Enmienda a la totalidad

David Rodríguez 

El debate político en España lleva tiempo centrado en quién (y con quién) gobernará el país durante los próximos cuatro años, y otros temas que antes estaban en el candelero ahora parecen haber pasado a un segundo plano. Uno de ellos es la evolución (o no) del llamado ‘Procés’ en Catalunya, asunto que en las últimas horas vuelve a ocupar una parte interesante de la discusión pública, intentando asomar la cabeza entre los candidatos del 26 de Junio.

Hace unos días, el Consejo Político de las CUP ha acordado presentar una enmienda a la totalidad a los Presupuestos de la Generalitat. Ignoro si finalmente, en el proceso negociador que ahora se está desarrollando, llegarán a un acuerdo con “Junts pel Sí” que permita salvar la situación. Sin embargo, está claro que está decisión tiene serias implicaciones en el escenario político catalán, ya que los presupuestos representan el instrumento básico a la hora de definir las prioridades de ingresos y gastos de un gobierno.

En primer lugar, cabe preguntarse si tenía demasiado sentido el apoyo de las CUP a la investidura de Puigdemont, cuando en menos de seis meses se presenta esta enmienda a la totalidad. Y más aún teniendo en cuenta que, al menos sobre el papel, esta legislatura ha de durar en torno a los 18 meses, al menos si se respeta el compromiso electoral de “Junts pel Sí”. Demasiados vaivenes concentrados en tan poco tiempo para ofrecer al gobierno una garantía mínima de estabilidad.

En segundo lugar, no parece que en “Junts pel Sí” exista una gran armonía a la hora de afrontar la situación. Mientras ERC parece simpatizar con algunas de las propuestas de las CUP, CDC se ha vuelto a lanzar a la yugular de la izquierda independentista. En este sentido, es sintomática la reacción de Artur Mas, acusándoles por enésima vez de colocar en riesgo al ‘Procés’.

Dos son los elementos que protagonizan la discusión de los Presupuestos en estos momentos. Por un lado, si debe incrementarse el tramo autonómico del IRPF a las rentas más altas, en otras palabras, si los más ricos han de pagar mayores impuestos. En este tipo de cuestiones tan esenciales es dónde se pone de relieve la falta de una propuesta programática rigurosa en “Junts pel Sí”. Como no podía ser de otra manera, CDC se ha lanzado a la defensa de los más pudientes, mientras que ERC parece ver con mejores ojos la propuesta de las CUP.

Por otro lado, se discute si los Presupuestos deben incluir partidas derivadas de leyes anuladas por el Tribunal Constitucional. CDC argumenta que no, ante lo cual surge la cuestión de cómo debe abordarse la necesaria desobediencia para llevar a buen puerto el proceso de desconexión. Y es aquí dónde tal vez podamos deducir que la enmienda a la totalidad de las CUP y las divisiones internas de “Junts pel Sí” van mucho más allá de los presupuestos, y se sitúan en cómo concretar ese ‘Procés’ que tiene muchas interpretaciones posibles, pero que difícilmente se va a ajustar a las promesas electorales de desconexión en 18 meses.

En este contexto tan volátil, los partidos catalanes ya se van preparando ante las próximas contiendas electorales, sabiendo además que a las autonómicas han de sumarse nada menos que dos citas para el Congreso y el Senado. Concretamente, CDC se ha lanzado a plantear su refundación, que parece más cosmética que otra cosa, viendo por ejemplo como las consultas a sus militantes se llevan a cabo sin ningún rubor en sedes embargadas por casos de corrupción.

Pero quién ha entendido de manera más ‘sui generis’ el asunto de la refundación es sin duda el alcalde de Tortosa, Ferran Bel, que puestos a refundar se ha lanzado a la reconversión del monumento franquista que afea la ciudad desde hace varias décadas. En contra de la opinión de las víctimas y de las entidades por la memoria histórica, el dirigente de CDC cree que en este mundo se pueden reformular hasta los símbolos del fascismo. Si esto lo llega a sugerir el PP, no me cabe la menor duda de que una gran parte del ‘establishment’ catalán lo hubiera visto como una provocación y como un argumento adicional de enorme peso para criticar al conjunto de España. Pero en un alarde de desorientación máxima, ha sido CDC quién ha lanzado tan peculiar propuesta. El caso es algo más que sintomático, pues difícilmente puede afrontar el futuro quién no sabe interpretar el pasado. 

Visto lo visto, tal vez la mejor conclusión que podemos extraer es que esta enmienda a la totalidad se extienda desde los presupuestos hasta el conjunto de políticas regresivas que caracterizan a CDC, y que para ello se tenga en cuenta al conjunto de fuerzas políticas que llevan tiempo proponiendo cambios de profundidad en la sociedad catalana (en especial “En Comú Podem”, ganadora de las elecciones legislativas).