El sindicalismo necesario

Juan A. Maroto y Saturnino Martínez (@mandarrian)

Este artículo se publica conjuntamente en Debate Callejero y en Líneas Rojas

Los sindicatos conforman el mayor poder de movilización social organizado de la izquierda. Tanto por su número de militantes como por los recursos que son capaces de emplear, no hay otra institución de defensa organizada tan fuerte para aquellos que no tienen ni el poder económico (empresarios) ni el poder simbólico (intelectuales, expertos) de una sociedad. Debilitar a los sindicatos supone por tanto debilitar esa inmensa fuerza de movilización. No resulta nada extraño que la derecha los considere como gran contrincante a batir. Parte de su estrategia consiste en resaltar de manera sensacional sus errores o defectos , como su corporativismo y su exceso de vida burocrática. Son fallos que sin duda deben ser corregidos. Pero otra parte se basa simplemente en manipulaciones, como cuestionar su representatividad por su número de afiliados. A nadie se le ocurre medir la representatividad de un partido por el número de sus afiliados, sino por sus votos. ¿Por qué se emplea este rasero para la representatividad sindical (Gráfico 1)? Probablemente el origen de esta manipulación se deba a que hay países con alta tasa de afiliación, al menos en algunos sectores profesionales. Pero lo que jamás se dice es que en estos países los convenios colectivos solo afectan a quienes forman parte del sindicato, y que en ocasiones la afiliación es obligatoria para poder trabajar en un determinado oficio, como sucede en EE UU.

Sin embargo, en España todos los trabajadores pueden votar en las elecciones sindicales y la cobertura sindical (porcentaje de trabajadores afectados por el convenio, Gráfico 2) es de las más altas de Europa (por lo menos hasta que entró en vigor el nuevo Estatuto de los Trabajadores). Por tanto, la representatividad sindical es alta.

El discurso anti-sindical además de cuestionar la representatividad de los sindicatos cuestiona su eficiencia. Pero lo bueno de las variaciones institucionales del capitalismo es que hay evidencia empírica en contra de las tesis neoliberales. En el Gráfico 3 se presenta un resumen de indicadores institucionales para distintos modelos de capitalismo. Se aprecia que en los países nórdicos el nivel de sindicación es alto y la negociación colectiva centralizada, justo el modelo de negociación opuesto al impulsado por el PP con su reforma laboral. No es fácil copiar entornos institucionales, pero a la vista de este ejemplo sí podemos decir que una economía con un fuerte peso de los sindicatos puede ser muy eficiente. Aunque para ello son necesarios otros elementos, como un mercado de productos más liberado y una política industrial orientada a la innovación y a la exportación más que al ladrillo, al sol playero y  la caza de subvenciones, primas y desgravaciones.

Pero también son diferentes los sindicatos de los países nórdicos: cuentan con una cultura más cooperativa con la patronal, con más poder real en las empresas y con más capacidad de integrar a todo tipo de trabajadores. Sin duda el 15-M puede leerse como un síntoma de la escasa capacidad de integración de amplias capas de trabajadores por parte de nuestros sindicatos: los empleados de empresas pequeñas, (donde la militancia es difícil) o quienes  viven en la inestabilidad laboral. Tampoco los inmigrantes parecen estar integrados en nuestros sindicatos, y la presencia de las mujeres, muchas veces raya lo anecdótico.

Una vía para superar las limitaciones del sindicalismo, en estos tiempos de hostigamiento mediático y legal, podría ser la propuesta por Stephen Lerner. Básicamente consiste en prestar la fuerza de los sindicatos a movimientos sociales, sin intentar cooptarlos o dirigirlos, sino colaborando con ellos. En el caso español, esto podría suponer dar cobertura sindical a los movimientos en contra de los desahucios o tender puentes con las movilizaciones del 15-M. Es cierto que este movimiento en su crítica contra el statu quo, arremete por igual contra indicatos, contra banqueros o contra políticos corruptos; así pues habría que demostrar de forma práctica que se está en el mismo bando, asumiendo en la medida de lo posible algunas de sus reivindicaciones y colaborando en las movilizaciones. Ya se ha podido ver a sindicalistas y 15-M juntos, pero todavía no revueltos.

Gráfico 1 Proporción de afiliados a los sindicatos sobre el total de asalariados en 2000 y 2005 (en %)

Fuente: Base de Datos ICTWSS 2007

 

Gráfico 2 Cobertura de la negociación colectiva

Fuente: Base de Datos ICTWSS 2007. Sin datos para Irlanda. Los datos de Estonia, Letonia, Lituania, Malta, Eslovenia y Rumanía se refieren a 2005.

Gráfico 3 Configuración institucional de los modelos de mercado de trabajo europeos

 

Fuentes: OCDE, Eurostat y Banco de España, elaborado por J. González y C. Vacas (Pincha aquí para seguir el enlace)

 

e. OCDE, Market Regulation, 2003. Un mayor nivel indica un grado de regulación más elevada.

f. OCDE, Taxing Wages, 2004. Diferencia entre el coste laboral bruto de la mano de obra que soportan los empleadores y la renta disponible para los trabajadores, y equivale a la suma del impuesto sobre la renta personal y las contribuciones obligatorias pagadas a la seguridad social por los empleadores y los empleados, deduciéndose las prestaciones en metálico, en porcentaje de los costes laborales brutos. Como promedio de dos situaciones familiares: un individuo sin hijos que gana la renta media y un matrimonio con dos hijos en el que el cabeza de familia gana la renta media.

g. OCDE, Employment Statistics Database, 2001. Trabajadores sindicados dentro del total.

h. OCDE, 1995-2000.

 

Países:

Nórdico: Dinamarca, Suecia, Finlandia y Holanda

Anglosajón: Gran Bretaña e Irlanda

Continental: Francia, Alemania, Austria, Bélgica y Luxemburgo

Mediterráneo: Grecia, Italia, Portugal y España

10 pensamientos en “El sindicalismo necesario

  1. La derecha cuenta con poderosos agentes de movilización. Cuenta con la Iglesia, mucho más poderosa que los sindicatos, cuenta con la mayoría de la prensa y los medios, y cuenta con el poder económico.

    La izquierda se tiene que conformar con los sindicatos y, en menor medida, con esa cosa un poco gaseosa de los movimientos sociales.

    Los autores señalan con mucha razón algunas de las mentiras que suelen lanzarse contra los sindicatos. Pero no entran en principal acusación seria que lanzan los economistas, es decir, que los sindicatos apoyan y refuerzan la dualización del mercado de trabajo y la división correspondiente entre insiders y outsiders. Sería necesario que los autores dijeran algo al respecto, pues entiendo que está es la cuestión clave.

    En cuanto a la negociación colectiva, no sé si todavía está vigente en la economía política la tesis de Calmfors y Drifill de que el modelo continental-mediterraneo es que el más paro genera, frente al puramente liberal (sin negociación colectiva) o al escandinavo (con una negocíación colectiva totalmente centralizada) (relación de U-invertida entre negociación colectiva y paro). Si fuera así, un pepero liberal podría argumentar que moviendo a España hacia el modelo británico nos alejamos de la maldición del alto paro al que nos condena nuestro modelo mixto.

    En fin, que los autores abren un debate necesario.

  2. Hasta donde sé, permance ese modelo de U invertida, y nosotros estamos en el peor de los mundos, pero aún así, somos un valor atípico, es decir, nos apartamos considerablemente del resto de situaciones. Al liberal, pepero o socialista, cabría decirle que podemos mejorar tanto yendo hacia el modelo anglosajón como hacia el modelo escandinavo. En ambos los sindicatos son poderosos, pero de distinta manera. En el anglosajón, controlando más determinados oficios, y en el escandinavo, con más presencia en la gestión directa de la empresa.

  3. “(…) Parte de su estrategia consiste en resaltar de manera sensacional sus errores o defectos , como su corporativismo y su exceso de vida burocrática. Son fallos que sin duda deben ser corregidos. Pero …(…)”

    El problema para la izquierda es que lleva demasiado tiempo instalada en esa percepción de que la cosa no va bien en esas organizaciones -y la referencia que hacen los autores del post es bien tímida (¡Si sólo fuera problema de corporativismo y burocracia!) -, pero no ha sido capaz de pasar de ahí. “Sin duda deben ser corregidos..” Sin duda., pero ¿cuándo se van a corregir? ¿Quién y cómo va a plantear esa necesidad? ¿Si no se ha hecho nunca teniendo poder, se va a hacer careciendo de él? ¿Si no se ha hecho nada -incluso rehuyendo abrir ese debate-, en tantos años en que se ha juzgado más conveniente no cuestionar nada -aun sabiendo de sobra de qué iba la cosa en las OO.SS.-, quién lo va a plantear ahora, cuando el ataque de la derecha promoverá el “cierre de filas solidario”? ¿Es creíble, a estas alturas de la película, que alguien -en el sindicalismo o en la ziquierda política-, vaya a asumir de veras que “esos fallos sin duda deben ser corregidos”?

  4. La necesidad de la función sindical en España ha cambiado tanto en los últimos años por el cambio de la estructura económica que los sindicatos actuales se han quedado completamente en fuera de juego.

    Las organizaciones sindicales actuales responderían a masas de obreros con trabajos indiferenciados y grandes capitales. Hoy, las nuevas tecnologías han hecho que casi cada trabajador tenga un trabajo distinto y las posibilidades de creación de empresas han hecho que existan multitud de trabajadores que invierten sus ahorros en crear su propio empleo.

    Así el papel estructurador y social que en el siglo pasado tenían las empresas y los sindicatos, hoy lo cubren las pymes, donde empresario es casi lo mismo que trabajador.

    Los sindicatos, que no han visto algo tan obvio, siguen pensando que el mundo es el del siglo XIX, con grandes empresas y grandes masas de trabajadores a los que ellos representan. No hay más que conocer un poco los movimientos internos dentro de cualquier sindicato para ver que se mueven con las mismas intrigas que cualquier organización humana, sea la Iglesia, sea el Ejercito o una Universidad. Las fuerzas mayores dentro de los sindicatos son las destinadas a garantizar primero, el puesto de trabajo de cada persona y segundo a luchar por la propia supervivencia de la organización. Pero como la justificación de su existencia está basada en esos malvados empresarios, siguen aferrados al siglo XIX y por lo tanto a la captura de las subvenciones.

    No subrayo aquí las innumerables corruptelas de todo tipo a las que me he visto sometido por “el sindicato” en mi condicion de transportista. Es el idóneo caldo de cultivo para sacar tajada. Y lo hacen. Una auténtica pena, pero visto tan de cerca com los veo yo, me parece imposible que puedan evolucionar. Están atrapados en la historia y no quieren salir del pasado.

  5. -“El expresidente del Gobierno se ha convertido en el ‘oscuro objeto del deseo’ de los dos periódicos de mayor difusión en España. Tanto Juan Luis Cebrián como Pedro J. Ramírez han ofrecido a Zapatero convertirse en columnista de excepción de ‘El País’ y ‘El Mundo’. Sin embargo, él les ha dado calabazas.”-

    Al leer esta noticia no me queda otro remedio que pedirle desde estas paginas , a Mr Alguien que ponga todos sus esfuerzos a traves de “nuestro ex-ministro” Miguel Sebastián para lograr que Ziluminatius participe en Debate Callejero.
    Amistad Civica se lo agradecera saltando de euforica alegria ,valga la redundancia.
    Ante mi doy fe.
    AC/DC
    firmado.
    JAJAJA….que nervios.

  6. Vaya por delante que no conozco el tema en profundidad. Dicho esto, a mí me gusta mucho el modelo alemán, donde los sindicatos participan de la gestión de las grandes corporaciones. Frecuentemente los empresarios se quejan de la falta de cooperación de los sindicatos, que sólo buscan defender las “conquistas” del sindicato o sus afiliados sin pensar en los mejores intereses de la empresa. De acuerdo pero el corolario es darle cancha a la plantilla en la co-gestión de la empresa. De acuerdo con que la indemnización por despido es (era) demasiado alta en España pero abaratemosla dando participación a los representantes de los trabajadores en las decisiones sobre a cuántos y quiénes despedir en el mejor interés de la empresa. En suma, me parece positivo cualquier modelo que tienda a que los trabajadores, directamente y sobre todo por medio de sus representantes, asuman las necesidades de la empresa como propias, y para ello nada mejor que ir hacia un modelo de propiedad compartida. El empresario pone la pasta y el empuje pero los trabajadores ponen la mano de obra así que los beneficios y no sólo las obligaciones deberían compartirse. El pan para quien lo trabaja y también para quien arriesga su capital para montar la panadería, en la proporción que acuerden.
    Estamos muy lejos en España de algo parecido, por parte de los sindicatos también pero desde luego la patronal no parece estar por la labor tampoco. En este sentido, es absolutamente injusto que, especialmente desde la izquierda, estemos todo el rato dando pábulo a quienes sólo se fijan en los defectos de los sindicatos, que son muchos pero que, en absoluto nos han llevado a los inmensos pufos empresariales (deudas desproporcionadas) que amenazan la viabilidad de muchas de nuestras grandes empresas.

  7. Y para facilitar su entrada en Debate Callejero le ofrezco al ex-presidente del gobierno Jose Luis Rodriguez Zapatero a usar el nick “Ziluminatius”.
    No habria nada mas gratificante para mi Ego ,que usara ese nick Un Hombre Bueno”.
    Gracias.

  8. El Partido Popular ARRASA con su mayoria absoluta ,todo lo que se menea en el parlamento.
    Esta es la España del compromiso con el dialogo politico para unificar un programa politico de acorde con los interes de nuestra nacion.
    Mientras tanto Esperanza Aguirre se comporta como si fuera Primo de Rivera .
    Y impasibles al ademan los tontos de los cojones ,se los ponen en remojo.

    Si alguno de ustedes tiene contacto con Dios,diganle que venga y lo vea.

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