Entre los nuestros

Albert Sales  

El domingo 17 de septiembre, TV3 emitió un documental sobre los atentados islamistas de agosta en Barcelona. Lo hizo en el prestigioso espacio “30 minuts”, tan solo un mes despues de la tragedia y tratando de ofrecer respuestas a la estupefacción con la que la sociedad catalana constató que chicos perfectamente integrados se convertían en monstruos. No obstante, el título y parte de los mensajes de fondo del documental abandonan el rigor al que el galardonado espacio nos tiene acostumbrados para crear un producto audiovisual que reproduce los tópicos sobre unos “otros” peligrosos y acechantes, por mucho que se empeñe en hacerlo con un tono amigable.

“Entre los nuestros” es un título que refleja una manera de entender el mundo. Están los nuestros, los que tienen un comportamiento predecible en el marco de unas normas sociales compartidas, y los otros, los que siguen sus propias reglas tan alejadas de nuestra racionalidad que pueden cometer cualquier atrocidad. Diferenciar los nuestros y los otros es esencial para sentirnos seguros, así que hay pocas cosas más aterradoras que sentir que “ellos” se confunden entre “nosotros”, se camuflan y no ofrecen ninguna pista para ser identificados.  

El programa muestra un entorno desolado por la transformación repentina de unos chavales en terroristas. Proyecta el dolor de las familias y de la propia comunidad musulmana tratando de generar empatía y comprensión por parte del espectador. Sin embargo, refuerza la idea de que la amenaza, cuando no se camufla, tiene un aspecto muy concreto. En 30 minutos se encadena testimonios que recuerdan que los chicos eran “buenos chicos”, de los trabajadores, de los que se estaban forjando un futuro y, sobretodo, de los que no parecían tener ideas religiosas radicales. Que el imam de Ripoll no llevaba barba ni ningún otro signo religioso. Que los terroristas se comportaban de acuerdo a los estándares occidentales. En definitiva, eran malos disfrazados. No eran como “los otros” que, por su religión, sus barbas, sus signos religiosos, sus costumbres… deben ser considerados una amenaza. 

Para reforzar la idea de que el mal (islamista) puede surgir inesperadamente, el programa pone frente a la cámara expertos en terrorismo que recuerdan que en otras ocasiones también fueron chicos normales, con vidas normales, los que se lanzaron a asesinar en nombre del islam. Entre los cortes de estos expertos, todos europeos blancos, aparecen miembros de la comunidad musulmana de Catalunya en una posición de permanente disculpa, expresando su dolor y sorpresa y tratando de defender que profesar una fe no te convierte automáticamente en un monstruo.  

La buena voluntad está ahí. Se intenta generar empatía pero se mantiene la diferenciación entre la racionalidad científica europea, el análisis positivo de los hechos, y la irracionalidad de los eternos “otros”. Aquellos que llevaran toda una vida viviendo aquí, o que habrán nacido “entre nosotros” però siempre serán de “los otros”. Porque ni la ética del trabajo los exime del hecho ser distintos. Porque los hechos así narrados demuestran que, hasta siendo buenos chicos, pueden convertirse en monstruos. 

4 pensamientos en “Entre los nuestros

  1. El Expresidente catalán, Jordi Pujol, alertaba en 2008 de que en Cataluña debería dejarse entrar a más inmigrantes africanos a vivir con ellos. Según él, ‘’Cataluña es la comunidad autónoma más islamizada de España. No ha sido una decisión voluntariamente aceptada por los catalanes, sino una estrategia de sus políticos que veían con mejores ojos la inmigración árabe a la hispana. Era mejor que los nuevos vecinos no tuvieran lazos afectivos con España, como idioma o religión”.
    Es por ello que también cree que los sudamericanos son el peor tipo de inmigrantes que pueden llegar a su tierra independentista, porque tienen religión e idioma similar a la gente española, y por ello costará más que se acostumbren a una Cataluña diferenciada de España. Cree que no lo entenderían.
    Y eso no es todo hubo un día que escuchamos Las polémicas declaraciones que pronunció la esposa de Jordi Pujol, Marta Ferrusola, en el Centro Cultural de la Caixa de Girona,
    «Ahora viene todo un alud de inmigración pero con un pequeño hándicap. La gente que vino hace 50 años era una gente con el mismo tipo de cultura y con el mismo tipo de religión, en cambio la que viene ahora no. Son personas con una cultura muy diferente y sobre todo con una religión muy diferente, con unas imposiciones muy diferentes. Ellos quieren que aquí que se les tenga en cuenta en primer lugar su religión, que comporta una forma de comer diferente (…). Es una inmigración muy difícil».

    «Nosotros como personas debemos estar abiertos. Pero, claro, esto de las imposiciones es una cosa muy fuerte porque dentro de 10 años quizás las iglesias románicas no servirán, servirán unas mezquitas».
    Aunque estos personajes hayan caído en desgracia reflejan muy bien el carácter sectario y reaccionario de las elites políticas de su entorno político.
    Lo mas tremendo de lo que expone en su articulo Albert Sales es algo que no se ha publicitado del terrorista quevcreo tanta muerte en Las Ramblas y es que ese individuo estaba tan integrado en la cultura catalana que participo como voluntario en el referéndum del 9N.
    Y eso destroza todas las lógicas sociales que podamos llegar a plantear.
    Que le sucedió a ese chaval en ese intervalo de tiempo para llegar a la conclusión que matar en Las Ramblas fuera un acto heroico.

  2. Mal dia para tratar temas tan interesantes. No vi el 30 minuts, però he leído las últimas semanas sobre Ulrike Meinhof y me interesan ciertas comparaciones, por ejemplo Meinhof es una persona preparada y sensible, esa sensibilidad con las acciones del imperialismo USA es lo que le lleva a poner bombas….

  3. No he visto el programa al que se refiere el artículo, pero coincido con la impresion de que los miedos y prejucios contra los demás por la pertenencia a un grupo determinado, que podamos identificar como distinto, siempre están ahí. Lo hacemos constantemente. (Y siempre nos dejamos a nosotros en el grupo “bueno”). Como caso curioso, los antropólogos documentan cantidad de etnias tienen un nombre que en su lengua se traduce como “la gente” o “los hombres” o similares, dando la condición automática de “no personas” a todos los demás.

    En cuanto a la frase final, creo que a estas alturas se entiende generalmente que el monstruo puede dormir en cualquier sitio, si hacemos caso a a sociologos nos diran unas cosas, si hacemos caso a psicologos nos dirán otras, y se complementarán. No obstante no podemos escudarnos en las conclusiones de uno o varios analisis para justificar una actuación determinada. Como uno o una sociedad reacciona es ante todo y sobre todo, siempre electivo. Pues elijamos bien.

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