El Turismo: más que un gran invento

José D. Roselló

No es novedad. El Turismo es un sector económico de gran importancia en nuestra economía. Algunas veces se hace una analogía con el petróleo en lo que tiene de ventaja comparativa difícilmente reproducible.

Basta echar un vistazo a las cifras para observar cómo se materializa esta idea: a día de hoy Francia con más de 80 millones, Estados Unidos con más de 60 y España con más de 55 encabezan, según los datos del Banco Mundial, la clasificación de países receptores de turistas. Sólo China parece en disposición de insertarse en este grupo, con una cifra, por el momento, del orden de magnitud de la española. Italia, sería otro gran receptor, con 40 millones mientras que el resto de países que a nuestra mente vienen como destinos turísticos importantes (Alemania, Austria, Rusia, México, Turquía, Reino  Unido etc.) se sitúan por debajo de los 30 millones.

La situación geográfica, en la zona templada del hemisferio norte; la orografía, con más de 6.000 km de cosa en su mayor parte de playas y la pertenencia al grupo de países desarrollados, lo cual se traduce en estabilidad social, dotación de infraestructuras y seguridad, constituyen una combinación de factores pocas economías pueden igualar.

En cuanto las características más relevantes del turismo que recibimos, el Instituto de Estudios Turísticos se encarga de estudiarlas y presentar la información disponible de forma accesible, de la cual se extraen estas tres pinceladas básicas:

ñ El principal mercado emisor es Reino Unido, con unos 12 millones de turistas al año, seguido por Alemania y Francia, ambos en el entorno del los 8 millones. No es extraño este liderazgo al tratarse también de los países más poblados de Europa.

ñ El turista medio gasta cerca de 1.000 euros, durante los 10 días de media que dura la estancia. Incluido coste del viaje, o paquete turístico.

ñ Las zonas geográficas que acomodan al turismo extranjero son los dos archipiélagos con 10 millones cada uno, seguidos de Cataluña, con  8 millones, y Andalucía con 7. 

El modelo más extendido de turismo es el que se denomina, a veces peyorativamente “sol y playa”, es decir, personas que vienen a hoteles de zonas costeras, muchas veces en formato de paquete cerrado. Es una preocupación por parte del sector turístico español diversificar hacia otros tipos de visitas, como las ligadas a negocios y convenciones, o las culturales, que irían mas orientadas a las zonas interiores del país. En ambos casos viene observándose una mejora en los últimos años pero son capítulos aún pequeños comparados con el citado en primer lugar.

Para saber más en este sentido, Exceltur, la patronal nacional de las industrias turísticas difunde, gran cantidad de indicadores relacionados con la evolución del negocio turístico y sus previsiones, así como documentación en línea con los debates y las tendencias del sector. Aunque a veces se puede opinar que son algo alarmista en algún aspecto, es justo reconocerles un trabajo ejemplar, riguroso e innovador en su terreno.

Añadido a todo lo anterior, en lo que va de 2013, los datos disponibles y las previsiones auguran un año récord, influido por el crecimiento de la demanda turística global y muy posiblemente por la inestabilidad en Oriente próximo, uno de los mercados competidores cercanos.

Sin embargo, siendo realmente una potencia en esta actividad, y puede que debido a la superabundancia de noticias al respecto se observa una gran discrepancia entre la contribución real del sector y, llamémoslo, el “mito cultural” de la importancia del turismo en nuestra economía. Es un hecho que sucede a menudo, los titulares, noticias, discursos, opiniones “expertas” etc. acaban conformando una percepción sobredimensionada  del tema del que tratan.

De tal modo sucede que cuando se pregunta a la gente cuanto piensa que pesa el turismo en la economía española es bastante fácil oír cifras cercanas a un 20 o 30%, como si uno de cada tres euros de nuestra economía proviniese de estas actividades.

La realidad es que, según la Cuenta Satélite estimada por el INE, este peso está entre el 10 y 12%  en términos de PIB y en unos 2,3 millones en términos de empleo. Una impresión similar podríamos obtener si mirásemos los datos de la Balanza de Pagos, cierto, nuestros ingresos por turismo son grandes, y muy superiores a los gastos, pero son mucho más pequeños que los que recibimos por exportaciones de mercancías o por las exportaciones de otro tipo de servicios. Sucedió algo parecido en los tiempos de la burbuja inmobiliaria, donde se atribuían a la construcción magnitudes muy superiores a su importancia real. Sucede lo contrario con el sector exportador, eterno maltratado por el imaginario colectivo.

Así que ya ven, el turismo es mucho más que un invento o un eslogan. Es un sector clave del cual sentirnos legítimamente orgullosos, y donde además, a diferencia del petróleo, no debemos temer un agotamiento de las fuentes a medio plazo. No obstante su tamaño en el entramado productivo es el que es, ni somos, ni podemos ser, ese “país de camareros” que algunos dicen -me temo que con no muy buena intención-. Por mucho que el turismo vaya bien, precisamos, para crecer un incremento notable de la demanda interna que impulse a ese gran porcentaje de las actividades económicas que depende de lo que aquí consumimos o invertimos.