En Israel retumban los tambores de guerra

Magallanes 

Como si no tuviéramos poco con la sangrienta guerra de Siria, Netanyahu y Edhud Barak están amenazando con bombardear Irán día tras día. Los periódicos israelíes no hacen más que preparar al pueblo para las consecuencias de una reacción iraní. Advierten de que sólo un 53% de la población tiene máscaras de gas. También se preguntan si hay bastantes refugios para contrarrestar los bombardeos de misiles enemigos. Muchos israelíes se encuentran en el buzón con un mensaje oficial preguntándoles si tienen máscaras de gas para toda la familia.  Netanyahu ha designado como Ministro para hacer frente a la preparación para la defensa al ex director del FBI israelí, Avi Dichter. Este, sin embargo, formaba hasta ahora parte de un grupo de expertos en la seguridad de Israel cuya declaración conjunta fue que bombardear Irán  sería una grave equivocación.

Quedan menos de 100 días para las elecciones de presidente de los EEUU y algunos piensan que esta es la causa de los tambores de guerra. En efecto, si Israel llevase a cabo el ataque aéreo a Irán, Obama no tendría más remedio que impedir el contraataque iraní con su poderosa flota en el Golfo Pérsico. De lo contrario se manifestaría como un cobarde ante el electorado judío en EEUU que hábilmente explotaría el candidato republicano Romney. Este, gracias al dinero del magnate de Las Vegas Adelson Sheldon, ya ha manifestado en Jerusalén que apoya sin condiciones un ataque israelí.

Es verdad que la seguridad de Israel es incompatible con un Irán con misiles con cabeza nuclear que declara querer destruir a Israel. Pero un ataque israelí tendría consecuencias desastrosas. En primer lugar, sería lo mejor para que el sangriento régimen de Assad en Siria justificase su existencia frente al resto de países árabes; incitaría a Hesbollah en Líbano a llevar a cabo ataques a Israel y sus aliados; consagraría al régimen clerical iraní hundiendo la oposición popular al mismo; reforzaría el odio a EEUU en todo el mundo árabe y subiría el precio del petróleo por las nubes en medio de una recesión mundial.

 Todo esto a cambio de retrasar el programa nuclear iraní dos o tres años. En efecto, cuando Israel bombardeó una instalación con propósitos nucleares en Siria y otra en Irak se trataba de objetivos fáciles. Y lo hizo en secreto, sin declaraciones previas ni posteriores. En Irán son varias las instalaciones y se sitúan bajo tierra. Irán también se está preparando para repeler el ataque. Sin la ayuda simultánea de EEUU no podría destruir más que una parte del complejo nuclear y volverían a reponerla.

Por supuesto que la izquierda israelí se opone a esta escalada militarista que solo redundaría en convertir a Netanyahu en el gran líder del pueblo israelí haya ataque o no lo haya. Hay periódicos que afirman que  Netanyahu mantiene esta tensión guerrera solamente para obligar a Obama a reforzar las medidas de bloqueo de Irán. Dicen que fue precisamente la escalada belicista de Netanyahu en la primavera de este año la que obligó a Obama a endurecer muchísimo el bloqueo financiero y de exportación de petróleo que se  impuso hace unos meses. Ojalá sea así, pero tampoco hay derecho a someter al pueblo israelí al actual estado de ansiedad y victimismo en que se haya.