Elecciones en mayo si o… no?

LBNL

Títulos alternativos para este artículo serían “La hemos liado parda”, “Menudo lio” o “España, el c*+o de la Bernarda”. Pero no, seamos serios que de elecciones generales se trata. Ahora bien, seriamente, nadie tiene ni idea de lo que está por devenir en una situación política completamente novedosa para nuestra joven tradición democrática. PP no suma con Ciudadanos y tiene a todos los demás en contra. Enfrente, el PSOE sí sumaría, con Podemos, IU/UP, Esquerra y demás, pero las concesiones que tendría que hacer para ser apoyado activa o pasivamente en la investidura, serán seguramente inasumibles. Es decir, lo único que está claro es que el PP no gobernará porque para ello necesitaría el aval del PSOE y, aún si Pedro Sánchez estuviera dispuesto a dárselo, que no lo está, los barones y la militancia se negarían a hacerlo. Pero la alternativa es prácticamente imposible. De ahí que lo más probable sea la repetición de elecciones en mayo; por plazos: dos meses para constatar la ausencia de candidato viable y otros dos para la celebración de nuevos comicios.

En la mayoría de las democracias parlamentarias de nuestro entorno las consecuencias del voto de ayer serían bastante diferentes. Acostumbrados a gobiernos en coalición, lo normal sería la negociación de un gobierno PP+PSOE en solitario (Alemania, Austria) o con C´s añadido, o de PSOE+Podemos+C´s (Bélgica, Holanda) para sumar una mayoría todavía más amplia. La primera opción está descartada aquí y ahora, tanto con o sin C´s, y seguramente la segunda también, pese a que la connivencia de Ciudadanos no sea estrictamente necesaria (bastaría su abstención). Los precedentes de Andalucía y Madrid en los que, tras largas negociaciones, PSOE y PP se avinieron a concesiones que permitieron el apoyo externo de Ciudadanos, son cualitativamente distintos y no permiten augurar un buen futuro a un gobierno de coalición a escala nacional.

 

Al final del recuento la suma de PP y C´s es superior a la de PSOE, P´s e IU/UP pero incluso de no serlo, como parecía ser el caso durante una gran parte de la noche electoral, la situación sería similar dado que, al menos para la facción catalana de Podemos, la convocatoria de un referéndum en Cataluña es condición indispensable para su apoyo, lo que para el PSOE es casus belli.

 

En conclusión, anoche no ganó nadie, quizás con la excepción de Pablo Iglesias y Podemos, que si bien no fueron capaces de alcanzar las expectativas que se habían marcado, consiguieron un resultado jamás alcanzado por la izquierda extrema. Rajoy salió al balcón e incluso botó pero no tiene la más mínima expectativa de repetir en el cargo pese a haber conseguido ser de nuevo la fuerza más votada. Decía mi abuelo que el pueblo español nunca se equivoca pero, francamente, creo que en esta ocasión habría discrepado de la decisión colectiva dada la mediocridad del PP en todos los sentidos. Es posible que, tras constatar la imposibilidad de formar gobierno, Rajoy de paso a un nuevo candidato para las previsibles elecciones de mayo. Veremos cuanto le presiona el ala facha del partido y, sobre todo, el ala más moderna, sabedora de que a los ojos del electorado, Rajoy es un señor mayor, antiguo y manchado que lastra la imagen del PP. Sánchez no lo tiene mucho mejor. Susana Díaz le asestó algunos golpes sangrantes y si vamos a nuevas elecciones lo tendrá muy difícil para repetir como candidato dada la cota mínima histórica de escaños cosechada. Sin embargo, el máximo perdedor de la noche, Albert Rivera, no tendrá oposición interna para repetir y, si bien podría hundirse en la irrelevancia completa en unas nuevas elecciones, podría también seguir subiendo, especialmente si Rajoy consigue contener el motín y mantenerse como candidato. C´s ha cosechado un número de escaños muy por debajo de lo esperado pero tiene la mitad de votos que la fuerza más votada, partiendo de cero. Dependiendo de cómo el PP y Rivera jueguen sus cartas en las próximas semanas, podría ser un fenómeno de un día o seguir con su progresión exponencial, completamente real pese a que hoy aparezca más oscurecida que nunca.

 

De la misma forma, en mayo Podemos podría perder gran parte de su bagaje a favor del PSOE o consumar el sorpasso, especialmente si consigue posicionarse como intransigente sólo en lo que respecta a la regeneración democrática.

 

Nada está ganado ni perdido. Tenemos las navidades por delante y una cuesta de enero realmente empinada en lo político, con unos presupuestos aprobados por el gobierno del PP, que ahora lo será sólo en funciones durante largas semanas, puestos en cuestión por Bruselas sin que nadie pueda ni rechazar los reclamos ni mucho menos aceptarlos.

 

Mi preferencia personal sería un gobierno del PSOE con apoyo activo de Ciudadanos y connivencia pasiva (abstención en la investidura) de Podemos, sometido a condiciones y plazos concretos para acometer algunas reformas urgentes (reforma de la ley electoral, poner coto a los nombramientos partidistas en las instituciones, etc). Ni siquiera veo por qué habría de ser imposible consensuar entre los tres la derogación de la reforma laboral del PP y su reemplazo por algo similar a lo propuesto por Ciudadanos vestido a la PSOE y aderezado con un par de concesiones a Podemos en cuanto a renta básica y lucha contra el fraude fiscal. Por ejemplo.

 

Pero a salvo de un ejercicio mayúsculo de madurez democrática, lo lógico es que dentro de algunos meses nos encontremos de nuevo en campaña electoral, sin que esté en absoluto claro a priori quiénes ganarían o perderían con la repetición de las elecciones.

 

Veremos. Lo único cierto es que ayer el Barça se coronó como campeón del mundo. Y que Carmen Lomana quedó, afortunadamente, fuera del Senado.