Escenarios

Lobisón 

Hace unas semanas Pedro Sánchez apuntó su escenario ideal: que el PSOE ganara las elecciones de 2015, sin mayoría absoluta —tampoco hay que exagerar— y estuviera en condiciones de formar gobierno, con pactos puntuales con el PP o la izquierda, según lo que estuviera en juego. Casi todo el mundo pensó que se trataba de un voluntarioso ejercicio de optimismo, pero difícilmente realizable.

Quisiera apuntar los problemas que surgirían si se produjera este escenario optimista. El primero es que el PP no tiene una cultura de oposición democrática, menos aún de socio minoritario en un gobierno de coalición. Quedó claro con su oposición al giro a la austeridad de Zapatero en mayo de 2010, aunque podían haberlo interpretado como un punto de encuentro —desde su punto vista— de cara a los intereses nacionales. Parece que sólo calculan en términos de sus intereses electorales a corto plazo, y los daños colectivos les importan una higa. ¿Se acuerdan de su oposición al diálogo con ETA o al Estatut?

Por el otro lado las cosas tampoco pintan favorables. Podemos no querrá pactar nada con el PSOE, porque eso implicaría aceptar componendas con la casta. Ése es el problema de un rechazo radical de todos los partidos preexistentes, como cómplices y variantes de un mismo mal. Claro que esto podría reducir su credibilidad, excepto si las cosas se agravan todavía más y resulta rentable haber estado al margen con las manos en los bolsillos. Y del resto de la izquierda, UPyD y demás, pues vaya usted a saber cuántos son.

De todas formas este escenario optimista tan lúgubre deja fuera lo que puede pasar en los próximos meses. Por ejemplo, si hay en Grecia elecciones anticipadas y Syriza llega al gobierno, lo que haga y lo que suceda después puede influir en España y en particular en Podemos. Igualmente, si las cosas no se enderezan en la economía global —la tormenta monetaria y la deflación, lo que nos faltaba—, y Rajoy tiene que echar marcha atrás de su actual optimismo, vaya usted a saber qué hará.

En cualquier caso sería bueno que al PSOE se le pudiera identificar con propuestas claras, alternativas a la política del PP y con menos contraindicaciones que las ocurrencias de Podemos. Si no podemos prever la magnitud del diluvio mejor tener la barca a punto, ¿no? Lo que parece seguro es que gracias al espantajo del populismo bolivariano el PP puede recuperar a los votantes infieles a menos que tengamos un nuevo retroceso económico. Y Rajoy no es el único que no desea que tal cosa suceda.