas- es hija de su tiempo y abunda en principios desiderativos suficientes para lograr la indispensable eficacia simbólica de los grandes pactos de estado que contenten a la mayoría en un momento dado. En España el resultado fue una maravilla , cercana a la obra de arte insolente que arroja a la fosa del tiempo la imagen de un país bronco y fratricida.
    Y sí , hubo que pagar un precio ; un precio menudo en relación con los resultados.
    La vaguedad del artículo 27.5 que ordena a los poderes públicos que garanticen “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” se contrapone de manera un tanto dramática al 21.1 cuando dice que “la educación debe respetar los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades fundamentales”.
    Esa tensión debería resolverse en buena lógica democrática en favor de la universalidad del 21.1 , objeto de protección especial de la escuela, frente a las particularidades de las morales confesionales.
    Si , como esperamos , algún día propicio se abre el famoso melón de la reforma constitucional, alejados a prudente distancia quienes hoy la hacen imposible , este punto se tratará sin mayor problema de falta de concordia , en parte, seguramente , por incomparecencia de uno o de varios de los presuntos adversarios , o mejor aún, por una fina lluvia de indiferencia , el auténtico apaciguador de los males de nuestra querida España.

  2. Que bien trae a colación estos temas el Senyor G.

    En España la religión católica y la iglesia forman parte del medio ambiente cultural. Menos que en Francia y no tanto como en Italia, ahi esta. También es que hay gente religiosa y también es que la Iglesia, cuando le parece oportuno a sus dirigentes, se convierte en un agente político, y hace sus manifestaciones y sus cositas.
    La unica solución al uso del espacio publico, cuando es de esto de lo que se habla, es un especial uso de la tolerancia y un especial uso de la empatia para no pisarnos unos a los otros los dedos de los pies más de lo necesario. Por ejemplo para entender que hay procesiones en semana santa, que en epoca de comuniiones o de bodas, en el entorno de las iglesias se genera “pollo” circulatorio, y que no es tan terrible que en la TVE pública pongan misa los domingos, siempre que otras confesiones tengan también su espacio.

    Harina de otro costal es porqué se debe enseñar religión catolica en los colegios, con todo el aparataje de profesores de religión incluidos. La respuesta a mi juicio es porque politicamente hablando es un banderin de enganche ideologico como una catedral -valga la frase- para la derecha. Cada vez que se plantea el quitarla o hasta disminuirla, pues no, y hasta si alguna vez se le ha quitado peso, es volver al gobienro y volverla a poner. En resumen en este sentido, es porque para “ellos” es un rasgo de identidad política muy potente, barato en terminos presupuestarios etc por muy marciano que a mí me pueda parecer. No creo que sea lesivo para la tolerancia el hecho de quitarla de los curriculos, pero desde luego con la correlación de fuerzas en España en las últimas 4 décadas, resulta imposible desde lo practico. Es que, como mencionaba, se ha quitado y se ha puesto.

    Y harina de un tercer costal es el asunto de la financiación con el IRPF y el presupuesto público. Ahí el asunto es bien diferente. No ha habido coraje político o la voluntad necesaria por parte del PSOE para afrontarlo. El asunto de la financiacion via presupuestos no pertenece al ambito de la identidad atacada, o algo donde la unica herramienta posible a utilizar sea la comprensión con el distinto. No, se trata de una ley tributaria (concordatos etc aparte y todo lo que se quiera decir) que se pueden enmendar sin que nadie quede herido. Personalmente veo mas dificil que fuera un cambio, una vez impulsado, que un gobierno popular fuera a retroceder (Veanse divorcio, despenalización del aborto o reconocimiento del matrimonio homosexual).

    En resumen, en lo que lo que no hay reglamento o ley administrativa previa, toleremos y no abusemos de la tlerancia ajena, y en lo que tiene desarrollo reglamentario, pues que el juego de las mayorias decida.

    Para finalizar -salvando que juristas muy sesudos se han pronunciado sobre el asunto- a mi me parece que el asunto del velo islámico en el trabajo pertenece más al ambito de lo humano y lo identitario que al otro. La multiculturalización de las sociedades tiene estas zonas de conflicto y aunque a mi me resulte hasta ofensivo el tratamiento a las mujeres en parte de los paises islámicos u otras muchas cosas que no comparta, habrá que ver como se desarrolla la convivencia. Tambien me escandaliza el Opus Dei, por poner un ejemplo. En otro orden de cosas, como deciar el Senyor G, en enseñanza y sanidad las monjas católicas van con su toquilla y….bueno..pues van con su toquilla ¿no?.

  3. Muchas gracias a los 2 por sus comentarios. Pues sí es fundamental la tolerancia, pero entre todos. Muchas veces de hecho la preponderancia de la iglesia católica hay que entenderla remitiendose al 18 de julio directamente y no haría falta olvidar como recuerda Laertes como hizo de movilizadora en la calle con ciertas leyes de Zapatero para dar más derechos a todos.

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