Elecciones decisivas en Irak

Magallanes 

Ayer, domingo, se han celebrado elecciones legislativas en Irak. En los últimos meses se ha producido una escalada terrorífica para impedir su celebración, con gran cantidad de bombas y centenares de  heridos y muertos. A pesar de ello, se han celebrado unos comicios que van ser decisivos sobre todo para el futuro de Irak, pero también para EE.UU. El presidente Obama ganó las elecciones de EE.UU. por varias razones y no es la menor su promesa de marcharse de Irak pasara lo que pasara allí. El plan está en marcha; actualmente hay 90.000 tropas  que se van a reducir para que el 1 de septiembre solo queden 50.000 tropas. Aunque la mayoría  se van a dedicar a labores de adiestramiento del ejército iraquí, también van a proteger la región autónoma kurda del norte – con importantes yacimientos petrolíferos -  de posibles ataques desde Bagdad.  Si  no surge de estas elecciones una coalición capaz de gobernar Irak  y se retorna a una guerra soterrada entre chiíes radicales, chiíes moderados, suníes moderados, suníes baasistas y  extremistas de Al Qaeda, la tentación de EE.UU. va a ser la de continuar allí sin disminuir sus tropas. Pero, aunque lo pidieran los iraquíes, EE.UU. ya no puede volver con más tropas: sería la peor traición de Obama a sus promesas.

La mayor división en Irak es la que hay entre los suníes y los chiíes, cuyo principal partido ocupa actualmente el gobierno presidido por Maliki  y que dominan los mandos del ejército y la policía.  La mayoría de los votantes son chiíes partidarios de la reelección de Maliki. Sin embargo, una coalición de partidos suníes ha conseguido aliarse con el partido chií del anterior primer ministro Allawi. Este último no deja de acusar a Maliki y su aliado Chalabi de que, bajo el pretexto de estar eliminando de las listas electorales a antiguos baasistas – el partido de Sadam Huseín – , están en realidad inhabilitando a muchos de sus candidatos y, en algunos casos, deteniéndolos. Tal es el caso de Harbí, uno de los dirigentes de la coalición suní, que fue arrestado en febrero. Éste se distinguió hace un par de años por haberse alíado con los estadounidenses y por dirigir una exitosa campaña contra la rama de Al Qaeda en Irak. Todo ello a costa de una cruel venganza de esta rama, que asesinó a su hijo de 6 años. Por ello no se entiende que el gobierno de Maliki le haya detenido bajo la acusación de terrorismo. La realidad es que los chiíes llevan muchos años vengándose de los suníes con ataques de escuadrones de la muerte amparados por el gobierno. Si bien es verdad que los suníes, nada más ser derrocado Sadam, también se dedicaron a poner bombas en barrios y mezquitas chiíes, lo cierto es que posteriormente se aliaron con el ejercito estadounidense para enfrentarse a Al Qaeda. Es decir, comenzaron a creer en el futuro de Irak pensando en que tienen derecho a ocupar una parte del gobierno que salga de estas elecciones. No parece, sin embargo, que la mayoría chií tenga muchas ganas de compartir el poder. De hecho, algunos de sus candidatos han sido jefes de los escuadrones que asesinaban por la noche a líderes suníes. 

Es muy probable que después de las elecciones empiecen las discusiones sobre si hubo fraude electoral en tal o cual circunscripción. Pero si  se consigue finalmente formar un parlamento en que los suníes no ocupen un lugar ridículo, es posible que Irak pueda tener un gobierno que funcione. El que salió de las elecciones de 2005 demostró ser totalmente inoperante por la división de opiniones de sus miembros, recayendo en la autoridad estadounidense la toma de decisiones y la ejecución de las mismas. Pero esto ya no va a ser posible, los americanos se desvanecen. Confiemos en que, precisamente por ver que detrás de ellos no está Papá para resolver las rencillas y que el pueblo, sea suní o chií, quiere que alguien gobierne efectivamente, los legisladores que salgan de estas elecciones sean capaces de actuar con la responsabilidad de adultos, condición que perdieron con  la férrea dictadura de Sadam y su sustitución por el mando del ejercito estadounidense. Confiemos en que, después de 7 años de una guerra incivil entre kurdos, suníes y chiíes, sea posible una transición pacífica al estilo de la que ocurrió en España después de nuestra cruenta guerra civil y de la larga dictadura de Franco.