Elecciones Presidencial y Parlamentaria, Chile 2009

Alejandro Corvalán 

Chile, escribí hace un tiempo en Debate, lleva 20 años de transición con una coalición hegemónica de centro izquierda en el poder (Concertación), una oposición de derecha sobre-representada en el Congreso, y una izquierda institucionalmente excluida del parlamento. En ese entonces indiqué que las elecciones de Diciembre podrían ser el fin de dicho ordenamiento. “Por primera vez en dos décadas los votos de la Concertación se repartirán entre dos candidatos – uno oficial de la coalición y otro desprendido de la misma – y su lista parlamentaria incluye esta vez a los comunistas. Es decir, por primera vez durante la transición chilena la derecha tiene altas posibilidades de alcanzar el Ejecutivo, y la izquierda comunista de llegar al Legislativo.” 

Las elecciones de este Domingo 14 materializaron la segunda de estas posibilidades – los comunistas eligieron 3 Diputados –, mientras que la primera de ellas, la elección del primer presidente derechista en 50 años, no está tan lejos de volverse una realidad en el balotaje.    

En la elección parlamentaria, las dos grandes coaliciones se volvieron a repartir el Senado, por lo cual la composición de la Cámara Alta por regiones se habrá mantenido sin modificación por dos décadas (1994-2014). Notamos, una vez más, que el sistema electoral Binominal consagrado en la Constitución Pinochet-Lagos, inmoviliza toda competencia política. Algunos expertos electorales americanos, como John Carey, harían bien en reconocer las diferencias entre un sistema que genera estabilidad y otro que impide el dinamismo político. 

Los resultados de la elección presidencial fueron los siguientes 

Arrate (Izquierda) 6%
Frei (Concertación) 30%
Enriquez-Ominami (MEO) (Independiente Pro-Concertación)   20%
Piñera (Derecha) 44%

 Según muestran las cifras, los dos candidatos del duopolio Concertación-Derecha pasaron a la segunda vuelta: Frei y Piñera. El hecho más notable de la elección lo constituye el amplio apoyo al candidato de la Derecha, que marca un diferencia de sobre 14 puntos por sobre Frei, cifra que será difícil de remontar por la Concertación en el balotaje. Esta es la primera elección presidencial de la transición donde la Derecha gana la primera vuelta, y en la que, adicionalmente, obtiene más diputados que la Concertación. Así, los sectores conservadores chilenos están ad portas de recuperar la Presidencia. 

La Concertación obtuvo el domingo su peor resultado electoral desde 1989. Existe un sorprendente contraste entre la baja votación de la coalición, y la alta aprobación de la Presidente concertacionista Michelle Bachelete, quien marca un record histórico de aprobación en el país por sobre un 75 por ciento. Pero por una parte Bachelet fue incapaz de traspasar los votos a su propio candidato (el mismo problema que tiene Lula en Brasil), y por otra Bachelet ha hecho un gobierno de carácter menos partidista, lo que implícitamente ha debilitado su propia coalición. 

Desde el punto de vista de la Concertación, el balotaje está lejos de estar definido. El argumento es sencillo: el 44 de Piñera no se aleja del porcentaje histórico de la Derecha en las últimas elecciones. Es similar, e incluso menor,  a los votos que obtuvo Lavín el 99 y Piñera más Lavín el 2005, en primera vuelta. Concluyen de ello, correctamente, que la Derecha tiene poco espacio para crecer más. 

Pero la pregunta fundamental no es sobre el crecimiento de Piñera, sino si Frei puede acortar los 14 puntos de diferencia. Es cierto que el electorado de Arrate y MEO, es ideológicamente afín a la Concertación y, más importante, visceralmente anti-derechista. Pero, asimismo, existe un alto resentimiento hacia la coalición de gobierno. La campana de MEO se basó en una fuerte crítica hacia la Concertación, y la izquierda reconoce que, a pesar del actual pacto parlamentario que permitió la incorporación de los comunistas en el Parlamento, la Concertación ha estado lejos de concretar los cambios políticos y económicos que prometió a comienzos de la transición. 

La Concertación está entronizada en el poder, con nula renovación de rostros, con sus elites alejadas de la ciudadanía, con muestras sensibles de corrupción y aprovechamiento político. Más aun, sus políticas económicas y de seguridad interna parecen muy cercanas a aquellas que podría implementar un eventual gobierno de derecha, aunque en una serie de otros temas – valóricos, derechos humanos, relaciones internacionales – posee una agenda indudablemente más progresista. Con todo, no es claro que esta vez la izquierda se deje convencer simplemente por un voto anti-derecha. 

El candidato de la izquierda Arrate, indicó que las negociaciones con Frei no son un cheque en blanco. MEO también fue explícito: con la derecha ni a misa, pero la Concertación tiene una deuda demasiado alta que debe reconocer si quiere sentarse a negociar. La izquierda, por primera vez desde el comienzo de la transición, tiene el momentum necesario para presionar a la Concertación y terminar los enclaves autoritarios de la Constitución Pinochet-Lagos.