Entretenerse con política-ficción

José D. Roselló

No sé si a ustedes les pasa, pero últimamente en las tertulias que se hacen con los amigos a los que gusta hablar de política, el tema de la independencia de Cataluña sale siempre. Lo curioso es que ha pasado de ser un asunto de los serios, donde las opiniones trataban de ponderarse y se evitaba muy mucho decir algo que pudiera remotamente considerarse una barbaridad,  a ser un campo casi para el entretenimiento y el juego del “¿qué pasaría si…?”,  típico de las novelas de política ficción.

Esto podría dar para varias reflexiones, que van desde la necesidad de evadirse de una realidad muy aburrida hasta, tema no menor, que mis contertulios y un servidor seamos unos seres bastante peculiares. Sin embargo, como quiera que gente como Forsyth, Clancy, Ludlum etc.  han hecho de ello una lucrativa profesión, ¿por qué no presentar algunas muestras de digamos, 5 escenarios hipotéticos?

Escenario 1: No eres tú, soy yo

La consulta en Cataluña sale favorable al “si” por abrumadora mayoría. Se instrumenta el preceptivo referéndum a escala nacional y, sorpresa, se produce un resultado en el que el resto de España está muy de acuerdo con que Cataluña se independice. Se favorece el ingreso en todos los organismos internacionales, acuerdo rápido sobre cesión y/o uso conjunto de infraestructuras, pago de la Deuda del Tesoro etc. Cataluña feliz, España conforme y aliviada. Futuro a determinar. Inspirado en el proceso de separación República Checa-República Eslovaca

Escenario 2: El obsesivo ex

Consulta favorable al “sí” por abrumadora mayoría en Cataluña. Estado de ánimo (con consulta o sin ella) palpablemente hostil en el resto de España. Descartándose una intervención de fuerza en el territorio catalán -por los condicionantes que sea-, se opta por un bloqueo a todos los niveles institucionales, una separación forzosa y física. Se establecen fronteras, se expropian propiedades catalanas en territorio español, se interrumpen conexiones por carretera, vía férrea e infraestructuras energéticas. Se impide la libre circulación de personas y mercancías, incluso se interviene a través de la comunidad internacional para un no reconocimiento seguido de la imposición de un bloqueo. Situación final similar a la que se experimenta entre Cuba y Estados Unidos.

Escenario 3: Volcar la mesa

Apoyado en un “sí” en la consulta, el gobierno catalán continúa con la escalada hacia una declaración unilateral de independencia. El Gobierno de España, basándose en la legitimidad que otorgan las leyes vigentes, opta por un golpe de autoridad y en una espectacular operación detiene a la cúpula del gobierno catalán, poniéndolos a disposición judicial. Se suspende la autonomía catalana y se pone en manos de diferentes tipos de interventores y técnicos. En una segunda ronda se ilegalizan los partidos de ideario independentista o nacionalista. Tras unos años de tensión social muy fuerte, las aguas vuelven a su cauce y se convalida la nueva situación.  Inspirado en multitud de escenarios: España tras la guerra civil española, EE.UU. tras su guerra de secesión, situación del Ulster, etc.

Escenario 4: Halcones y palomas

Cualquiera de los escenarios 2 y 3 deriva en una situación de conflicto armado, de intensidad suficiente como para que se produzca una intervención extranjera y se induce una separación forzada de ambas partes. Es de suponer que en las décadas venideras se estableciera una dinámica similar a las de guerra fría o de conflicto permanente tipo árabe israelí, donde cada parte tuviese aliados importantes en el concierto internacional, y se atravesasen épocas de tensión con otras de apaciguamiento.

Escenario 5: Mala salud de hierro.

El resultado de la consulta catalana no es indiscutible, sino que o es directamente negativo u objetivamente interpretable como en contra de la independencia. Sin grandes cambios en los mensajes, sin grandes cambios en las instituciones, patada a seguir y continuidad de “la cuestión catalana” durante otro par de décadas más. A lo Quebec.

Como ven, para todos los gustos.

Recalcar de nuevo, a fin de no herir sensibilidades y que no se tome este escrito por otra cosa distinta de la que es, que lo expuesto es un puro ejercicio de ficción. ¿Se animan?