En el 50 aniversario de la revolución cubana

Erika Fontalvo 

 

Ernesto Gutiérrez Tamargo, Secretario General de FECU: SOMOS UN PUEBLO QUE NO PIERDE LA ESPERANZA

 

Alrededor de 80.000 cubanos viven en España, el segundo exilio más representativo por su cuantí­a y trabajo tras el de Estados Unidos. A través de la Federación Española de Asociaciones Cubanas, FECU, se organizan para impulsar la transición del régimen a un sistema democrático.

 

Decí­a el poeta español Juan Ramón Jiménez que el gran amor del hombre es la libertad. Tras haberla perdido durante más de un año, el también poeta y periodista cubano Raúl Rivero Castañeda la valora hoy con infinita pasión. 

 

Rivero, llamado el poeta maldito de la Revolución, fue condenado en 2003 a 20 años de cárcel por realizar, según el gobierno de la isla, actividades subversivas, entre ellas, publicar en medios de prensa extranjeros crónicas que supuestamente atentaban contra la independencia e integridad territorial de Cuba. Luego de intensas presiones internacionales lideradas por España, Rivero, quien padecí­a graves problemas de salud, fue excarcelado en noviembre de 2004.

 

Cuatro meses después se exilió en Madrid, convirtiéndose en el disidente cubano más reconocido de cuantos residen en España y también el más crí­tico con el régimen que gobierna la isla.

 

Al evocar los 50 años de la Revolución Cubana hace tan sólo unos dí­as, Rivero hací­a esta reflexión en la prensa española, un paí­s pobre en el que no hay elecciones desde el verano de 1948. Una nación con once millones de habitantes, el 20% en el exilio, 209 prisioneros políticos y más de 300 cárceles en su geografía mí­nima, es el que tiene más presidentes, ­líderes, caudillos, guí­as, intermediarios y consejeros. Hablo de Cuba: huracán y olvido. Esa isla y su población dispersa por el mundo entran al 2009 en una situación económica desastrosa y con una parálisis polí­tica y una represión que viajan en su sangre desde hace medio siglo.

 

A Rivero le duele lo que pasa en su patria. Su posición desde La Revista de Cuba, la publicación que dirige en España, siempre ha sido muy enfática: la transición en la isla debe ser incruenta, sin violencia y muy sensata, y debe darse como el resultado de un proceso dirigido por sectores de la población cubana que conforman hoy una oposición pacífica alerta.

 

El poeta, ganador del Premio Mundial de la Libertad de Prensa 2004 Unesco – Guillermo Cano, considera que los primeros pasos hacia una transición en la isla deben incluir, sin falta, una amnistía general de los presos políticos y una derogación de las leyes que le permiten al gobierno encarcelar a quien se opone al régimen.

 

Justamente en febrero de este año, Rivero recibió en un céntrico hotel de Madrid a cuatro de sus antiguos compañeros de prisión, miembros del llamado “Grupo de los 75”, condenados por, supuestamente, conspirar con Estados Unidos para socavar los principios de la revolución.

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El periodista Alejandro González Raga, el activista de derechos humanos Omar Pernet,  José Gabriel Ramón Castillo y el sindicalista Pedro Pablo Álvarez, tras 5 años en prisión, fueron liberados por razones humanitarias gracias a la mediación del gobierno socialista de España que mantiene diálogo permanente con las autoridades de la isla.

 

Hoy, desde el exilio y a través de la Federación Española de Asociaciones Cubanas (FECU), que aglutina a las principales organizaciones de disidentes en este país, Rivero y más de 80 mil disidentes que residen en España siguen trabajando para sentar las bases de una transición democrática y pacífica en la isla, así como para lograr la liberación del resto de presos políticos.

 

El Secretario General de FECU es Ernesto Gutiérrez Tamargo, un destacado abogado que hace 27 años dejó la isla y que hoy, desde Madrid, trabaja por un futuro democrático para su país.

 

En diálogo con El Espectador, Gutiérrez Tamargo, quien es además presidente de la Asociación Cubano-Española de derecho, acusa a Fidel Castro de traicionar la Revolución que hace 50 años inspiró al pueblo cubano. “Castro impuso en dos años, 1959-1961, un esquema político, social y económico con una batería de medidas ajenas completamente a los presuntos ideales del movimiento revolucionario que empezó contra la dictadura de Fulgencio Batista… Y se convirtió en un satélite estratégico-militar de la Unión Soviética que se enfrentó con las espaldas bien cubiertas a los Estados Unidos, plegándose al comunismo internacional”.

 

50 años después de la Revolución, dice Gutiérrez Tamargo “la gente en Cuba está cansada, desesperanzada, desilusionada, hastiada…y con una perenne doble moral para no expresar, por el miedo que impone el terror, el odio que le profesa al régimen en el cual un día creyó de buena fe, y que hoy se sostiene a golpe de mentira y prohibiciones”.

 

Considera que luego de la llegada al poder de Raúl Castro, en reemplazo de su hermano Fidel, nada cambió, “se mantiene intacta e inamovible la política dictatorial férrea. El ha heredado una dictadura y sigue siendo un dictador”. Y añade, “si las cosas siguen como hasta hoy Cuba seguirá siendo una auténtica ruina en todo aquello que ya hoy día constituye habitual: la administración de la pobreza, la falta de libertades, el miedo, la desesperanza conformista impuesta por el hostigamiento y persecución, y la desidia”.

 

“Perdonar, sí; olvidar, no”

 

Gutiérrez Tamargo, amante de la política y respetuoso de las leyes internacionales, califica la disidencia como “la auténtica sociedad civil militante de Cuba” y considera que su papel será fundamental para allanar el camino hacia un nuevo país, pluralista y democrático sujeto a un Estado de Derecho. Para avanzar en esa dirección, hacia la llamada “transición”, se requiere a su juicio “una Amnistía absoluta para todos los presos políticos y de conciencia; reformas profundas, no cosméticas que garanticen la libertad de reunión, asociación y prensa”. Además considera imprescindible una ley de cambio político, la convocatoria a una Asamblea Constituyente refrendada en referéndum, y elecciones generales.  

 

“Es deseable que la disidencia, el exilio, el pueblo todo, perdone y pase esta oscura y triste página de la historia cubana que es el castro-comunismo totalitario, que no busque la venganza, pero sí la justicia, sí el resarcimiento moral y ético, incluso, el económico”, precisa.

 

En este proceso que reconoce será “lento, largo, no exento de traumas por tanto dolor y sufrimiento acumulados a lo largo de media centuria”, Gutiérrez Tamargo, además del exilio, considera clave el trabajo que puedan desempeñar la oposición interna cívico-pacífica, la iglesia la justicia, los militares, el Partido Comunista de Cuba – del que dice debe asumir una postura patriótica – y los jóvenes que defienden “que hay vida, y mucha, después de la dictadura castrista”.

 

Respecto a la comunidad internacional, “ésta debe brindar apoyo económico y logístico a la oposición disidente interna de Cuba, a los presos políticos y de conciencia y a sus familiares… para avanzar hacia la transición”. La llegada de Barak Obama a la Casa Blanca cree que podría acelerar este proceso: “Obama no ha hablado de quitar el embargo, pero ha dejado más o menos claro que estudiar su situación actual implicaba que por el gobierno cubano se dieran pasos concretos en materia de derechos humanos y libertades políticas”.

 

Convencido que tras el fin del régimen dictatorial acabará el embargo de Estados Unidos y volverán muchos de los exiliados dispersos en el mundo, Gutiérrez Tamargo asegura que el pueblo cubano quiere, cuanto antes, cerrar sus heridas, “en Cuba, estos 50 años son vistos desgraciadamente como un año más de dolor, de espera frustrada, pesar insatisfecho, ilusiones contenidas y proyectos que quedan siempre para el año que viene”.

 

Por eso dice que hay que mantenerse en pie de lucha, no hay espacio para el desánimo, “nuestra misión es alimentar siempre la esperanza para que no desfallezca la ilusión y la fe de que conseguiremos salir adelante, que la victoria está más cerca que nunca y que al final nos abrazaremos todos en Cuba. El futuro no sólo es nuestro y nos pertenece, también nos espera”, concluye.