Elecciones de postureo

Guridi

El grado de surrealismo que están alcanzando estas elecciones catalanas está dejando el listón muy alto. Incluso para consumados acróbatas del absurdo como Rajoy y Mas, o para figurantes sin diálogo como Pedro Sánchez.

Recapitulemos: Mas se presenta de nuevo a presidente, envuelto en la bandera de un “procés” que ha monopolizado y dirigido a su voluntad. Pero, como la corrupción de sus gobiernos y de los de sus predecesores huele muy mal y mucho, ha puesto de cabeza de lista a un señor calvo y con gafas, que saltó de la academia de lambada a Iniciativa Por Cataluña y de ahí, a “Junts Pel Si”, una extraña amalgama de siglas donde los de ERC curran y los de CDC dirigen sin dejar de masticar sus puros. En sus programas y en sus actos prometen que pondrán a los mejores juristas a hacer leyes y a los mejores economistas a sacar dinero de la nada. Uno se pregunta dónde narices los han tenido escondidos los últimos 30 años. Y hablan mucho de la voluntad de la Nación. La Nación es una cosa de la que te meten y te sacan, sin que importe que seas de Calasparra o Calafrugell, sino que lo que cuenta es que des la razón a Mas. Hasta el perplejo Junqueras puso más cara de perplejidad y se ha puesto a currar para el tipo que ha recortado y privatizado en sus narices.

Pablo Iglesias no se presenta a Presidente catalán, pero también ha puesto a un señor calvo de cabeza de lista. Pablo habla mucho de la voluntad del Pueblo. Sabemos que el Pueblo es lo contrario a la Casta. La Casta es una cosa de la que te meten y te sacan a voluntad. Puedes ser hijo de mandarines de la Administración, como Errejón y no ser casta. Pero puedes ser un socialista que encadene contratos temporales y ser casta. Lo que cuenta es que des la razón a Pablo Iglesias y su “troupe” de Somosaguas. Hasta el cejijunto Jorge Castaño, que denunciaba a Podemos como el “submarino trotskista del PSOE” se dedica a cortar cabezas con el mismo entusiasmo con el que lo hacía en Izquierda Unida.

Miquel Iceta sí se presenta a President, aunque es calvo, como los dos anteriores. A Iceta le ha tocado presentarse con un partido en ruinas, con una sede de Nicaragua llena de gente que lo único que quiere es cobrar la jubilación y con una militancia que huye a otras siglas. A Iceta le ha tocado tapar las vías de agua y ahora trata de que no se note que el figurón es el señor con pelo que se quiere presentar a Presidente del Gobierno.

El PP también ha puesto a un señor con pelo. De hecho, a un xenófobo clásico de esos que gustan a otros xenófobos porque “dicen las verdades”. Este señor no se sabe si es o no un figurón, porque el PP catalán lleva reducido a la condición de figurón desde hace años. Pero se agradece que haya salido de su despacho de alcalde. Aunque, no nos engañemos, las listas de “Junts Pel Sí” llevan su buena colección de exalcaldes xenófobos. Pero no pasa nada, porque los xenófobos también “hacen país”.

Albert Rivera se las pinta muy felices, pero no se presenta a President. Presenta a una chica (con pelo) que parece sacada de un cásting, como muchos de los miembros de Ciudadanos. Esta chica, con un perfil a medio camino entre opositora a notarías y directora de recursos humanos, es la encargada de que Rivera gane más votos por poderes, como Begoña Villacís lo fue en Madrid.

Las CUP han sustituido a David Fernández (que tenía poco pelo) por Antonio Baños, que también tiene poco pelo. Pero en las CUP son raros, anárquicos y pasan del sentido del humor al escrache chungo en un parpadeo. La CUP han dicho que vienen a romperlo todo: España y la Cataluña Pujolana por igual. Y seguramente estén en posición de hacerlo.

Y en todas estas elecciones, tenemos a gente jugando a que las cosas son diferentes de como son. Los independentistas juegan que serán españoles, cuando precisamente están forzando la máquina para no serlo. Juegan a que esto son unas plebiscitarias, cuando son a un Parlamento. Juegan a que votos y escaños son lo mismo. Los del PP y Ciudadanos juegan a que son sólo unas elecciones a un Parlamento, cuando mucha gente va a votar en clave plebiscitaria. Juegan al miedo y a la crisis, cuando la gente está harta de su miedo y de su gestión de su crisis. Juegan a que en realidad no pasa nada, cuando llevamos años ya con una de ciudado.

Pero lo mejor, el colmo del postureo, del trampantojo, de los significados implícitos y del surrealismo se ha dado cuando el senecto Margallo, en un arranque de chulería propio de un galán de asilo caro, se ha puesto a debatir con Junqueras, el líder de un partido que no lidera ninguna lista. Margallo jugaba que no era el ministro de exteriores y Junqueras a que era otro diplomático, parlamentando con un extranjero.

Ni se enteran ellos, ni nos enteramos nosotros.