¿Es irrelevante lo personal?

Ignacio Urquizu

A principios de la semana pasada, el candidato socialista a la alcaldía de Madrid apenas conseguía un hueco en las noticias. Pero tras el debate electoral de TVE, todo el mundo sabe quién es Miguel Sebastián. Los principales periódicos le han dedicado primeras páginas y editoriales. Las tertulias han echado humo. El candidato socialista pasó de ser irrelevante para los medios de comunicación, a situarse en el ojo del huracán. ¿Qué había pasado? ¿Cómo se pasa en tan poco tiempo de las noticias regionales a estar en boca de todos? La pregunta que le catapultó a la ‘fama’ fue la siguiente: “Señor Ruiz-Gallardón, yo le pido que responda a la siguiente pregunta: ¿en algún momento ha mantenido alguna relación con alguna de las personas imputadas en la operación Malaya acerca de actuaciones urbanísticas en la ciudad de Madrid?��?. La respuesta del alcalde no fue negar cualquier relación, sino que se escudó en ‘asuntos personales’. Es decir, para Alberto Ruiz-Gallardón los testaferros de Roca son un ‘asunto personal’. Pretendía esconder bajo este concepto cualquier responsabilidad. Así lo han visto también periodistas y analistas políticos. Al ser un ‘asunto personal’, parece ser que los políticos no tienen que dar explicaciones. Pero, si es así, ¿por qué escriben biografías? ¿Por qué tratan de presentarse como gente normal y, al mismo tiempo, hechos a sí mismos? ¿Qué aportan entonces los reportajes-entrevistas ‘personales’ de los políticos? Uno de los principales problemas de las democracias es la información asimétrica. Es decir, los políticos tienen más información que el resto de ciudadanos. Así, saben mucho más sobre sus verdaderas cualidades e intenciones. Por ello, tienen la tentación de presentarse como más guapos de lo que son –Berlusconi-, más cultos de lo que son –Alfonso Guerra- o más cercanos al pueblo de lo que realmente están –José Bono-. Ante tanta incertidumbre, sus ‘asuntos personales’ son una excelente señal de información. Además, los políticos no renuncian a estas señales. Por ello, presentan su biografía antes de unas elecciones o nos abren las puertas de su casa.  Pero veamos los ‘asuntos personales’ desde otro punto de vista. ¿Qué pensaríamos de un candidato que maltrata a su mujer? ¿Miraríamos con los mismos ojos a un político que se niega a besar niños? ¿Y qué sucedería si supiésemos que algún candidato frecuenta bares de alterne? Seguramente, no les miraríamos con los mismos ojos. ¿Por qué?Todos estos comportamientos son señales que nos sirven para ver algo de luz ante tanta oscuridad. Sus ‘asuntos personales’ nos dan pistas. Por ello, llama la atención que analistas y periodistas hayan cargado sus tintas contra Miguel Sebastián y nadie haya intentado ir más allá. ¿Es normal que un alcalde tenga una ‘relación personal’ con una testaferro de la mayor trama de corrupción urbanística de los últimos años? ¿Se imaginan que pasaría si el alcalde fuese socialista?En definitiva, la vida de los políticos también importa. Sus ‘asuntos personales’ no son irrelevantes para el electorado. Lo más llamativo en toda esta historia es la unanimidad de la prensa. Hay candidatos que unen más que el pegamento de Leroy Merlin.