Escuálida victoria

Millán Gómez 

Las elecciones del pasado domingo consolidan el liderazgo de Rajoy al frente del PP. Le permiten mantenerse al frente del principal partido de la oposición hasta las generales de 2012. Asimismo, la victoria conservadora refuerza en paralelo al sector más disidente de la línea oficial (encarnado en la figura de Mayor Oreja) y que quedó relativamente apartado del Congreso de Valencia de junio pasado. Es un triunfo del PP, por supuesto, pero simbólicamente insuficiente porque no consigue abrir con el PSOE una brecha suficientemente importante como para presentarse ante la opinión pública como el favorito para las próximas generales. Difícilmente se va a encontrar el PP en una situación mejor con la que está cayendo económicamente. Por este motivo, las expectativas eran máximas y no se han cumplido las mejores previsiones. No hay derrotas dulces ni victorias agrias pero sí hay grados en la victoria y en la derrota. Todo depende del contexto.

 

 

El PSOE, por su parte, aguanta el tirón de una forma más que digna. Mantiene el tipo en muchas zonas pero sale perjudicado en la Comunidad Valenciana y Madrid, donde al PP no le perjudicaron los casos de corrupción sino que eso movilizó a sus fieles hasta conseguir arrasar, especialmente en Valencia, donde los socialistas valencianos tienen ante sí una ardua tarea. En las dos comunidades más pobladas de España y a su vez graneros de votos para el PSOE, Catalunya y Andalucía, se ha producido un descenso del PSOE que preocupa en Ferraz por la influencia que tienen en las victorias socialistas en las generales. Si el PSOE no consigue una ventaja importante con el PP en Andalucía y Catalunya, ganar unas generales se convierte en poco menos que una quimera. Eso sí, los socialistas reducen en Euskadi su desventaja en Euskadi con el PNV hasta situarse a un escaso 0,95 % de voto de los jetzales y también suben en Navarra.

 

Navarra merece capítulo aparte porque es la primera vez que el PP se presenta allí desde la división entre UPN y PP, pero hasta que ambos se enfrenten en unas elecciones no podremos saber hasta qué punto la victoria del PP en Navarra se debe a votos prestados o a un apoyo social consolidado. El PP navarro tiene ahora mismo 500 militantes. UPN y el PP mantienen actualmente unas relaciones tumultuosas y ahora mismo los regionalistas parecen más cercanos políticamente con el PSN que con sus anteriores socios de partido. Por último, los nacionalistas vascos más moderados deberán reflexionar por qué Iniciativa Internacionalista (II), presuntamente vinculada con Batasuna, recibe muchos más votos que PNV, Aralar y EA. El nacionalismo vasco está cada vez más dividido, y más con la escisión que se ha producido hace unos días en Eusko Alkartasuna (EA), cuyos dirigentes guipuzcoanos han formado un nuevo partido denominado “Alkarbide”. La izquierda nacionalista vasca ha sumado un cuarto actor con “Alkarbide” que se suma a Aralar, a la propia EA y a la ilegalizada Batasuna.

 

En Catalunya, además del descenso del PSOE, es preocupante la alta abstención, aproximadamente siete puntos por debajo de la media española. CiU aumentó sus apoyos y se coloca en primera línea para aspirar a la Generalitat en 2010 ante un PSC que no conoce la autocrítica y echa toda la culpa de su descenso en votos al PSOE a causa de los dimes y diretes de la financiación. Este tema pudo influir pero a buen seguro hay más razones. Mala imagen dan los socialistas catalanes que responden con una rabieta infantil y le pasan la patata caliente al PSOE. Para solucionar un problema hay antes que buscar el motivo y echando las culpas al otro no se resuelve. Eso seguro. La abstención en Catalunya se debe, entre otras razones, a la concatenación de citas electorales en Catalunya con unas elecciones autonómicas anticipadas hace apenas tres años y un referéndum para ratificar el Estatut. Quizás muchas convocatorias para mucho hastío político.

 

La próxima cita electoral en España será dentro de dos años. Todos deseamos que por aquel entonces la crisis económica sea una página pasada, una situación triste pero que forme parte de las hemerotecas. Los partidos tienen dos años para gobernar desde los poderes públicos y desde la oposición. Tienen ante sí la posibilidad de volver a ganarse el favor de los electores, especialmente en Catalunya donde deberán realizar un esfuerzo mayor por entusiasmar a una opinión pública vigilante pero no dormida. De esta última cita sacamos dos conclusiones claras: Rajoy no va a tener problemas para presentarse a las próximas generales y un PSOE que mantiene el tipo pero que debe analizar por qué el PP le ha adelantado. Ahora que el PP ganó sus primeras elecciones desde 2000 a nivel estatal, me gustaría pedirles una cosa: no hagan ustedes una sola crítica si no viene acompañada por una propuesta de solución. Si hacen eso, contagiarán al resto de fuerzas y gozaremos de una salud democrática mejor. Propónganselo.