Erdogan

Lobisón

Conviene advertir ante todo que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, me ha merecido bastante respeto durante la mayor parte de sus períodos de gobierno, desde hace ya diez años, y que, como muchos observadores, entiendo que su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) puede verse más como una versión musulmana de la democracia cristiana que como un partido islamista en la acepción fundamentalista del término. En particular, no puedo comprender que se considerara una ofensa para el laicismo acabar con la absurda prohibición de que las mujeres asistieran a la universidad o trabajaran en la administración llevando el hiyab.

Pero ahora, sin embargo, Erdogan parece haber perdido el norte, o, si se quiere, la capacidad para entender los sentimientos de sus propios ciudadanos. No simplemente los sentimientos de los no musulmanes, que ya sería un problema grave —al que parecen apuntar las medidas para restringir el consumo de alcohol—, sino la sensibilidad de cualquier ciudadano que quiere vivir en una sociedad moderna y libre, en la que las protestas pacíficas no pueden ser respondidas con una violencia injustificada y excesiva: gases lacrimógenos y brutalidad policial (4.000 heridos).

Como es sabido, el problema inicial fueron las protestas contra la destrucción de una zona verde en la plaza de Taksin para construir un centro comercial (y una mezquita). Pero la represión de esas protestas ha dado origen a una movilización, impulsada por la indignación, que ha causado un daño muy grave a la credibilidad del gobierno de Erdogan. La indignación ha crecido por la escasa información ofrecida por los medios sobre las protestas, que plantea un nuevo problema: el gobierno y empresarios afines al AKP parecen controlar los medios de comunicación más allá de lo que resulta admisible en una sociedad democrática.

Mientras el viceprimer ministro, Bülent Arinc, y el presidente Abdulá Gül trataban de apagar el fuego con declaraciones y actitudes conciliatorias, Erdogan ha seguido utilizando un lenguaje duro y descalificador que parece demostrar que no ha entendido nada de lo que está sucediendo en Estambul, mientras él viajaba por el Magreb dentro de su estrategia de proyección nacional de Turquía como potencia emergente.

Erdogan ha sido capaz de enfrentarse a militares golpistas, que en nombre de la herencia de Mustafa Kemal Atatürk y del laicismo han querido seguir manteniendo su papel de control sobre la política turca, ha logrado abrir la puerta a una solución para la guerra con el PKK kurdo, ha devuelto el protagonismo a Turquía en la región y ha gobernado durante unos años de espectacular expansión de la economía turca. Es difícil sabe si estos éxitos han sido la causa de su desconexión de la realidad social, o si la dinámica de confrontación con las fuerzas conservadoras —entre las que me temo que habría que contar al partido socialdemócrata—, en medio de la cual ha ido ampliado su poder, es lo que le hace ahora incapaz de comprender a sus propios ciudadanos y buscar el diálogo.

En todo caso diez años de gobierno son muchos, y quizá Erdogan haya alcanzado ese momento de disfuncionalidad que acecha a los políticos cuyo éxito se prolonga en el tiempo. Ya hay una generación que no ha conocido en su vida (políticamente) consciente a otro gobernante, y los jóvenes son como son.

12 pensamientos en “Erdogan

  1. No es la primera vez que se trae aquí el caso turco y la interpretación del AKP de Erdogan más como “una versión musulmana de la democracia cristiana que como un partido islamista en la acepción fundamentalista del término”. Y una vez más discreparé.
    Lo que la crisis truca actual pone en evidencia es a mi juicio la ingenuidad de esa visión, en base a la cual, en Occidente a Erdogan se le ha permitido muchos desmanes. Lo que muestra la rebelión de la plaza Taksim no es que a ojos de los trucos mas ilustrados “Erdogan haya perdido el norte” -como amablemente le reprocha Lobison- sino el hartazgo ante un autoritarismo y una voluntad de imposición crecientes pero nada novedosos.

    El AKP es un parytido islamista. No creo que haya versiónes fundamentalistras del islamismo. Todos los islamistas son, por definidicón, fundamentalistas. Lo característico de la versión turca es que se tuvo que imponer en una sociedad oficialmente laica tutelada por unas instituciones poderosas, como el ejercito (pero no sólo él) y en pleno proceso de negociación con la Unión Europea y en el marco de la OTAN y las relaciones privilegiadas con EEUU. Para un gobierno que aspiraba a convertirse en poder regional era fundamental mantener esa buena relación con los americanos.
    Erdogan ha cosechado éxitos con una gestión económica prudente. Lo de que haya consolidado la democracia ya es otro cantar. Lo que ha hecho es ir eliminando poco a poco los elelmentos que frenaban su proyecto reislamizador. Incluso está por ver cuanto de real ha habido en esos supuestos intentos golpistas económica.
    En esta última década Turquía ha sido y es el país con mayor número de periodistas presos y represaliados: en cifras absolutas, más que en China o la Rusia de Putin.
    Como cualquiera que haya visitado más de una vez Estambul puede atestiguar (y hablo de una ciudad eminentemente turística) hoy la imagen que ofrece es carca que ayer. Y no sólo en el inquietante distrito de Fatih -ese que la inmensa mayoría de turistas evitan-, sino en toda la ciudad.
    El equívoco de la analogía con la democracia cristiana europea eme ha parecido siempre notable. La DC fue una contribuyente nata de la democracia europea, de¡l proyecto de la Unión y del Estado de Bienestar. En Turquía la demorcaia no llegó ni se consolidó gracaisa al islamismo sino a pesar del islamismo. Que este no haya consguido aún imponer su programa está bien pero no deberíamos confundir la necesidad con la virtud.
    Conb sus apreciaciones

  2. Como algún astuto lector que haya aguantado hasta el final mi anterior post habrá supuesto, lo he escrito sin gafas. Y pasa lo que pasa. Ustedes perdonen.

  3. #Barañain, ha dicho gafas? hable conmigo.
    La verdad es que lo de Turquía es un puzzle político notable. De todas formas somos muy buenos con la democracia cristiana, ¿pero quien no siente un pelín de admiración por Andreotti o Durán i Lleida? Será bonito ver si la Generalitat también de Felip Puig envía un telegrama de repulsa a la actuación en el desalojo-limpieza de la plaza Taksim.
    A parte de eso, a la expectativa, mirando con las gafas de lejos que tiene todo miope.

  4. Barañaín, sólo parece que te has quitado las gafas en el último párrafo. Pero no te preocupes, escribir no es peligroso, deberías ver a mi madre conducir sin gafas, dice que ve……… jajajaja Por cierto la Mía Máma se va a Turquía estos días, no sé si va a manifestarse o a estudiar. Ya lo veremos por la TV. 🙂

  5. Dice Barañain: El AKP es un partido islamista. No creo que haya versiónes fundamentalistras del islamismo. Todos los islamistas son, por definición, fundamentalistas.
    Qué es islamista? Que profesa un credo islámico? Por qué un partido no puede ser islamista y no fundamentalista? Al menos en la misma medida que un partido cristiano? Para mí es absurdo creer en un ser superior y demás y por tanto basar las recetas para mejorar la sociedad en sus teorías, además interpretadas por hombres vestidos de negro con tendencia a la intolerancia, todavía más absurdo. Pero hay muchos cristianos que estiman que los valores morales de su religión animan su ideología y somos muchos los ateos que nos damos cuenta de que esos mismos valores animan también la nuestra, por mucho que pretendamos que todo es racional. Es decir, lo relevante es cuánto pesa el dogma divino frente a la interpretación racional de un valor moral sobre la realidad de las cosas. Y ahí hay fundamentalistas en todas partes y gente con sentido común en todas partes también, por supuesto también entre los musulmanes y entre los que siéndolo tienen militancia política. Negarlo es ignorancia y/o prejuicio. Lo que no obsta para constatar que el islam y en general los musulmanes, van varios siglos por detrás en el proceso de secularización que caracteriza la modernidad. Pero no mucho por detrás que los manifestantes católicos anti gay franceses, por ejemplo.
    Por otro lado, Erdogan, que no es santo de mi devoción, no ha impuesto nada sino que promete cosas que la gente quiere y las adopta, democráticamente, mucho más democráticamente que sus antecesores. Pero últimamente (unos añitos ya) se le ha ido un poco la olla, como teoriza Lobison y la gente está protestando sobre todo contra su chuleria. Quién le iba a decir a ZP que su amigo Erdogan iba a acabar convirtiéndose en un aznarín bizantino…

  6. OFF TOPIC: poco a poco vamos avanzando. Parece ser que el Ayuntamiento de Barcelona ha creado la tarjeta solidaria de alimentación que sustituye al cheque o la transferencia con la que se hacen efectivas las ayudas en metálico para cubrir las necesidades de alimentación de las personas sin recurso, pudiendo usarla en cualquier tienda de alimentación, recogiendo -en parte- la propuesta Patrón Básico. Aunque el sistema no este basado en el valor fiduciario de la vida es un primer paso para que acabe siendo una realidad universal.

    Tarjeta monedero: http://www.ara.cat/societat/Barcelona-Targeta-Solidaria-dAliments-recursos_0_932906911.html

    Patrón Básico: http://capitalvida.blogspot.com.es/

    Saludos

  7. Me sorprende LBNL con esa visión aparentemente tan ingenua del islamismo.
    Como sabe muy bien, el islamismo es una doctrina que demanda la adhesión total de los humanos al islam y rechaza en la medida de lo posible cualquier influencia exterior. Está imbuido de una profunda hostilidad hacia los no musulmanes y, muy especialmente, hacia el mundo occidental. Trata, en definitiva, de convertir el Islam, una religión y una cultura, en una ideología político-religiosa.
    No se trata de un partido político más, con un programa como cualquier otro, cuyos miembros son, simplemente, musulmanes o cuyo ideario está “inspirado” por la religión musulmana y no es comparable por eso -y es un error lamentable insistir en ello-, con los antiguos partidos democrata-cristianos. Como no es comparable en sus postulados y por su pretensión globalizadora la religión musulmana con las otras dos monoteístas (ni con las no monoteístas). Si con alguna ideología podría, lejanamente, compararse sería con las totalitarias. Al igual que estas, es una ideología surgida en el siglo XX con un proyecto utópico para construir un nuevo estado, una nueva sociedad, un nuevo ser humano.
    Por decirlo sumariamente, el islamismo es la politización del islam. Y por eso es, siempre, siempre, siempre, fundamentalismo o integrismo, aunque no siempre se exprese de forma aparentemente fanática.
    ¿Y, por cierto, por qué ese empeño en analizar el islamismo como si fuera expresión de un atraso respecto al occidente judeo-cristiano que el tiempo resolverá? Pero si cuando Occidente, o sea la civilización, empezó a despegar el Oriente islámico estaba muy por delante en desarrollo? Estaban por delante y fueron hacia atrás (por culpa, basicamente, del islam), no es que “nosotros” hayamos corrido más.

  8. Hombre #Barañain el “desarrollo” de occidente tiene que ver mucho con la Armada y los marines, o con el esclavismo., ¿La cruzadas a oriente próximo se hicieron en nombre de la cruz? A veces cepillandonse unos cuantos ortodoxos. ¿La conquista de américa o la más reciente no tenían la cruz por delante? Por ejemplo.

  9. Vuelvo a discrepar, todavía más. Creo que no hay posibilidad de entendimiento porque ambos hemos estudiado el tema al menos un poco y llegado a conclusiones diametralmente opuestas. Estoy convencido, sobre la base de mis análisis de la historia, que las religiones no son un factor primigenio sino una bandera aglutinante. La cuestión que plantea Barañain es por qué los árabes se quedaron atrás, no los musulmanes. La respuesta es plural y defiendo que el islám no tuvo nada que ver. En algunos periodos el islám era una influencia positiva para el desarrollo, en otros menos, pero no es lo verdaderamente importante. Hasta hace un par de semanas lo único importante era la etnia, y todavía lo sigue siendo para demasiada gente, incluido Huntington que sigue pensando que es lo único que cuenta.
    Las religiones, monoteistas y no, tienen cosas buenas y malas, todas, todas por igual, eso sí, diferentes cosas buenas y malas. No me vale eso de que el islam es más totalitario de naturaleza o al menos su vertiente política. No se sustenta en hechos objetivos diferentes a los de otras religiones, igualmente bárbaras cuando aplicadas o predicadas por pueblos sub desarrollados.
    En fin, cuando alguien ha llegado a conclusiones tan negativas sobre algo o alguien es difícil conseguir que las reconsidere. Pero conste mi oposición, no ideológica o por ser un ingenuo. Quizás por saber más, o por tener más sentido común, o por todo a la vez, y desde luego por hacer menos miramientos entre seres humanos porque al final es de lo que se trata, de personas, etiquetadas por nacimiento y voluntad de sus líderes, pero personas al fin y al cabo, la mayoría de las cuales son buena gente y no hacen mal a nadie.
    Hace muchos años que abandoné la ingenuidad y dejé de creer en ogros y diablos…

  10. LBNL,
    Efectivamente, no hay posibilidad de entendimiento. La discrepancia no puede ser mayor y francamente no creo que tenga mucho que ver con eso de “saber más, o tener más sentido común” y menos aún que una de las posturas enfrentadas se base en “hacer menos miramientos entre seres humanos”; tampoco creo que la disputa se pueda resumir en que “al final de lo que se trata es de personas, etiquetadas por nacimiento y voluntad de sus líderes, pero personas al fin y al cabo, la mayoría de las cuales son buena gente y no hacen mal a nadie”. Todo el mundo es bueno; pues vale.

    Y no, las religiones no son todas iguales, afortunadamente, ni pretenden serlo.

    ::::::::::
    Senyor G.

    Yo, por el contrario, creo que considerar que el “desarrollo” de occidente tiene que ver mucho con la Armada y los marines, o con el esclavismo, etc. es confundir causas y efectos.
    Lo que permitió a una atrasada Europa occidental llegar a dominar al resto del mundo, que estaba muchísimo más desarrollado en el siglo XV, cuando nuestra Europa empezó el “estirón”, fue el desarrollo científico, el establecimiento del imperio de la ley, el desarrollo de la medicina, la sociedad de consumo, la ética del trabajo, etc… factores todos ellos bloqueados en las “civilizaciones” orientales. En el caso del mundo musulmán -no sólo árabe, como supone LBNL -, la religión jugó un papel básico en ese bloqueo.
    El dominio militar y el expansionismo fueron consecuencias de esa supremacía, no su causa.

  11. Volviendo al asunto planteado por Lobison, yo creo que considerar que los hechos de Turquía se deben a que Erdogan se ha “aznarizado” es un error. Cuando Erdogan se expresa sobre los que protestan como lo ha hecho, cuando opina lo que opina sobre la transparencia de las redes sociales, cuando legisla como lo hace en materia de costumbres, cuando encarcela a más periodistas que cualquier otro país del mundo, no se está desviando de su planteamiento político inicial sino llevandolo a su máxima expresión a medida que va eliminando resistencias. Ahora ha tensado tanto que la cuerda se ha roto. No es un error de Erdogan y el AKP, ellos son así.

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